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miércoles, 31 de mayo de 2023

Ecos de los 12 mundos (Antología Fantasy Club)

Dicen que somos de los lugares a los que siempre volvemos, que nuestro verdadero hogar es donde anhelamos refugiarnos cuando la tormenta arrecia y hace tambalearse los cimientos del mundo. Si tal afirmación fuese cierta, el hogar de esta lectora difícilmente podría localizarse en un mapa, y sería más aconsejable buscarlo entre las páginas de un libro. No se sorprendan si la hallan encaramada a la grupa de alguna bestia fantabulosa, o recuperándose de los efectos de un hechizo mal pronunciado, o cantándole una nana a algún unicornio insomne.

Su último domicilio conocido lleva por título Ecos de los 12 mundos (Ediciones Arcanas, 2017) y, si no me equivoco, fue la primera de las antologías del Fantasy Club en ver la luz. Doce reinos, doce autores, doce relatos que transportarán al lector a los dominios de la fantasía, donde afortunadamente es imposible contagiarse de ninguna realidad. Conocerá de primera mano las terribles consecuencias de aliarse con un fuego fatuo en "Pacto de fuego". Sonreirá, sin duda, con las desternillantes e inverosímiles aventuras de cama de Empino el Trovador. Será testigo de la tragedia entre los sólidos muros de la Torre Armenta en "El legado de los presagios".  Se compadecerá de los recuerdos de amor y desamor de un dragón en "Serendipia".  Presenciará las batallas entre yozaks y gnomos en "Memorias de Eléniak" y el regreso eterno de la muerte de un guerrero en "Corazón implacable". Se le encogerán las tripas con la tensión de "El pozo del tiempo" y gozará de la fortuna de ver por vez primera "La luna esmeralda". Verá trabajar a un maestro orfebre en "Un trabajo delicado" y aprenderá, como "El hada de la primavera", una lección inolvidable. Si se queda hasta el final, descubrirá el secreto, guardado durante siglos, de "Los señores de Ël-Zilbaranän" y escuchará la melancólica balada de Adrien de Melater.

Doce historias muy bien hilvanadas con personajes escogidos con acierto. Dragones, ninfas, unicornios, elfos y otras criaturas fantásticas campan a sus anchas entre sus 279 páginas para deleite de lectores de cualquier edad. Que nunca nos falte la magia. 

sábado, 2 de julio de 2022

El destino del agua, de Mikael Cantalapiedra

Llevo un rato dándole vueltas a cómo clasificar, en términos de género, la obra que acabo de terminar, y lo cierto es que ni me acerco a conseguirlo (también es verdad que no entiendo a qué viene ahora este afán clasificatorio, si a mí siempre me ha importado un pimiento, pero reconozco que esta obra me ha generado una cierta inquietud, una extraña necesidad de etiquetarla). Lo único que tengo claro es que se trata de literatura fantástica y que lo más probable es que no encaje en ninguno de los subgéneros estipulados hasta el momento (y, mientras escribo esto, sigo preguntándome: ¿eso qué más dará?). Mucho de fantasía alegórica, un poco de épica o epopeya, algo de gótica con sus fantasmas, sus ángeles y sus demonios, y magia y poderes a muchos niveles, y todo interfiriendo en el mundo real. En definitiva, un crisol de elementos que la sitúa como el enfoque menos ortodoxo y más original hacia la fantasía que he leído hasta la fecha. Y, como ya sabréis de sobra, me encanta que me sorprendan y me rompan los esquemas.

La obra en cuestión se titula El destino del agua y vio la luz bajo el sello de Ediciones Arcanas a finales de 2018. Su autor, Mikael Cantalapiedra, sitúa al lector desde la primera página en un escenario interdimensional donde las posibilidades son absolutamente infinitas. El relato comienza en la constelación de Piscis, sumida en la anarquía desde hace milenios, desde la partida de su Señora, Gota de Lluvia. Helena, una de las hijas del agua, decide bajar a la Tierra, convencida de que allí la encontrará y evitará así el cumplimiento de la profecía que augura la segunda destrucción de la vida en el universo. Una vez en el planeta azul, tendrá que unir sus fuerzas con las de otros cuatro seres con poderes extraordinarios: Julien, un niño terrestre que es en realidad un árcade que trata de regresar a su mundo; el mago Calen y su inseparable fantasma Danielle, cuyo objetivo es exterminar al demonio Samael; y Jack, el hombre-guepardo que busca desesperadamente a su amada felina. Juntos tendrán que enfrentarse a los Hijos del Vacío y su cohorte de esbirros, una serie de criaturas con habilidades asombrosas cuyo fin es... Y habrán pensado que se lo iba a contar todo. Pues no. Tendrán que leerlo si quieren saciar su curiosidad.

Ocho mundos separados a conciencia por los poderes superiores que manejan los hilos y, sin embargo, aquejados del mismo mal: la ambición desmedida que todo lo corrompe. Sorpresas y traiciones interdimensionales. Dudas y preguntas que quebrantan credos. La pureza y la inocencia frente a la depravación moral. El amor que todo lo puede y el agua generadora de vida. Esos son algunos de los elementos que intervienen en la receta del autor para conseguir una obra original narrada con solvencia, construida con una prosa bastante más que aceptable. En El destino del agua, Mikael Cantalapiedra combina de manera hábil los recursos de la mitología, el folklore, diferentes creencias religiosas y una imaginación desbordante para tejer una telaraña donde fantasía y realidad constituyen una sinergia indisoluble que captará, sin duda, la atención del lector desde el principio. ¿Se la van a perder? 

martes, 14 de junio de 2022

La rosa de los cuatro estados II. Lágrimas de fuego, de Amador Peña

Ya habré escrito alguna vez (seguro) en este blog que sé que algo me gusta realmente cuando quiero más. Hay historias y personajes que pasan por nuestras vidas lectoras sin pena ni gloria, que no nos demandan más allá de lo leído hasta el momento de finalizarlas. Otros, sin embargo,   nos cautivan tanto y espolean de tal modo nuestra curiosidad que necesitamos –irremediablemente– avanzar en ellos hasta conocer el desenlace de desenlaces. Si encima son sagas que constan de más de dos títulos (y no nos percatamos antes de empezar a leerlas) nos obligan a ejercitar la virtud de la paciencia. Y en esas me hallo yo, metafóricamente mordiéndome las uñas, deseando saber qué les ocurre a Lulcio y a sus compañeros de viaje en su intento de salvar el Viejo Elion.

Acabo de leer la última página de La rosa de los cuatro estados II. Lágrimas de fuego (Ediciones Arcanas, 2019), de Amador Peña, y ya me pregunto cuándo (¡¡¿CUÁNDO?!!) se publicará el siguiente título de la saga. Tras el final –esperanzador por un lado, inquietante por otro– de la primera entrega (ver entrada anterior del blog), nos encontramos a un Lulcio más crecido, más maduro, capaz ya de tomar ciertas decisiones. Con uno de sus compañeros herido de gravedad en el Bosque de Cromos, y otro escindido del grupo con la intención de encontrar aliados que les aporten número y fuerza en su lucha, lo que conciben como una separación momentánea (para intentar salvar la vida del herido) deriva hacia el desastre. Lulcio y su tío Lesmes son capturados por los perseverantes grecos, que los conducen hacia la fortaleza de Aktum. Irineo queda al cuidado de Ercilia y de sus nuevas hermanas las sirenas, que arriesgarán su eterna belleza por ayudarlos en su misión. El hechicero Gerclass y el leñador Lizauro seguirán el rastro de Lulcio y Lesmes para rescatarlos, hasta darse de bruces con una amenaza que los hace desistir en su empeño y encaminarse hacia el desierto de Barum en busca de Evelio, el segundo de los Prestél que duerme bajo el hechizo de Aktum. Mientras tanto, el cazador Delio sufrirá lo indecible para recabar el apoyo de los francos, cuyo objetivo es acabar con los cuatro Prestél y poner fin así a los poderes del hechicero malvado. En el lado oscuro tampoco marchan muy bien las cosas: Lulcio se esfuma de su prisión con inesperada compañía, mientras una figura enormemente poderosa le recuerda a Aktum que debe restaurar el equilibrio del Viejo Elion si quiere continuar su proyecto. Para colmo de males, la maldición de Prisca (la madre de Aktum) es cada vez más evidente e incontrolable. ¿Quieren saber más? Pues ya saben, léanlo.

Una trama muy sólida, unos personajes bien construidos que se definen tanto por sus acciones en el presente como por sus vivencias en el pasado, y hasta un par de dragones son algunos de los alicientes para embarcarse en esta aventura de espada y brujería. Además, en esta entrega, aparte de magia, batallas y criaturas fantásticas, tenemos nuevos elementos que aderezan la intriga. Por un lado, la interacción de Lulcio con jóvenes de sus edad que lo colocará en una posición de liderazgo. Por otro, esa emoción indefinible que surge de un primer beso, de una primera complicidad. Esa que nos aloja bellos insectos en el estómago y nos impulsa a acciones descabelladas o ilógicas. ¿Sabrían ustedes ponerle nombre? 

martes, 7 de junio de 2022

La rosa de los cuatro estados: El último Prestél, de Amador Peña Ruiz

Ayer por la tarde, tras acabar de leer la obra que traía entre manos, investigué un poco por la red para averiguar si, con el paso de los años, los lectores de fantástica hemos subido algo en la escala de la crítica literaria –académica, rancia, a esa me refiero– y me llevé la agradable no-sorpresa de que no. Seguimos siendo esos lectores mediocres que ven en la literatura ÚNICAMENTE una vil forma de evasión. Inmaduros, retraídos, asociales... son algunas de las lindezas con las que se nos califica por parte de esos inteligentísimos señores (casualmente, la mayoría son hombres). A los escritores que practican este innoble género los condenarían, indudablemente, a las más atroces de entre las torturas. Leer ciertos artículos me provoca una sonrisa ladeada. Otros merecen directamente la más sonora de las carcajadas. No leo exclusivamente fantástica (excepto en ciertas épocas, como esta misma), pero ya de antemano les aviso de que estoy en completo desacuerdo con semejante consejo de sabios. La evasión es uno de los objetivos de la literatura tan lícito como cualquier otro. Además, admiro sinceramente la habilidad para construir mundos coherentes, a la par que personajes fantásticos completos y complejos. Afortunadamente, cada vez es mayor el número de personas que expresan sin pudor su afición por este género y, gracias a pequeñas editoriales que le dan voz (o tinta, en este caso), aumenta progresivamente la cantidad de autores que se atreven con él. Ediciones Arcanas –ya os he hablado de ellos alguna que otra vez– es uno de los sellos que apuestan firmemente por la literatura fantástica, y gracias a ellos llega a manos de los lectores la novela que acabo de terminar.

Se titula La rosa de los cuatro estados: El último Prestél, y el sello almeriense la publicó en diciembre de 2018. Su autor, Amador Peña Ruiz, opta en esta obra por la fantasía épica o heroica (básicamente, la que Fritz Leiber denominara a mediados de los 60 como de «espada y brujería»). Su protagonista, Lulcio, es un joven de 16 años que vive en una pequeña aldea junto a Ercilia, su madre. Lo desconoce absolutamente todo sobre sus orígenes –aunque su madre le recuerda constantemente el orgullo que debe sentir al ostentar el apellido Prestél—, y la mayoría de las noches su sueño se ve perturbado por terribles pesadillas que no es capaz de comprender. Tampoco conoce el mundo más allá del bosque tras el cual se oculta su aldea. Cierto día, mientras caza en el bosque junto a Delio, una serie de desafortunadas circunstancias darán lugar a que ponga por primera vez un pie fuera del bosque, y a que se ponga en marcha la maquinaria que le lleve a descubrir sus orígenes y el mal que asola el Viejo Elion (así se llama el mundo que habita). Un oportuno náufrago, que resultará ser un gran hechicero, jugará un papel clave en sus descubrimientos y e el cumplimiento de sus objetivos, relacionados con vencer a Aktum (otro hechicero, pero malvado donde los haya) y recuperar la estabilidad del Viejo Elion.

Amador Peña Ruiz nos presenta en esta novela un mundo fantástico oscuro, ya dominado por el mal y sus siniestros designios. Será nuestro joven Lulcio, saliendo de su cascarón y superando un indecible número de calamidades, el responsable de revertir esta situación. Para ello, contará con el apoyo de un grupo de peculiares compañeros que aportarán a la trama profundidad, perspectiva y momentos divertidos. La rosa de los cuatro estados: El último Prestél resulta así un viaje de crecimiento, de aprendizaje, donde tanto la magia como la lucha serán factores claves. 

jueves, 19 de mayo de 2022

La rosa de Naran II. El destino de Aekya, de Saray Santiago

 


 Los que me seguís o me conocéis, sabréis ya de sobra que la fantasía es uno de mis terrenos favoritos. Lo que quizá no sabéis es que siento verdadera pasión por los elfos. Seguramente los conoceréis como esos seres bellísimos y longevos como la Galadriel de El Señor de los Anillos pero, en realidad, hay más tipos de elfos, y algunos no son tan guapos.Los drow o elfos oscuros (Dökkálfar o Svartálfar en nórdico antiguo) son criaturas mitológicas del folklore nórdico cuyas características son parecidas a las de los enanos (ya que intentan evitar la luz, aunque no sean necesariamente subterráneos), y constituyen por lo general el contrapunto de los elfos de la luz (los Ljósálfar).Aunque originariamente encarnaran el papel de guardianes ancestrales protectores del pueblo (con algo de mal genio si se sentían tratados de forma grosera), en la literatura fantástica asumen comúnmente el rol de malvado o antihéroe. Por ejemplo, en El Silmarilion de J.R. Tolkien, al principio se identifican con los Moriquendi (aquellos elfos que no vieron la luz de los árboles de Valinor). Después, en el período de exilio de los Noldor, se asocian a los Avari (los elfos de la Tierra Media que no pertenecen a los Noldor ni a los Sindar), para finalmente pasar a denominar definitivamente a los elfos capturados por Melkor, cuya sangre sería utilizada para crear una raza superior de malvados orcos. En el universo de Reinos Olvidados, escenario de campaña para Dungeons & Dragons y marco ambiental de novelas como El elfo oscuro de R.A. Salvatore, los drow son una raza mezquina incapaz de soportar la luz del sol. En Warhammer, se les define como criaturas que dieron la espalda a los Cadai (los dioses buenos) y comenzaron a adorar a los Citharay (los dioses oscuros). En La rosa de Naran, Saray Santiago continúa la tradición a este respecto adscribiendo a los drow a la raza de los renegados, forzados a emigrar de las tierras mágicas de la luz y asentarse en el inhóspito territorio de Infierno Oscuro. Ah, claro, qué despiste. Se me olvidaba mencionar que toda esta erudición sobre estas versátiles criaturas viene por haber terminado la segunda entrega de la saga de esta maravillosa escritora almeriense. 

 En la contraportada de La rosa de Naran II. El destino de Aekya (Ediciones Arcanas, 2019) ya se nos avisa de que, en ocasiones, es necesario viajar al pasado para comprender el futuro. Es por ello que Saray Santiago, la autora, utiliza la dolorosa historia de Aekya, paladina de la Guardiana de la Tierra de Zailën, para ilustrarnos sobre el origen de la rosa de Naran (un poderoso objeto mágico que, combinado con la daga azul, es capaz de destruir a los Guardianes y, por tanto, el mundo de la luz) y las repercusiones que podría tener en el futuro (lo averiguaremos cuando por fin tengamos en nuestras manos la tercera entrega de la saga). Aekya, hija del cruel Tharsus, jefe supremo de un clan de elfos drow, es distinta al resto de su especie. No disfruta matando, ni torturando, y ello le cuesta, ya desde muy pequeña, sufrir despiadados castigos por parte de los suyos. Cerca ya de su madurez, del momento en que se convertirá en mujer y recibirá sus dones mágicos, ha de tomar una difícil decisión: huir de aquel mundo sádico que detesta o salvar a su madre. Opta por lo segundo, y para ello deberá fingir ser quien no es: una guerrera feroz e implacable al servicio del tirano de su padre. Arduas sesiones de entrenamiento y seguir a pies juntillas el principal consejo que le da su progenitora pronto la convierten en un elemento indispensable para el cumplimiento de ambiciones del megalómano Tharsus: aunar a todos los clanes drow (bajo su mandato, por supuesto), encontrar los objetos mágicos que les permitan acabar con los arrogantes Guardianes que los mantienen encerrados en Infierno Oscuro y poder vengarse así, por fin, de los odiosos elfos de la luz. Mientras tanto, llora a escondidas cada trozo de alma que va perdiendo con cada muerte, y se refugia en la Torre de la Luna, lugar que le dará la clave para entender por qué es tan distinta a los demás. Por el camino, encontrará también un elemento con el que no contaba y que la hace si cabe más vulnerable: el amor. ¿Logrará Aekya alcanzar sus objetivos sin corromperse? ¿Perderá su alma en el siniestro camino que le ha sido marcado? ¿Qué destino la aguarda? Para saberlo, evidentemente, tendrán que leerla, pues no se la voy a contar yo. 

 Saray Santiago vuelve, en esta segunda entrega de La rosa de Naran, a otorgar al amor (en todas sus dimensiones) un papel central en la obra. Vuelve a mostrarnos unos personajes completos y complejos a la vez que desarrolla una trama bien engranada y con la tensión dramática pautada a la perfección. Nos habla de lazos familiares, de sentimientos, de dudas pero, sobre todo, nos habla de la importancia de ser uno mismo, de honestidad e integridad, de fuerza de voluntad. Y nos hace sufrir, vaya que sí. Aunque, claro, como decía mi abuelo, palos con gusto no duelen, y aquí estoy yo deseando que salga ya la siguiente entrega. Saray, por favor, no tardes...

lunes, 9 de mayo de 2022

La rosa de Naran, de Saray Santiago Fernández

 “No creamos un mundo de fantasía para escapar de la realidad. Lo creamos para poder quedarnos”. Son palabras de Lynda Barry, autora y dibujante estadounidense, y yo, desde el punto de vista lector, las suscribo totalmente. Parecerá extraño, incluso paradójico, pero la magia y la fantasía pueden convertirse en refugios que actúen de elementos de anclaje a la realidad que a cada uno nos ha tocado vivir. Quizá sea porque en ellas podemos proyectar nuestros sueños, nuestros anhelos más profundos e intangibles, jugar con ellos y disfrutarlos sin censura. O, tal vez, puede que el atractivo de la fantasía resida en que obtiene el máximo rendimiento del arma más poderosa a disposición de los humanos: la imaginación. Sean cuales sean los motivos, lo cierto es que el género fantástico es uno de mis favoritos.

Hará unos tres años, en la Feria del Libro de Almería, tuve la suerte de encontrarme con el stand de Ediciones Arcanas, una pequeña editorial almeriense que apuesta fuerte por la fantasía. Allí compré, entre otros títulos, La rosa de Naran (cuya primera edición fue publicada por Ediciones Atlantis en 2014 y la segunda, por Ediciones Arcanas en 2016), de Saray Santiago. Es el cuarto título que leo bajo el sello de Arcanas y, al igual que los tres anteriores, me deja con ganas de más (por suerte, tengo la segunda parte esperándome en la mesa del despacho). En La rosa de Naran, Saray Santiago nos lleva hasta Zailën, territorio inventado donde seres mágicos y humanos viven separados desde hace milenios. La historia comienza con una pareja de humanos que recibe un regalo inesperado: una preciosa bebé en la puerta de su casa, junto a dos cartas y un anillo que atestiguan la identidad de la pequeña. Kat –así se llama la niña– crecerá feliz junto sus padres adoptivos, y será poseedora de un don especial que mantendrá en secreto para no ser señalada. Un buen día, mientras trabaja junto a su padre, se cruzará en su camino Will, un apuesto joven que de inmediato le robará el corazón pero le dará el suyo a cambio. Kat y Will comenzarán a soñar con un futuro juntos lleno de amor y de niños pero, la misma noche en que nuestra protagonista cumple dieciocho años, le será desvelado su origen y se desencadenará una serie de acontecimientos que cambiarán su vida para siempre. Junto a su amado y con la ayuda de su recién descubierta madre, se verá obligada a huir y llegar a la tierra mágica de Esmelina, donde tendrá que aprender con rapidez a controlar sus poderes para evitar que estos la destruyan. Allí estará a salvo y no caerá en las garras del malvado Atarrán, un hechicero mezquino que ansía dominar el mundo mágico y el humano, pero... Pero nada, si les ha picado la curiosidad y quieren saber más, tendrán que leerla.

Apta para todos los públicos, La rosa de Naran atrapará al lector prácticamente desde la primera página. En ella, Saray Santiago combina a la perfección elementos y estructuras del cuento tradicional con un cambio en la relevancia de los roles femeninos.  Dibuja en profundidad a la mayoría de personajes, por lo que tiene la empatía del lector garantizada. Y su manejo de la tensión dramática, soberbio. Una excelente historia fantástica narrada con mucha magia. No se la pierdan.


viernes, 3 de septiembre de 2021

Fuego eterno, de Cosmin F. Stircescu


En líneas generales, dentro de la literatura fantástica, y salvo un puñado de excepciones, la figura del orco se esboza siempre como un mal necesario para el desarrollo de la trama. Los orcos son el enemigo por excelencia de todas las razas en la fantasía épica. Bestias bárbaras, estéticamente poco agraciadas, crueles y sin un gramo de alma, constituyen el contrapunto perfecto a la belleza, la hidalguía y la nobleza de los héroes. Pero, ¿qué ocurre si eliminamos de la ecuación la dialéctica entre el bien y el mal y convertimos a un orco en el personaje central de una novela? Pues el resultado es Fuego eterno, de Cosmin F. Stircescu, publicada por la almeriense Ediciones Arcanas en 2017.

Rough, el personaje principal de Fuego eterno, es un orco mestizo, nacido de la unión entre un macho orco de sangre pura y una hembra de trasgo de las arenas. Su mestizaje es al tiempo una maldición y una bendición. Por un lado, le sitúa en el escalafón más bajo de la sociedad orca; por otro, le concede la gracia de la magia elemental. Es perseverante y concienzudo y, contra todo pronóstico, alcanza el grado de chamán supremo de la corte. Sin embargo, Rough aspira a la corona y, cuando está a punto de conseguirla por medio de malas artes, es traicionado por el que creía su más fiel aliado. Entonces comenzará la historia de su huida y el nacimiento de una sed de venganza que gobernará sus pasos a partir de ese momento. Inteligencia, constancia y magia oscura serán sus compañeros inseparables en un viaje a las antípodas de la redención.

Con Fuego Eterno, novela ambientada en el mundo de Erodhar unos quinientos años antes de lo acontecido en La vara de Argoroth, Cosmin F. Stircescu vuelve a demostrar su solvencia en el terreno de la fantasía épica. Su prosa es sencilla y directa, y al mismo tiempo cuidada. Combina de manera acertadísima las dos líneas temporales imprimiendo a la narración un ritmo ágil y ameno. Y, además, se aleja del maniqueísmo creando a Rough como un personaje maquiavélico, polifacético y con un millar de matices interesantes.

Si os gusta la fantasía épica, ya sabéis: a disfrutar. 


miércoles, 11 de agosto de 2021

Leyendas de Erodhar: la vara de Argoroth, de Cosmin F. Stircescu

Tras algunas semanas con las baterías algo descargadas, retomo una de las cosas que más me gusta en el mundo: traeros mis impresiones sobre las obras que voy leyendo. En esta ocasión, volvemos a adentrarnos en el amplio universo de la fantasía épica de la mano del autor Cosmin F. Stircescu y la primera entrega de Leyendas de Erodhar: La vara de Argoroth, publicada en 2017 por la almeriense Ediciones Arcanas. 

Durante aproximadamente 934 páginas, el autor combina de manera interesante elementos y personajes clásicos de la fantasía épica de espada y brujería al más puro estilo de Tolkien con tramas características de la vertiente política del género. La cosmogonía del mundo de Erodhar, su construcción a imagen y semejanza de la Europa del medioevo, las razas que lo habitan y el perfilado de algunos caracteres arquetípicos nos recuerda bastante a El señor de los anillos. Por otro lado, las intrigas políticas, las conspiraciones en la sombra y el cariz maquiavélico de alguno de los personajes nos traen a la mente a George R. R. Martin con su Canción de hielo y fuego.

En las primeras páginas de Leyendas de Erodhar, conocemos a Valiant Wetford, un joven justador de origen medio humano, medio elfo que combate en torneos de una punta a otra del reino de Aldaeron para pagar una deuda heredada de su padre fallecido. A una victoria de su liberación definitiva, ciertos acontecimientos provocan que tenga que huir para salvar el pellejo. De este modo, inicia un periplo por las tierras del continente de Thaldorim que le llevará a encontrarse en situaciones críticas y a unir su camino con la trama política de la novela: hará todo lo posible para que el príncipe Varian Nomenglaus, legítimo heredero de la corona de Aldaeron, venza a un cuervo usurpador que, por medio de malas artes, se ha apoderado del trono real. Le acompañarán en su viaje Reynaldo (agente secreto de la corona), la elfa Galadoriel (excelente rastreadora), Trianna, Elendhor, los magos Aghalid y Laurelinad, entre otros. Juntos tratarán de devolver el trono al legítimo heredero mientras intentan evitar que una secta fiel al dios del mal lleve a cabo con éxito sus oscuros propósitos. Magia, misterios, espadas, maquinaciones, lealtad, valor, traiciones (y algo de amor) serán el pan de cada día de nuestros personajes. ¿Conseguirán sus objetivos? ¿Vencerán las fuerzas del bien a las huestes del mal? Eso es algo que tendrán que averiguar ustedes mismos....

Si bien es cierto que las circunstancias han provocado una demora importante en la lectura de esta novela, no es menos verdad que la he disfrutado desde la primera hasta la última página. En primer lugar, porque está construida de un modo excelente, manteniendo la tensión y la expectación del lector en todo momento, combinando las tramas de manera hábil para que nunca decaiga el ritmo. En segundo lugar, porque la fantasía épica es uno de mis géneros preferidos y Cosmin F. Stircescu la borda. Si les gusta el género y quieren disfrutar de una buena lectura, aprovechen.

domingo, 27 de junio de 2021

Ecos de los mares infinitos (Antología Fantasy Club), VV. AA.

En ocasiones sucede que nuestro día a día es demasiado gris y anodino. La realidad nos lastra y nos encadena al universo asfixiante de lo inmediato, de lo plausible; al que erige una muralla que separa el tedio de lunes a viernes del hastío del fin de semana. Nos quedamos atrapados en ese lugar donde los días son siempre iguales y los sueños nunca se cumplen. Escapar de él es, por lo tanto, casi una obligación. Esta lectora, como casi todos los que comparten su afición, huye del mundo perdiéndose entre las páginas de algún libro. Sin embargo, a veces no es suficiente con eso, ya que el gris pesa demasiado, y se le hace necesario recordar quién es volviendo a sus orígenes: la fantasía y la magia. Esta vez, ha elegido recobrar su alma de purpurina a lomos de una de las antologías del Fantasy Club: Ecos de los mares infinitos, publicada por la almeriense Ediciones Arcanas en 2018.

La portada de la antología es ya una maravilla en sí misma e invita al lector a empuñar el arma más poderosa que tiene: la imaginación. Los dieciséis relatos que la componen le llevarán de la mano a mundos que probablemente soñó de niño, siempre perfumados por la brisa marina y salpicados por la espuma de las olas de la fantasía. Entre las páginas de Ecos de los mares infinitos encontrarán, entre otras, la emotiva historia de cómo la última hechicera del mundo descubre la magia en su interior, a tripulaciones de lo más peculiar buscando tesoros o cementerios de sirenas, historias de amor en islas remotas, caballeros andantes con corazón de pirata, abuelos sorprendentes y niños armados con brújulas, lágrimas de espuma y sal o misteriosas nieblas que hacen desaparecer a los marineros. Serán también testigos de las insólitas y desternillantes aventuras del trovador Empino y su fiel Y'diot (relato divertidísimo con pinceladas de deliciosa intertextualidad) y se reirán a carcajada limpia cuando descubran el lugar "Donde cantan los pollos".

Historias fascinantes de navíos y peculiares almas de mar, brújulas repletas de magia y de amor, dragones y otras criaturas extraordinarias se confabularán con las olas y la arena de las playas para garantizar el éxito de la misión del lector: evadirse del mundo que le rodea y rescatar su alma de niño de ojos abiertos y brillantes.

Fuego y Sangre, de George R.R. Martin

Hay libros que nos acompañan durante un tiempo y otros que parecen despertar algo que llevamos en el alma desde siempre. En mi ...