Mostrando entradas con la etiqueta Vera Santiago. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vera Santiago. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de marzo de 2025

Quién recuerda a Theresa Baker, de Santiago Vera


Leer por primera vez a Santiago Vera en La vida secreta de Sarah Brooks fue todo un descubrimiento (dicho sea de paso, agradezco enormemente la recomendación). Me gustó su manera de narrar y cómo iba cocinando la trama a fuego lento, generando grandes dosis de intriga y suspense y manteniéndolos hasta el final. Disfruté y sufrí a partes iguales La última muerte en Goodrow Hill, obra donde la voz del autor gana en intensidad y la tensión dramática se mantiene en niveles altísimos página a página hasta llegar a un final como poco sorprendente. Con la novela que acabo de terminar, Santiago Vera cierra su Trilogía americana y lo hace con broche de oro, terminando de confirmarme que va a ser un autor al que siga obra tras obra con indudable garantía de disfrutarlas.

En Quién recuerda a Theresa Baker (Ediciones B, 2025), Santiago Vera vuelve a transportar al lector a una pequeña localidad de la zona central de Estados Unidos, de nombre Harmony Lake, un pueblecito de esos de estampa bucólica donde nunca pasa nada hasta que pasa, donde la apacible superficie oculta un fondo repleto de misterio y sórdidos secretos que a veces ni la muerte es capaz de borrar. La novela comienza con el asesinato de una mujer en las proximidades del cementerio de Harmony Lake. Las circunstancias de este crimen traen inevitablemente a la memoria el drama vivido en la misma población un año atrás, cuando el apodado "El Desfigurador" segó la vida de tres mujeres de un modo idéntico, al menos en apariencia. El inspector Baker, de la policía de Harmony Lake, no llegó a tiempo de evitar la última muerte a manos de tan abyecto criminal: la de su esposa Theresa y el hijo que portaba en su vientre. Baker acabó con la vida del asesino in situ. ¿Cómo es que ahora aparece el cadáver de otra mujer con la sonrisa dibujada a machetazos en el rostro? Que sepamos, de momento los muertos no resucitan...¿o sí? Con todo el dolor de su corazón, el inspector Baker, acompañado de Rebecca Sanders, Perkie y Collins, y los nervios a flor de piel del comisario Werner, deberá esclarecer la identidad del asesino luchando contra las agujas del reloj, reabriendo el caso que creyó cerrado con la muerte de Norman Greene y las heridas del alma que aún no han dejado de sangrarle. Para ello contará con la inestimable (e indeseada, al principio) ayuda de Declan Jacobson, periodista (escritor, dice él) del Stoneheaven Chronicle, a quien conocimos en La vida secreta de Sarah Brooks. No os cuento nada más de la trama, porque merece que la descubráis poco a poco, bailando al ritmo que marca el autor. 

En Quién recuerda a Theresa Baker, Santiago Vera vuelve a ofrecernos una trama altamente adictiva desde la primera página donde los giros inesperados y las sorpresas mantendrán al lector en vilo hasta el final. Su construcción de los personajes, impecable, y la generación de atmósfera que va acompañando el tono del relato en cada momento, magnífica. Si bien es cierto que las tres entregas de la Trilogía americana pueden leerse por independiente, recomiendo leerlas en orden de publicación para no perderse los crossovers que aparecen a partir de la segunda. Porque queda claro que las recomiendo, ¿verdad?

domingo, 2 de febrero de 2025

La última muerte en Goodrow Hill, de Santiago Vera


¿Os ha pasado alguna vez que al acabar un libro se os queda el cuerpo como si os hubiera arrollado un tren? Pues a mí es justo lo que me ha pasado con la novela que acabo de terminar. Qué tensión. Qué nervios. Que ganas de saber pero al mismo tiempo de que no acabara. Cuánto me alegro de haber descubierto a este autor. Me da que va a ser uno de mis preferidos. Su primera novela, La vida secreta de Sarah Brooks, me gustó mucho, pero esta cuya última página acabo de cerrar lo ha hecho todavía más, una obra construida con mucha habilidad donde se mezcla con acierto el pasado, el presente, el paisaje y unos personajes que irán creciendo conforme pasan las páginas.

En La última muerte en Goodrow Hill (Ediciones B, 2023), Santiago Vera sitúa al lector en Goodrow Hill, otro pequeño pueblo estadounidense tranquilo en apariencia, pero donde algo pasó veinticinco años atrás y, aunque a muchos les gustaría olvidar, parece del todo imposible. La trama se divide en dos líneas temporales. La del presente comienza cuando Mark Andrews, fotógrafo freelance, recibe una fotografía de su pandilla de la adolescencia en la cual a uno de sus miembros le han tachado los ojos. Casi al mismo tiempo, su teléfono suena y al otro lado escucha la voz de Helen, también de la pandilla, que le anuncia que Tom Parker, uno de sus viejos amigos (el que aparece en la imagen con los ojos tachados) ha sido asesinado. Ni corto ni perezoso, Mark decide regresar a Goodrow Hill, el pueblo donde se crió y donde no ha vuelto desde hace años, para asistir al entierro de Tom e intentar averiguar el motivo de su muerte. Aquí es donde comenzaría la línea temporal del pasado, ya que todo apunta a que el crimen estaría relacionado con los sucesos acaecidos en la misma localidad el caluroso estío de 1995. Aquel verano Helen Blunt, Vance Galloway, Carrie Davis, Tom Parker, Jesse Tannenberg y Cooper Summers fueron interrogados por el jefe Blunt (el padre de Helen) acerca de la muerte de un hombre, el secuestro de un niño y la desaparición de un muchacho, sobre los que podrían tener información relevante. Todos negaron saber nada al respecto y los casos se cerraron sin resolver. Ahora, Helen es policía y junto a su padre, tendrá que averiguar quién es el responsable de las muertes de Tom Parker y de alguno más, y todo apunta a que aquellos jóvenes puede que no dijeran toda la verdad. ¿Será cuestión de venganza? ¿Estarán pagando por su silencio? Si queréis averiguarlo, ya sabéis...

El planteamiento de La última muerte en Goodrow Hill es uno de los más originales que he leído en estos últimos tiempos, y no diré por qué no vaya a ser que incurra en el ignominioso pecado del spoiler. Estructurada en un prólogo y tres partes que se subdividen en 83 capítulos, el argumento de la novela nos llega a través de dos voces narrativas: una en primera persona, la de Mark, y un narrador en tercera para las demás, aunque siempre desde el punto de vista de los diferentes personajes. Santiago Vera imprime a la obra un ritmo ágil, aunque no frenético, ya que dedica su tiempo a crear la atmósfera, a presentarnos a los personajes y, poco a poco, proveernos de la información necesaria de lo ocurrido tanto en el pasado como en el presente. Aunque se pueda tener cierta intuición acerca de quién es el culpable, la trama es lo suficientemente compleja para no descubrirlo hasta el mismo final. Insisto en que uno de los puntos fuertes de la novela es la ambientación, así como el equilibrio con el que se mueven los personajes sobre la cuerda floja de la paradoja. Me ha encantado el juego del autor con las dos líneas temporales, y su modo, medido y pausado, de ir revelando datos, que logra que la tensión y la intriga se mantengan hasta la última página, mediante una serie de giros que dejan al lector con la boca abierta. En definitiva, una lectura más que recomendable. 

lunes, 20 de enero de 2025

La vida secreta de Sarah Brooks, de Santiago Vera


Me gusta que me recomienden autores nuevos, sobre todo si lo hacen tan bien como el último al que he tenido el gustazo de leer (mil gracias por la recomendación). Reconozco que me acerqué a él con ganas, pero también con cierto escepticismo, puesto que la comparación que de él hacían con dos de mis autores favoritos no era cosa de broma. Con Joël Dicker y Mikel Santiago, nada menos. Una vez leída su opera prima (que, todo sea dicho, no parece una primera novela), puedo afirmar que sí, que en ciertos aspectos me recuerda a ellos, pero con un toque propio que ha hecho que me enganchara a la novela desde la primera página y no quisiera soltarla ni para dormir.

La primera obra de Santiago Vera en llegar al público se titula La vida secreta de Sarah Brooks (Ediciones B, 2022) y es un thriller rural repleto de enigmas ambientado en una pequeña población de Oregón donde nunca pasa nada, hasta que pasa. La idílica monotonía de Stoneheaven se ve truncada tras el hallazgo del cadáver de Sarah Brooks, de dieciesiete años, desnudo y colgado boca abajo del emblemático roble de Undottar; el escenario, la posición del cuerpo y el hecho de que estuviera rodeado de velas podría apuntar a un crimen ritual, a una ofrenda para invocar la protección de Undottar, fundador mitológico del pueblo...o al menos eso piensa Barry Godwin, el rudo leñador que encontró el cuerpo. De la investigación del asesinato se encargará el sheriff Hole y su pequeño equipo, con la ayuda de Declan Jacobson, periodista de sucesos que ejerce además de fotógrafo para la policía, porque están escasos de personal. En su búsqueda incansable por hallar al autor de aquel brutal asesinato, el lector será testigo de cómo en la modélica vecindad donde se desarrollan los hechos se ocultan tal cantidad de secretos e inquinas que cualquiera podría ser el detonante del espantoso crimen, y pronto descubrirá que cualquiera de sus familiares o amigos podría ser el asesino (todos parecen tener un motivo) y que a Sarah Brooks nadie la conocía de verdad... El autor maneja con acierto las pistas y personajes y te hace dudar de todo y de todos. ¿Conseguirán el sheriff Hole y Delan Jacobson desentrañar la maraña de sospechosos y dar con el culpable? 

La vida secreta de Sarah Brooks, dividida en 53 capítulos cortos, está narrada, con una prosa asequible pero cuidada, a dos voces. Por un lado, y en primera persona, la de Declan Jacobson, el periodista; por otro, la de narrador omnisciente que relatará todo lo que ocurre cuando el periodista no está presente. Además, Santiago Vera incluye en la narración extractos del diario de Sarah que servirán tanto para saber cómo era la chica en realidad como para comprender algunos de los acontecimientos posteriores. Santiago Vera nos ofrece una historia con potentes giros argumentales, pero de la que yo destacaría sobre todo la creación de personajes y lo bien detalladas que están las acciones. Otro de los puntos fuertes de la obra es una ambientación muy lograda. El autor construye Stoneheaven como un pueblecito tranquilo, rodeado de bosques y salpicado de leyenda, en el que todos parecen conocerse pero donde en realidad nadie conoce a nadie, pues los secretos están a la orden del día. La única nota discordante en el bucólico escenario es la rivalidad latente entre las dos iglesias del pueblo. Nunca hasta ahora había tenido repercusiones sociales relevantes, pero el asesinato de Sarah viene a remover el avispero y van a salir a la luz muchos trapos sucios. En definitiva, una lectura que atrapa desde la primera página. Si podéis, echadle el guante. 

Fuego y Sangre, de George R.R. Martin

Hay libros que nos acompañan durante un tiempo y otros que parecen despertar algo que llevamos en el alma desde siempre. En mi ...