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lunes, 3 de marzo de 2025

El bosque de los inocentes, de Graziella Moreno


Según la ciencia, cuando dormimos, nuestra mente ejecuta una suerte de reordenación de experiencias, emociones, etc. que conforman la materia primigenia de nuestros sueños (sean estos sueños o pesadillas). Miles de páginas se han dedicado a elucubrar sobre posibles interpretaciones del fenómeno onírico, sin alcanzar al parecer un consenso entre lo esotérico y lo científico. Decía Calderón de la Barca que los sueños, sueños son, pero no creo que la protagonista de la novela que acabo de terminar estuviese de acuerdo. Una autora que se dedica a la judicatura, una portada y un título muy sugerentes y un argumento original serían algunas de las características a resaltar de la obra.

La protagonista de El bosque de los inocentes (Grijalbo, 2016), de Graziella Moreno, se llama Iris. Recientemente divorciada de un hombre de quien se ha dado cuenta de que no está enamorada, ejerce la abogacía en su Barcelona natal. Iris arrastra además unas relaciones familiares complejas y, desde su más tierna infancia, una tendencia a los sueños premonitorios, lo que en una época la llevó de psicólogo en psicólogo hasta que decidió rebelarse al alcanzar la mayoría de edad. En el momento donde comienza la trama, esos desasosegantes sueños han vuelto a su vida y no la dejan descansar. Tragando de escapar de ellos y del estrés diario, Iris decide regresar, tras muchos años de ausencia, al paraíso de su infancia, a Rocablanca, un pequeño pueblo a las puertas del Parque Natural del Montseny. Se dispone a pasar un agradable fin de semana en casa de su tía Dalia, con la que sí mantiene una buena relación pero, nada más entrar en el pueblo, ve una pancarta que reza: "Vamos a entontrar a Julián", y el coche de un forastero embiste el suyo por detrás. Al estrecharle la mano al responsable del siniestro, a Iris se le pone la piel de gallina, y esa misma noche sus pesadillas se recrudecen, involucrándola en una investigación criminal que quizá les de sentido. Niños desaparecidos, el posible imitador de uno de los asesinos más crueles de la historia y los misterios familiares de Iris son algunos de los ingredientes del argumento de la novela, cuya lectura he disfrutado mucho.

La historia de El bosque de los inocentes está narrada a dos voces: la de Iris, que explica en primera persona lo que le va sucediendo, y la de un narrador omnisciente que relata lo que sucede con los demás personajes. El argumento nos sumerge a ratos en el cuento de Barba Azul, que hunde sus raíces en el pasado, en un personaje histórico real: Giles de Rais, un sádico aristócrata francés del siglo XV que acabó con la vida de cientos de niños, de las formas más crueles posibles, por puro placer. fue capaz de los actos más sádicos con el único fin de su placer, acabando con la vida de cientos de niños de las formas más crueles posibles. ¿Será un nuevo Barba Azul el asesino de Rocablanca? El bosque de los inocentes me ha resultado una lectura amena y original, con ritmos muy bien marcados, que combina la verosimilitud con lo sobrenatural de forma armoniosa. En definitiva, lectura muy recomendable.

domingo, 15 de enero de 2023

El salto de la araña, de Graziella Moreno

«Cuando una araña se arroja desde un punto fijo hacia abajo, hacia sus consecuencias, siempre ve ante sí un espacio vacío en el que no puede hallar apoyo por mucho que se estire.» (Soren Kierkegaard, Diapsálmata)

En ocasiones tomamos decisiones obviando el calado de sus consecuencias. Huimos hacia delante siendo conscientes de la inexistencia de un punto seguro de restauración. Saltamos al vacío, como la araña de Kierkegaard cuando empieza a tejer su trampa, aun sabiendo que el éxito va a ser escaso si no nulo. Como todo se mide según los resultados –me lo dijo un sabio–, al constatar nuestro ya barruntado fracaso, sentimos la frustración por partida doble: por un lado, hemos sido lo suficientemente estúpidos para continuar en la senda torcida y, por otro, hemos aniquilado la esperanza última del milagro salvador. Por si fuera poco, a veces el destino nos juega malas pasadas aprovechando las circunstancias –para seguir mofándose de nosotros, sin duda– y caemos presas de la culpa más destructiva. Algo así le pasa al protagonista de la novela que acabo de terminar: por más esfuerzos que hace, no logra evitar ser la araña que queda atrapada en su propia tela.
El salto de la araña (Editorial Alrevés, 2020), de Graziella Moreno, galardonada con el Premio de Letras del Mediterráneo 2020 otorgado por la Diputación de Castellón y finalista del Premio de Novela de la edición de 2021 de Cartagena Negra, es una novela negra solo en parte. Es negra, supongo, porque se ha producido un crimen que está a la espera de ser juzgado y el lector debe determinar, ateniéndose a lo narrado, la responsabilidad del protagonista en él. Sin embargo, la veo más como una novela de personas, de sentimientos, de situaciones. Comienza con un prólogo en tercera persona que muestra al lector la escena de un crimen en la que no llegará a conocer ni la identidad de la víctima ni las circunstancias que han conducido a su muerte. A partir de ahí, la trama se desarrolla en treinta capítulos de extensión breve donde el protagonista –Javier Márquez– nos relatará, en primera persona y a modo de diario, su versión de los hechos (siempre reconociendo que es solo la suya, que la de otra persona podría ser distinta), la historia de su relación (más tóxica imposible) con Alba, la llegada al mundo de su hijo Kevin y los acontecimientos que propiciaron la caída en picado de su familia y el trágico final al que se ven abocados. Lo aliña todo con recuerdos de su infancia y adolescencia, dándole un carácter emotivo al relato. Al lector se le presenta, por tanto, una doble incógnita por resolver: ¿quién es la víctima del homicidio pendiente de juicio‽ ¿Son Javi y Alba culpables o inocentes‽

En El salto de la araña, Graziella Moreno nos ofrece una historia bien construida alternando un tiempo presente y dos pasados. La prosa es sencilla y sin alharacas, lo que resulta totalmente congruente si pensamos que el narrador es un tipo corriente y moliente de modesta extracción social. El ritmo, sin ser rápido, es dinámico y los numerosos recuerdos del protagonista y sus reflexiones no molestan en absoluto, sino que contribuyen a la profundidad del personaje. La autora acierta de pleno al equilibrar el caos y el vértigo angustioso que supone la vida de Javier Márquez con el punto de cordura que aporta el personaje de Dani (su único y mejor amigo). No se pierdan el veredicto del jurado, a modo de epílogo.

N.B. Otra novela negra atípica... Aquí la investigación brilla por su ausencia... A ver si va a ser que mi concepto de la novela negra está cogido con alfileres...

Fuego y Sangre, de George R.R. Martin

Hay libros que nos acompañan durante un tiempo y otros que parecen despertar algo que llevamos en el alma desde siempre. En mi ...