lunes, 21 de septiembre de 2026

Los ojos del mar, de Alberto Guaita Tello (RELECTURA)


Existen historias que parecen nacer tanto de la imaginación como de los recuerdos. La novela que acabo de terminar pertenece a ambos mundos. Su autor construye una historia en la que la fantasía, la ciencia ficción y sus vivencias africanas se dan la mano para crear un universo tan extraño como fascinante. Su infancia en Camerún, el contacto con sus paisajes, sus gentes, sus costumbres y la tradición oral africana dejan una huella evidente en una obra que parece surgir de una antigua leyenda contada al calor de una hoguera, pero que, poco a poco, abre una puerta hacia otros mundos.

La historia de Los ojos del mar (tercera edición, 2024) de Alberto Guaita Tello comienza en la costa de Camerún, a principios de los años setenta. Fanya y su abuela Simone, curandera del poblado, encuentran cerca de la orilla a una misteriosa criatura herida que ha llegado desde el mar. Simone cree reconocer en ella a un mamiwata, un espíritu de las aguas. Pero aquel extraño ser, llamado Sharduk, no procede simplemente de las profundidades del océano: pertenece a Teluria, un mundo diferente al nuestro, al que se puede acceder a través de unas misteriosas zonas de cruce. Mientras Fanya y Sharduk se conocen y entre ambos nace un vínculo que desafía las diferencias entre sus dos mundos, el lector comienza a descubrir una realidad mucho más compleja. Sharduk tendrá que regresar a Teluria, dejando atrás una promesa y una historia de amor que deberá enfrentarse al tiempo, a las distancias y a las circunstancias. A partir de ahí, la novela se convierte en un viaje por dos universos conectados por el misterio, mientras sus personajes deben enfrentarse a prejuicios, conflictos, enemigos y secretos que pondrán en peligro sus vidas.

Uno de los mayores atractivos de Los ojos del mar es precisamente esa mezcla de mundos. Por un lado está el África de las tradiciones, las creencias, la naturaleza y la sabiduría transmitida de generación en generación; por otro, Teluria nos conduce hacia un territorio donde aparecen elementos tecnológicos y conceptos propios de la ciencia ficción. La novela consigue así que magia y tecnología convivan sin que ninguna de las dos termine de borrar a la otra. Sin embargo, Los ojos del mar no es solamente una aventura fantástica. Bajo sus elementos imaginarios aparecen también temas muy humanos: el amor, la familia, los prejuicios, la guerra, las desigualdades, las creencias y la preocupación por la destrucción del medio ambiente. Tal vez ahí radique uno de los encantos de esta historia: en que, mientras nos invita a viajar hasta un mundo imposible, continúa hablándonos del nuestro.

La novela tiene además una marcada vocación de aventura. Sus numerosos personajes, sus cambios de escenario y una narración que va descubriendo progresivamente las distintas piezas de la historia hacen que el lector tenga que dejarse llevar por el misterio. Al principio puede resultar necesario familiarizarse con los nombres, las culturas y las reglas de ese universo, pero poco a poco todas esas piezas empiezan a encajar. Alberto Guaita Tello escribe desde un territorio muy personal, construido a partir de la imaginación pero también de sus propias experiencias africanas. Y eso hace que África no sea simplemente un decorado exótico: se convierte en una parte esencial de la identidad de la novela. La selva, el mar, las tradiciones y las leyendas parecen respirar dentro de sus páginas. Los ojos del mar es, en definitiva, una puerta entre dos mundos. Una novela que comienza junto al océano y termina llevándonos mucho más lejos; que mezcla la magia de las antiguas historias africanas con la imaginación de la ciencia ficción; y que nos recuerda que, a veces, los lugares más extraordinarios no están en otro planeta, sino al otro lado de una historia. Porque hay mares que separan mundos… y otros que sirven para unirlos. 🌊📖✨

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