martes, 23 de julio de 2024
Desafío 59', de Javier Marín
martes, 8 de noviembre de 2022
Enigmas para un rey, de Javier Marín
Cometí la imprudencia de comenzar a leer Enigmas para un rey un sábado por la noche, rozando la madrugada, y a punto estuve de cancelar los planes del domingo para poder devorarlo a placer. La tensión dramática ya es palpable desde las primeras páginas. El prólogo provoca ganas de morderse las uñas: un año después del trágico desenlace de Tablero mortal, el asesino invisible vuelve a la carga secuestrando a un miembro del equipo de Marco Duarte. Para encontrarlo, deberán resolver el enigma escondido tras unos versos pergeñados por el mismo secuestrador. Logran salir airosos de este primer lance, pero no tienen ni idea de que la verdadera pesadilla acaba de empezar. El inspector Marco Duarte se verá inculpado en dos asesinatos y tendrá que actuar desde la clandestinidad. Contará, eso sí, con una ayuda inesperada. Mientras tanto, sigue la partida de ajedrez iniciada por el asesino. Acertijo retorcido tras acertijo retorcido irán cayendo las piezas y la ciudad volverá a bañarse en sangre. Para colmo entra en escena el inspector Rojas para liderar el equipo, y no va a despertar precisamente simpatías. Lo van a tener francamente difícil hasta que... Hasta que nada. La leen y sufren como he sufrido yo hasta el último segundo.
Javier Marín vuelve a demostrar en Enigmas para un rey su habilidad en el manejo del argumento y en la construcción de los personajes. La doble línea temporal durante el primer tercio de la obra es, a mi parecer, todo un acierto, y la elección de la brevedad en los capítulos le confiere a la narración un dinamismo brutal. Su técnica anticipatoria contribuye a la escalada de la tensión dramática capítulo a capítulo. Al lector apenas le va a estar permitido respirar, así que imaginen. Absténganse solo si padecen alguna cardiopatía.
domingo, 14 de noviembre de 2021
Descenso al abismo, de Javier Marín
Hay autores expertos en crear intriga y mantenerla durante toda la obra. Hay otros maestros de los giros argumentales que te dejan con la boca abierta. Y hay otros que combinan las dos facetas con tanto arte que mantienen al lector boquiabierto, ojiplático y con taquicardia la mayor parte de la obra. Entre estos últimos, podríamos citar, por ejemplo, al pinatarense Javier Marín, al que todavía tengo que decidir si aprecio u odio. Es bueno en lo suyo, desde luego, pero no sé si puedo perdonarle el haber estado a punto de volver a morderme las uñas.
En Tablero mortal ya dejó patente su valía como autor de novela negra, y vuelve a hacer gala de ella en Descenso al abismo, la segunda entrega de la serie Marco Duarte, autopublicada este mismo 2021.En esta última, que empieza unos meses después de haber cerrado el caso del asesino invisible, que mantuvo en jaque a toda la ciudad durante semanas en Tablero Mortal, Marco Duarte y su equipo se enfrentarán a un nuevo y macabro reto: descubrir la identidad del criminal que va dejando un rastro de cadáveres femeninos cuyo único factor común es que son mujeres, que viven solas, y la amputación post mortem de un dedo meñique. Hilos de los que tirar, entre pocos y ningunos. Tiempo, en negativo si quieren evitar un reguero de muerte. La prensa, para variar, no ayuda mucho y, por si faltaba algo, hay un topo en la comisaría. La perspicacia de un nuevo miembro del equipo les dará la clave para conseguir detener al asesino, pero mientras... Mientras, tendrán que leerla si es que acaso les picara la curiosidad porque, desde luego, no seré yo quien les vaya a hacer spoiler.
Carreras contra reloj, nervios, desesperación y angustia, y una luz al final del camino. Dramas personales, personajes intrigantes y alguna nota de amor. Letras de canciones (me encanta que el autor las incluya) y una pizca de magia. El conjunto de todo lo anterior junto a la narración ágil, dinámica, convierten a Descenso al abismo en una lectura adictiva no apta para lectores con cardiopatías. Sin embargo, lo que esta humilde lectora destacaría, por encima de todo, de esta novela es la maravillosa habilidad del autor para engranar tramas y subtramas de manera natural, encaminándolas sin dificultad alguna hacia su punto de convergencia, y sus asombrosos giros argumentales (que serían, sin duda, aplaudidos por el mismísimo Jeffrey Deaver). Léanla y me cuentan.
miércoles, 6 de octubre de 2021
Tablero mortal, de Javier Marín
En la portada de Tablero mortal, Javier Marín ya nos avisa (para mi deleite) de que nos hallamos ante la primera entrega de la Serie Marco Duarte que, como ya habrán podido suponer, es el nombre del carácter central de la novela. En ella, el lector se enfrentará y sufrirá (porque sufrirá con toda seguridad), junto al inspector Duarte, la inspectora Alejandra Verdú y el resto de su equipo, a la situación más difícil que hasta ahora les ha tocado vivir: tomando como referencia el juego de rol Arkham Horror, cuya trama gira en torno a Lovecraft y su universo ficcional, un individuo decide sembrar de horror y muerte una ciudad, según palabras del criminal, «cada vez más podrida». Tras cada uno de los asesinatos rituales dejará un escenario macabro donde los haya y una pista cuya interpretación les conducirá al siguiente. El equipo policial tendrá que librar una encarnizada batalla contra el reloj para tratar de detener el juego letal, hasta que... Uy, hasta aquí les puedo contar. Mejor si lo leen ustedes.
Con Tablero mortal, Javier Marín se revela como una promesa de la novela negra. Sus capítulos son cortos e intensos e imprimen a la narración un ritmo trepidante. Su manejo de la tensión dramática es excelente, aunque ya consigue atrapar al lector desde las primeras páginas. Lo dicho, un gran descubrimiento. Le seguiremos los pasos y esperaremos con ganas la llegada del siguiente.
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