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domingo, 6 de abril de 2025

El hijo olvidado, de Mikel Santiago


Como ya he dicho alguna que otra vez, cuando determinados nombres de autor/a aparecen en la portada de un libro, sabes que te va a gustar. El de Mikel Santiago es uno de esos casos, todo un referente en lo que se denomina “euskalnoir”, y en la novela que acabo de terminar, su penúltima obra publicada, vuelve a demostrar por qué. Casi dos años después de cerrar la Trilogía de Illumbe, Mikel Santiago rescata a algún personaje cuyo nombre aparece en la trilogía y coloca de nuevo la costa vizcaína en los primeros puestos del ránking de la novela negra española.

Si hubiera que definir El hijo olvidado (Ediciones B, 2024) con una sola palabra, esta sin duda sería TENSIÓN, así con mayúsculas. El protagonista de esta novela es uno de los que más me han gustado del autor de Portugalete. Su nombre es Aitor Orizaola, un ertzaina que está de baja mientras se recupera de graves lesiones producidas por un ataque cuyas consecuencias van más allá de lo físico, puesto que pende sobre su cabeza un expediente disciplinario que pone en riesgo su futuro laboral. Si no tuviera ya bastante, va a tener que enfrentarse a un problema familiar que le pondrá aún más contra las cuerdas: su sobrino Denis, a quien crió como un hijo, es acusado de asesinato. Aparte de que Denis jure y perjure que es inocente, el olfato de sabueso de Ori —como se refieren a él los más allegados— le dice que algo huele mal en ese caso, por lo que emprende una investigación extraoficial en la que se va a saltar todos los protocolos habidos y por haber. Contará para ello con la ayuda de varias personas, entre ellas una ertzaina destinada en la comisaría que lleva el caso y una periodista que necesita esclarecer la muerte de su ex-pareja. Una falsa acusación, suicidios como poco misteriosos, indicios que apuntan a una de las familias más ricas y poderosas de la zona, serán algunos de los hilos de los que tire Orizaola en la que probablemente sea la investigación más importante de su vida.

Los pasos de los personajes de El hijo olvidado transcurren por los mismos parajes de la Trilogía de Illumbe, mojados a menudo por la siempre presente lluvia y enmarcados por el azul del mar. Verdes y azules se combinan tan bien en la pluma de Mikel Santiago que es imposible no trasladarse allí con la imaginación, confirmando que uno de los puntos fuertes del autor es la magnífica ambientación de sus obras. Asimismo, los personajes están muy bien dibujados, y el de Ori me ha encantado. Tan ertzaina y tan humano, chulo, duro y tierno a la vez, que la empatía llega sola. La trama es redonda, y todas las subtramas convergen a la perfección en ella, sin cabos sueltos. Y como siempre está la música, una de las grandes pasiones del autor, contribuyendo de una forma casi mágica a la ambientación de la novela. En resumen, El hijo olvidado sigue la línea ya trazada por Mikel Santiago del auténtico thriller, dotado de agilidad narrativa, profusión de diálogo, personajes atractivos y giros insospechados, una lectura que engancha desde las primeras páginas y no da tregua alguna al lector. Muy recomendable y, dicho sea de paso, si aún no habéis leído a Mikel Santiago, estáis tardando. Me quedo con una frase de esta novela: Cuando los malos se topan con los locos, hay problemas. 

viernes, 1 de noviembre de 2024

La isla de las últimas voces, de Mikel Santiago


Si hay un autor experto en crear ambientes claustrofóbicos y elevar la tensión por encima de niveles soportables, ese es Mikel Santiago. Hoy he terminado la última de sus cuatro primeras novelas, anteriores a su Trilogía de Illumbe y, si bien no es la que más me ha gustado, sí debo decir que me ha atrapado desde la primera página.

En La isla de las últimas voces, Mikel Santiago sitúa al lector en los días previos a Navidad en St. Kilda, una isla perteneciente a Escocia perdida en el inhóspito Mar del Norte, lejos de la civilización, de donde la mayor parte de sus habitantes huyen a bordo del último ferry antes de que una tormenta de magnitud previsiblemente considerable los aisle del resto del mundo. Solo unas pocas almas, por diferentes motivos, han decidido quedarse, con la esperanza de que la amenaza climatológica sea menos catastrófica de lo previsto. Entre ellas se encuentra Carmen, una mujer española que se refugia en la isla huyendo de su demoledor pasado y que vive y trabaja en el Kirkwall, el único hotel de la isla,  regentado por Amelia Doyle. Las primeras páginas de la novela son realmente claustrofóbicas, pues comienza en la bodega de un avión donde viaja, en misión absolutamente secreta, el sargento Dave Dupree junto a otros militares y un par de científicos, custodiando un peculiar contenedor, un reefer al que se refieren como "la Caja". Mientras sobrevuelan la isla de St. Kilda, les sorprende una tormenta que provoca que el avión caiga al mar. Dave es el único superviviente, pero no es capaz de cumplir sus órdenes y destruir la Caja, que flota en el mar hasta que unos pescadores la encuentran y la remolcan hasta St. Kilda. Este misterioso hallazgo trastornará a los pocos habitantes que permanecen en la isla. Bajo un feroz temporal que cortará todo tipo de comunicaciones con el continente, y bajo el influjo de aquello que habita el interior de la enigmática Caja, los acontecimientos en St. Kilda adquirirán un cariz dramático y peligroso para Carmen y los que, junto a ella, conforman la resistencia.

Con una narración a varias voces, Mikel Santiago tensa y tensa la cuerda hasta llevar al lector a una situación inquietante y perturbadora que le hará vivir casi en carne propia las escenas y el ambiente atroz y violento que invade hasta el último rincón de la isla. La trama de La isla de las últimas voces es trepidante y dinámica, con capítulos cortos, narrados por sus protagonistas principales, gracias a los cuales podemos conocer sus pensamientos y sentimientos en cada momento de la historia. La intriga y el suspense van aumentando de forma constante, con muchos giros que mantienen el ritmo de la lectura hasta el final. Como en la mayoría de novelas del autor, la ambientación es un lujazo,  con unas descripciones magníficas que intensifican la tensión dramática, contagiando al lector de oscuridad, frío, viento e incluso terror. Sin duda, un buen thriller, aunque me hubiese gustado que me hubiera explicado un poco más ciertas cosas. 

viernes, 17 de mayo de 2024

El mal camino, de Mikel Santiago


Hay autores que son una apuesta segura, incluso cuando una no está en su mejor momento lector. A estas alturas ya no me cabe duda de que Mikel Santiago es uno de esos autores. Sabe engancharte, sabe mantener tu atención y tenerte en ascuas hasta el mismo final. Además, plantea situaciones como poco insólitas que hace encajar a la perfección en el desarrollo de sus tramas. ¿Qué ocurriría si tu mejor amigo te contase que ha atropellado a alguien mortalmente y se ha dado a la fuga? ¿Y si además resulta que no hay cadáver ni rastro evidente del accidente? ¿Y si encima tu amigo hubiese experimentado algún trastorno psiquiátrico en el pasado? ¿Podrías creerlo? ¿Qué le aconsejarías?

Sobre esta original premisa construye Mikel Santiago El mal camino (Ediciones B, 2015) una novela en la que el misterio, el suspense, la intriga y las ganas de seguir leyendo están aseguradas. Ambientada en el sur de Francia, nos narra una historia protagonizada por el escritor de origen irlandés Bert Amandale y su amigo Chucks Basil, una estrella del rock en horas bajas. Tras varios días sin saber nada de su amigo, Bert se acerca a su casa a ver cómo está, y lo que encuentra le inquieta sobremanera. Chucks, deshecho, le cuenta que el lunes anterior, volviendo a casa, un desconocido apareció de repente en medio de la carretera, no le dio tiempo a frenar y... por miedo se dio a la fuga. Bert, en un alarde de sinceridad de consecuencias inesperadas, le aconseja que se entregue y Chucks lo hará, poniendo en marcha el engranaje de una maquinaria siniestra y peligrosa. Mientras el accidente va ganando terreno en los pensamientos de ambos, Bert tratará de encajar en la vida que le marca su mujer en el tranquilo pueblecito de Saint-Rémy, rodeado de gente totalmente ajena a sus intereses. Una noche, la policía se presenta en su casa diciendo que se trata de Brit, su hija adolescente, y sin ninguna explicación, los conducen a él y a su mujer a casa de Chucks. Allí, descubrirán con horror que se halla su hija medio desnuda sentada en un sofá, y el cadáver del amigo Chucks en la piscina. A partir de ese momento la vida de Bert se convertirá en un péndulo desacompasado que oscilará erráticamente entre la promesa de descubrir qué le paso a su amigo y su adicción a las sustancias químicas. ¿Decía la verdad Chucks acerca del accidente y todo lo que descubrió a continuación? Para saberlo... tendréis que leerlo.

Como en todas las novelas suyas que he leído hasta la fecha, la ambientación que crea Mikel Santiago juega una de las bazas más relevantes en El mal camino. Yo diría que, junto con la continua duda que genera acerca de la veracidad de los hechos narrados (no se puede evitar pensar que se trate de paranoias de quienes los están viviendo), convierten la novela en un thriller emocionante y fascinante. La novela está narrada en primera persona, por lo que toda la historia la viviremos desde la perspectiva de Bert, logrando la empatía con el protagonista de forma casi instantánea. Mikel Santiago vuelve, una vez más a demostrar su habilidad para manipular al lector hacia donde él quiere, dudar de lo que él quiere que dude, sentir en sus propias carnes lo que el quiere que se sienta. Desde el mismo comienzo, logra crear una tensión que no decae en toda la novela, con un ritmo narrativo que no hace aguas en ningún momento; al contrario, va en aumento. Lectura más que recomendable (vamos, creo que ya había quedado claro, ¿no?)





domingo, 31 de marzo de 2024

La última noche en Tremore Beach, de Mikel Santiago


Una melodía es algo que todo el mundo ve, pero que muy pocos atrapan. Como si fuera una mariposa huidiza...

Las tormentas son fenómenos naturales que despiertan sensaciones contradictorias. Hay quien se siente atemorizado ante su fuerza imprevisible, mientras que a otros les fascina semejante espectáculo de la naturaleza. Los antiguos habitantes del mundo las consideraban como manifestaciones del poder divino. En todas las grandes civilizaciones se ha señalado a dioses como responsables de ellas: Raijin en Japón, Vajrapani para los budistas, para los hinduistas Paryania, Zeus en la mitología griega, Júpiter Fulgurator o Summanus en la romana, en la mitología nórdica estaba Thor y su martillo, y así muchos otros. Más adelante, otros pueblos buscarían una explicación más racional a estos fenómenos (por ejemplo, los etruscos del siglo VII a.C. creían que los rayos estaban causados por el choque entre las nubes), pero no sería hasta mediados del siglo XVIII cuando Benjamin Franklin comprendiera la naturaleza eléctrica del rayo... Pero, ¿todas las tormentas se pueden explicar en términos científicos? ¿Qué hay de esotérico en algunas? ¿Llegan en momentos concretos como señal de algo o con algún propósito concreto? ¿Cómo nos puede cambiar la vida una tormenta? Todas esas preguntas podría intentar responderlas, con mayor o menor probabilidad de éxito, Peter Harper, el protagonista de la novela que he terminado de leer esta madrugada, y que ha conseguido algo que echaba de menos desde hace tiempo: no me duermo hasta que no sepa cómo termina esta historia.

La última noche en Tremore Beach (Ediciones B, 2014), de Mikel Santiago, es un thriller psicológico en toda regla, un verdadero page turner que he devorado en poco más de un día. Su principal protagonista, Peter Harper, es un reconocido compositor de bandas sonoras que, tras un traumático divorcio y la pérdida de su inspiración, decide dejar su rutina de Amsterdam y buscar refugio en una casa de Tremore Beach, una solitaria playa irlandesa. Con este exilio voluntario tratará de poner su vida en orden y recuperar el favor de las musas que lo abandonaron en plena espiral de amargura. No tardará mucho en ganarse la amistad de sus únicos dos vecinos —Leo y Marie—, y comenzará una relación sentimental (sin etiquetar) con la preciosa Judie, que regenta una tienda y la única pensión para los turistas que visitan el lugar. Parece que, aunque no está siendo productivo a la hora de retomar sus composiciones, al menos ha conseguido la vida tranquila que buscaba hasta que, una noche, todo se le tuerce al ser atravesado por un rayo y sobrevivir de puro milagro. Al parecer, además, Peter ha recibido como herencia materna una especie de don que le avisa de situaciones de peligro. Él se resiste a reconocerlo, a hacer caso a esa voz interior que le dice lo que debería o no hacer. Después de salvarse milagrosamente del rayo, comienza a tener visiones donde ve que sus hijos –que han venido a pasar con él parte de las vacaciones—, sus vecinos y Judie están en peligro. Para los diferentes médicos que lo tratan no son más que pesadillas o alucinaciones causadas por el alto voltaje del rayo, pero él percibe que esas visiones son una aviso de algo... ¿Será todo producto de su mente o habrá algo de cierto en que Peter está intuyendo una amenaza futura? La intriga es enorme y desconcertante en ocasiones. Se difuminan las fronteras entre lo real y lo irreal. 

Peter será el encargado de narrar la historia en primera persona, lo que hace conocer mejor al protagonista y empatizar más con él. Durante la historia te pones en su piel de tal manera que hasta parece que te está ocurriendo a ti. Los demás personajes, aunque descritos en breves pinceladas, están llenos de vida; no son meros personajes secundarios, sino que todos tienen su papel. Las algo más de 400 páginas de la obra debut de Mikel Santiago están repletas de una intriga y una tensión excelentemente dosificadas y enganchan al lector desde el minuto cero. Como siempre digo de las novelas de Mikel, la ambientación es absolutamente perfecta. Ha sabido impregnar las páginas que desarrollan su historia del olor a turba mojada, del aullido del viento en sus paisajes agrestes, del frío de las solitarias costas norteñas y del calor de la chimenea de una pequeña taberna, incluso del sabor de una buena pinta de cerveza. Y lo hace con maestría, consiguiendo un realismo que hace que el lector se sumerja a pleno pulmón en la historia, un realismo que no se resiente cuando entran en juego los elementos sobrenaturales de la misma. Hace encajar lo misterioso de forma natural y sin fisuras. Con una prosa sencilla y rápida donde abunda el diálogo, Mikel Santiago nos mete de lleno de un adictivo thriller de misterio ambientado en un escenario realmente impresionante. ¿Os lo vais a perder?



domingo, 3 de diciembre de 2023

Entre los muertos, de Mikel Santiago


Si quieres hacer reír a Dios (o a Mikel Santiago), cuéntale tus planes.

Dicen que cada uno elige el muro contra el que se va a estrellar, pero dudo mucho que sea cierto. Si algo tengo claro es que uno no decide de quién se enamora. Podemos intentar influir en el curso de los acontecimientos posteriores o cometer la soberana estupidez de soltar las riendas y sordos, mudos y ciegos, abandonarnos a los designios de otros cuyas voluntades desconocemos por completo. ¿Inevitable? Creo que sí. Eso es lo que le sucede a Nerea Arruti, protagonista indiscutible de la novela que acabo de terminar. Y qué novela, por favor. Si El mentiroso y En plena noche lograron situar al autor cercano a la cúspide del panorama nacional del género negro, esta última obra lo afianza en él de manera incontestable.

Entre los muertos (Ediciones B, de Penguin, 2022), de Mikel Santiago, es la tercera y última entrega –por el momento– de su Trilogía de Illumbe, ambientada en la población ficticia del mismo nombre, donde el censo de secretos y mentiras parece ser interminable. Como en las novelas anteriores, Mikel acierta de pleno con un comienzo inmejorable que lleva al lector, en movimientos rápidos, de sorpresa en sorpresa. En Entre los muertos, nos encontramos con Nerea Arruti, la ertzaina de la policía judicial adscrita a la comisaría de Gernika que investigó los casos de las entregas anteriores, como protagonista total. Investigadora y víctima. Cazadora y presa. Enamorada hasta las trancas del forense Kerman Sanginés, con quien mantiene una relación clandestina al ser él un hombre casado. La trama arranca un domingo, tras un fin de semana de pasión y sentimientos a flor de piel, cuando sufren un accidente de regreso a casa. "Infidelidad" y "accidente" en el mismo término complican la ecuación sobremanera, y Nerea Arruti debe desaparecer de la escena a pie y dirigirse hacia donde tiene estacionado su vehículo, dejando a Kerman en el coche con un tobillo roto y presto a llamar al 112 en cuanto ella se aleje lo suficiente. Se despiden con un beso y la promesa de un mensaje en cuanto la situación se resuelva. Fácil, ¿no? Pues no. Al día siguiente, la vida de Nerea va a dar un giro de 180° cuando llegue al trabajo y el comisario la informe de que el coche de su amante ha sido pasto de las llamas y se ha hallado en el asiento del piloto el cadáver calcinado de un hombre del mismo peso y altura de Kerman Sanginés. Mundo patas arriba. Lágrimas atragantadas. Y, por supuesto, le toca investigarlo y cerrar la boquita para salvaguardar la reputación de ambos. La forma de Mikel Santiago de relatar esta situación es soberbia, pero el mérito del autor radica en que el desarrollo de la narración mantiene el nivel de interés y de tensión in crescendo hasta el final. Secretos del pasado, relaciones ocultas y pactos criminales se irán sucediendo dentro de unos parámetros delimitados por la credibilidad, y Nerea Arruti, siempre en medio. Todo se pinta tan de negro que es imposible que salga bien.

En Entre los muertos, Mikel Santiago ha planteado una trama repleta de ingenio, intensa y muy cuidada, a la que ha mimado en su exposición. El personaje de Nerea Arruti está perfilado de manera magistral, como una mujer fuerte y frágil al mismo tiempo, natural como la vida misma, y con una capacidad brutal de atraer la empatía del lector. Aquí unos fragmentos del texto que la definen muy bien:

Maldita sea, tengo casi cuarenta tacos, disparo armas de fuego y me rompo la cara con quien haga falta, pero hay espinitas clavadas tan adentro que da igual lo fuerte que seas. Te hacen temblar como si fueras una niña de seis años.

Una lágrima demasiado gorda se escapó y resbaló por mi mejilla. Quería añadir mucho más. Decirle que mi vida quedó marcada. Que desde entonces me daba miedo involucrarme con nadie, con nada. Una vida inútil por la que pasaba de puntillas, sin querer hacer demasiado ruido, sintiendo que no me merecía gran cosa.

A Nerea Arruti se le van complicando las cosas, porque el embrollo en el que se mete sin pretenderlo acaba envolviéndola en algo muy turbio y su situación pasa de delicada a peligrosa. El autor ha creado una ficción extraordinaria y ha conseguido que cada situación sirva de apoyo para incrementar el interés de la siguiente. Un inicio vertiginoso y narrado de forma tan espectacular en la que no hay descanso, la tensión, los giros y el misterio nos acompañan hasta el final de la historia. Muertes, intereses ocultos, tensión, relaciones inesperadas y más todavía son los ingredientes a encontrar en esta novela, a lo que se le une un final de altura. Más que recomendable.



miércoles, 29 de noviembre de 2023

En plena noche, de Mikel Santiago



En la vida, como en las novelas, hay giros. Alguien muere, alguien nace, alguien se enamora de alguien. También cambias tu vida cuando tomas una decisión importante.

O cuando la toman por ti. 

En ocasiones nos pensamos, ilusos, dueños de nuestro sino. Hacemos planes, nos dejamos llevar por la euforia de un reto conseguido, de un sueño cumplido y, de repente, ¡zas!, el maldito guionista de nuestra película decide que la sonrisa es menos taquillera que la lágrima y se saca de la manga un golpe de efecto que lo pone todo patas arriba y nos manda al arroyo. Si el daño no ha sido mortal, por puro instinto sobrevivimos agarrándonos, si es necesario, a un clavo ardiendo. Escondemos la herida bajo infinitas capas de cualquier cosa y salimos adelante pero, ¿qué ocurre cuando es inevitable mirar a los ojos del pasado? Difícil respuesta, ¿eh? Diego León, el protagonista de la novela que acabo de terminar, podría hablar largo y tendido sobre ello. 

En En plena noche (Ediciones B, de Penguin, 2021), la segunda entrega de la Trilogía de Illumbe de Mikel Santiago, el lector regresa al pequeño pueblo ficticio que ya ambientó su anterior obra, El mentiroso. Nos encontramos en Illumbe, un pequeño pueblo, un lugar donde todos se conocen, un ambiente cerrado donde hasta las piedras respiran secretos y mentiras con solera, y cuyo objetivo es mantener el pasado sepultado en los pozos más profundos de negrura. La trama de la novela comienza una madrugada de 1999 tras el concierto de la banda Debruak en un garito del pueblo. Éxito total. Movida rockera vasca. Tras el concierto, un accidente y la desaparición nunca resuelta de Lorea, la novia de Diego, el líder de la banda, dan al traste con los planes de futuro del personaje. Con ese escenario de fondo, sitúa el comienzo de la acción Mikel Santiago que, inmediatamente después de esa breve presentación que pone al lector en antecedentes, nos traslada al año 2020. En la actualidad, Diego reside en Almería, donde recibe una inoportuna llamada de su madre anunciándole el fallecimiento de Bert, uno de sus antiguos compañeros de banda, en un incendio. Sin pensárselo mucho regresa a Illumbe, pero su llegada al pueblo reavivará recuerdos indeseables. La lista de sospechosos de la investigacion policial iniciada tras la desaparición de Lorea fue bastante larga, y las especulaciones dieron vida a rencillas eternas. La desconfianza hizo el resto y surgieron los enfrentamientos. Por algún extraño capricho del destino, Bert parecía haber descubierto un dato importante de lo sucedido aquella noche que lo cambió todo, por lo que su muerte no parece tan accidental. Justo ahí da comienzo una enrevesada historia en la que Mikel Santiago maneja con habilidad reencuentros, amistades, nostalgias y la propia investigación llevada a cabo por la ertzaina Nerea Arruti; en paralelo, los antiguos miembros de la banda, reunidos de nuevo, van de aquí para allá intentando por su cuenta esclarecer lo que pasó aquella noche, hasta que, como sucede en ocasiones, tocan la tecla adecuada y las consecuencias son imparables. 

En En plena noche, Mikel Santiago ofrece al lector el escenario ideal para adentrarse en la historia, un pueblo rodeado de mar donde todos se conocen y todos parecen ocultar algo, donde el pasado vuelve con fuerza para marcarles la vida a fuego. Como en la entrega anterior, Mikel se vale de un arma poderosísima: la ambientación. Lugares oscuros donde la lluvia no cesa, el frío y la sensación de opresión nos acompaña en cada momento para que sintamos lo mismo que los protagonistas de la historia. Utiliza la narración en primera persona –lo que facilita la empatía con el protagonista– siguiendo una línea temporal aderezada con algunos flashblacks que nos transportan a los días previos y posteriores a la desaparición de Lorea para que tengamos el mapa casi completo de lo que ocurrió entonces. Los capítulos de la novela son cortos y dinámicos, lo que hace que la lectura sea ágil y entretenida. El autor mantiene el misterio desde el prólogo y a medida que se van pasando los capítulos, los secretos se van desvelando pero van apareciendo otros que nos mantienen en vilo hasta las últimas páginas. La trama está llena de giros, personajes misteriosos, mentiras y distintos puntos de vista, que volverán loco tanto al protagonista como al lector y pondrán muy difícil que consigan averiguar la verdad. Mikel Santiago consigue que dudemos de todos y de todo hasta llegar a un gran final en el que todo queda perfectamente hilado. Además, y aquí vuelven a tocarme uno de mis talones de Aquiles, la música tiene un papel de gran relevancia en la obra. 

Os dejo uno de los fragmentos que más me ha gustado de la novela: 

La música, al igual que los aromas, actúa como un «marcador» en la memoria. En las profundidades de ese lago oscuro que hay en nuestra cabeza, una melodía reluce como una pieza de oro. Nos guía hacia sentimientos, imágenes, sensibilidades que creíamos haber perdido para siempre, que descansan enterradas en ese lecho olvidado... (p. 460)

viernes, 24 de noviembre de 2023

El mentiroso, de Mikel Santiago


Decir la verdad dicen que es lo más fácil, pero no estoy de acuerdo. La verdad es lo más difícil de sacarse del alma.

Empiezo esta reseña con uno de los fragmentos más honestos y certeros de los que he leído últimamente. Aparece en la página 468 de la novela que acabo de terminar y que me ha tenido cuatro días con el alma en vilo, un auténtico thriller adictivo hasta el extremo. Como ya sabréis, el término thriller viene del verbo inglés thrill, que significa "asustar", "emocionar" o "estremecer" y, dentro del ámbito literario y cinematográfico hace referencia a un género que mantiene la atención y la expectativa del lector siempre en niveles altos a traves de una tensión narrativa que va continuamente in crescendo. Pues bien, habiendo leído solo una obra suya, creo firmemente que en los diccionarios debería aparecer la foto de este autor como uno de los mejores ejemplos del género. Llegué hasta él por recomendación explícita, y no me queda más que mostrar mi más sincero agradecimiento.

La trama de El Mentiroso (Ediciones B, de Penguin Random House, 2020), de Mikel Santiago, está magistralmente urdida y sus giros muy bien trazados y resueltos. Comienza con el protagonista, Álex Garaikoa, tendido en el suelo de una nave abandonada mirando a los ojos de un cadáver. En la siguiente escena, el mismo Álex despierta en una cama de hospital tras 24 horas en un estado cercano al coma. Sufre de una amnesia retrógrada que le impide recordar nada de las 48 horas anteriores. Erin, su novia, le explica lo que le ha ocurrido: mientras conducía de madrugada su furgoneta se salió de la calzada y colisionó contra un árbol. Haciendo un esfuerzo, Álex consigue recordar ciertas cosas: un trabajo de jardinero en casa de un actor famoso, unas cervezas..., pero todo lo que sucedió a continuación se ha borrado del disco duro de su memoria. En su mente van apareciendo flashes en los que se ve a sí mismo en una fiesta con música de Chet Baker. No sabe si esos fogonazos son reales o fruto de su imaginación, lo mismo que el recuerdo del cadáver de la fábrica abandonada. Ni siquiera sabe si fue él el asesino… Decide averiguar lo ocurrido por su cuenta, e irá hallando una red de secretos y mentiras que yacen dormidas en la historia del pueblo desde hace años.

No contaré más, pues conviene adentrarse en la lectura de El mentiroso abiertos a la sorpresa y a los giros inesperados. Mikel Santiago me ha sorprendido con su manejo del ritmo, imprimiendo gran velocidad a muchos acontecimientos y evitando que el lector se pierda. Sus referencias modernas a videojuegos como "Mario Kartz", personajes como Thor, y estilos musicales variados, otorgan a la novela una enorme frescura. La ambientación es excelente, entre montañas del norte de España, con carreteras solitarias, y noches oscuras y lluviosas. Sus personajes están perfectamente dibujados y justificados. Pese a que el objetivo de la obra probablemente esté dirigido a un entretenimiento de calidad, El mentiroso da que pensar sobre temas como la soledad, la propia identidad, y el olvido, capaz de provocar que la vida deje de tener sentido. Asimismo, el lector hallará ciertas reflexiones sobre la ética en el oficio de novelista y algún toque feminista, al hablar de maltrato machista. El mentiroso es un asombroso thriller psicológico, lleno de mentiras y secretos, repleta de intriga y de misterio. Una novela muy entretenida que no te dará tregua, con abundancia de diálogos y una tensión y un ritmo que no decae a lo largo de toda la novela. Además de todo lo anterior, la prosa de Mikel Santiago es directa y muy visual, lo que provocará que el lector disfrute sin duda de unas cuantas horas de distracción y diversión.

Danza de dragones (Canción de Hielo y Fuego V), de George R.R. Martin

En el inmenso tablero donde el poder se escribe con fuego y sangre, hay historias que no solo leemos. Vivimos en ellas. Las goza...