Mostrando entradas con la etiqueta Lorenzo Pino Noelia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lorenzo Pino Noelia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de agosto de 2024

Blanco inmaculado, de Noelia Lorenzo Pino


Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas,
y una voz cariñosa le susurró al oído:
—¿Por qué lloras, si todo
en este libro es de mentira?
Y él respondió:
—Lo sé;
pero lo que yo siento es de verdad.
(Ángel González)

Llevo mucho tiempo viendo este fragmento circular por redes, pero nunca lo había sentido tan verdad como hace un rato, mientras buscaba las gafas de sol para que nadie se percatase de una lágrima que nacía en mis ojos, cerca del desenlace de la novela que acabo de terminar. Y es que, a veces, el lector se sumerge tanto en la historia que tiene delante que sus páginas le atrapan y no le conceden la libertad hasta la ultimísima. Para ello, el autor o autora debe dominar la magia de las letras, el mecanismo de un buen personaje y la alquimia de las relaciones humanas. Y esta autora siempre lo consigue, mejor dicho, lo borda. No hay novela suya que no me haya retorcido las entrañas poniéndome en la piel de uno o varios de sus personajes. Y esta no iba a ser menos.

Blanco inmaculado (Plaza & Janés, 2022) es la primera entrega de la nueva saga de Noelia Lorenzo Pino, protagonizada por Lur de las Heras y Maddi Blasco, dos ertzainas que tardan poco o menos en ganarse la simpatía y la confianza del lector. La trama, ambientada en Euskadi, comienza con un asesinato y un incendio en el caserío que en tierras vascas posee la "familia" Fritz, una comunidad cristiana tradicionalista (vamos, una secta) que vive alejada del mundo moderno y se financia mediante la elaboración artesanal de prendas cuya marca da título a la novela. Como podréis imaginar, la historia se desarrolla principalmente en un entorno rural y las relaciones entre sus personajes están determinadas por el aislamiento, la ignorancia y la violencia. El personaje central de Blanco inmaculado es Lur de las Heras, una inspectora que lleva un tiempo alejada de su puesto a causa de una enfermedad a la que nadie pone nombre y que ha mermado considerablemente su movilidad. La llamada de su comisario (y amigo) la saca provisionalmente de su retiro y la lleva hasta el caserío Fritz para investigar la muerte de Ari, una joven de 14 años, y el incendio del taller de costura donde la "familia" confecciona las prendas. Para ello, contará con la ayuda de Maddi, una patrullera con buen instinto que, además de la investigación en las restrictivas condiciones que impone el estado de Lur, deberá soportar una situación nada agradable en casa, con un marido machista, envidioso e infantiloide a más no poder. La obra se estructura en dos bloques y cuenta con un amplio abanico de personajes secundarios cuya relevancia irá aumentando a lo largo de la historia. El primer bloque gira en torno a la investigación de Lur y Maddi, en cómo van descubriendo pistas y sospechosos. El segundo se centra en la vida de la comunidad Fritz y en las relaciones entre sus miembros, lo que posibilita al lector comprender el escenario en el que ha tenido lugar el crimen. Hermetismo a prueba de bombas, mentiras, secretos y boicots varios serán algunos de los obstáculos que tendrán que salvar Lur y Maddi para esclarecer la autoría de los hechos. ¿Quién asesinó a Ari y por qué? Para averiguarlo... tendréis que leerla, vamos digo yo.

En Blanco inmaculado, con su prosa habitual sencilla y directa y con una habilidad difícilmente superable, Noelia Lorenzo hace un retrato detallado de los personajes, mostrándonos sus miedos, deseos y debilidades con una sensibilidad exquisita. Dibuja a la protagonista, Lur de las Heras, como una mujer inteligente, resiliente, decidida y valiente que, aparte de la dificultad de la investigación, debe luchar contra los prejuicios y la discriminación del sector machista de su profesión. Los miembros de la "familia" Fritz están diseñados como seres enigmáticos, cincelados por la rigidez de su millón de normas, baúles que esconden secretos que irán desvelándose a medida que avanza la trama. De la novela destacaría su cuidadísima estructura, su trama hilada a la perfección y un ritmo narrativo que mantiene al lector en vilo de la primera a la última página. Muy acertados los flashbacks de Noelia para conocer el pasado de los personajes y comprender sus motivaciones, y los diálogos totalmente verosímiles para empaparnos de sus personalidades y sentimientos. El componente de crítica social transversal y perfectamente integrado en la trama vuelve a ser uno de los puntos fuertes de la autora. En Blanco inmaculado, Noelia visibiliza sin ambajes el machismo latente en la sociedad, personificado en los compañeros ertzainas que subestiman y menosprecian a Lur y a Maddi por su condición de mujeres, y en la superioridad del varón en torno a la que se articula la "familia" Fritz. La intolerancia a varios niveles también es otro factor clave de la historia, una intolerancia que lleva a los personajes a sucumbir a prejuicios y estereotipos, juzgar y dictar sentencia sin interés alguno en conocer la verdad. Y no puedo acabar sin mencionar esa forma única que tiene Noelia de transmitir y provocar emociones, de crear atmósferas de opresión y tensión que enganchan al lector y a veces le obligan a detenerse y decirse: eh, tú, que es ficción. En resumen...que la leáis. Merece la pena, y mucho. 






domingo, 2 de junio de 2024

Animales heridos, de Noelia Lorenzo Pino

En el fondo, todos somos animales heridos. A unos los lastiman manos despiadadas y corazones podridos. A otros, el tiempo y la ausencia de respuestas, la falsedad de ciertas palabras y los silencios lacerantes. En el fondo, todos estamos rotos o como mínimo desportillados, aunque la sonrisa camufle con eficacia nuestras miserias. Pero hay roturas y roturas, y solo pensar en alguna de ellas provoca un nudo que, lejos de apretarte la garganta, te estruja el alma y te la hace jirones como una garra de acero. Sabes que estás leyendo ficción, pero es tan real, sin mucho melodrama ni aspaviento, que duele. Los personajes de la novela que acabo de terminar son expertos en lidiar con experiencias desgarradoras y situaciones escabrosas, y su autora les confiere un aura de verosimilitud que elicita automáticamente la suspensión de la incredulidad brechtiana. Nos transmite sus sentimientos, sus emociones, sus miedos, con tanta naturalidad como describe un paisaje o una estancia. Y cuando acabas la lectura sientes alivio, pero también un cierto vacío y un poso de tristeza que es difícil de explicar con palabras. 

Animales heridos (Travel Bug, 2021), de Noelia Lorenzo Pino, es la quinta y última (de momento) entrega de la serie protagonizada por Eider Chassereau y Jon Ander Macua, y lo cierto es que me ha dado un poco de pena despedirme de ellos. Ya son casi como de mi familia. En esta entrega, nos encontramos con unos protagonistas más maduros y fuertes, pero arrastrando mochilas de emociones sin gestionar que pesan como el plomo. Eider, que ya no pertenece a la UIC sino a los Berrozi (el grupo de operaciones especiales de la Ertzaintza) toma parte en una intervención demoledora: el rescate del joven Elías, secuestrado desde hace siete años y sometido a todas las vejaciones imaginables y por imaginar. Elías se queda enganchado a los ojos grises que lo salvan y se refugia en ellos para poder superar el trago que le espera. Jon Ander ya ha ascendido en el escalafón y es oficial y, junto a Eider (en todos los sentidos) deberá ir tirando del hilo para desentrañar el Caso Maraña, donde se enmarca el extraño secuestro, amargamente condimentado con perversos abusos sexuales a menores en unas denominadas "fiestas de invierno" que coinciden con los famosos festivales "après-ski". Sin embargo, la autora da otra vuelta de tuerca y enfrenta al lector a una situación complicada: al parecer, el chico rescatado no es quien dice ser... En paralelo, veremos cómo se consolida (¡por fin!) la relación entre Jon y Eider, pues esta deja de luchar contra sus sentimientos y decide apostar por lo que realmente quiere. 

A lo largo de las páginas de la novela, Noelia Lorenzo nos va mostrando en cierto modo la cara oculta del mundo, un entramado que provocará al lector verdaderas arcadas, y lo hará de tres formas: a través de la investigación de la Ertzaintza, mediante los recuerdos y testimonios de jóvenes que han sufrido en sus propias carnes los abusos y por medio de las conversaciones de chat de un grupo secreto de familiares de desaparecidos. En Animales heridos, Noelia Lorenzo Pino ofrece al lector una obra devastadora y de factura excelente que cruza la frontera de lo policial y nos adentra en la negrura más profunda del negro, en los resquicios de sombra donde medra la maldad en detrimento de la humanidad. Os echaré de menos, Eider y Jon. Espero volver a encontrarme con vosotros.

lunes, 27 de mayo de 2024

La estrella de quince puntas, de Noelia Lorenzo Pino


La pycnopodia helianthoides, comúnmente conocida como estrella girasol, es, hasta la fecha, la estrella de mar más grande de la que hay registros, habita la costa noroccidental de Norteamérica y está en peligro crítico de extinción. En su etapa adulta, llega a medir entre 75 y 90cm de diámetro y suele tener de 15 a 20 brazos espinosos que sobresalen de su tejido blando. Además, cuenta con más de 15000 pies ambulacrales que le permiten desplazarse hasta 3km a una velocidad que roza los 70cm por minuto. Normalmente de color naranja o rosado, es uno de los predadores más peligrosos, terroríficos y hermosos de las aguas oceánicas. Se alimenta de bivalvos, caracoles, erizos, pepinos de mar, cangrejos,… pero lo más interesante es que también le gusta la carroña. Es capaz de devorar a una velocidad endiablada, y deja los huesecitos de su presa bien blancos. No, tranquilos, que no me ha poseído ni el espíritu de Jacques Cousteau ni nada parecido. Es que me ha emocionado que este animal, que figura en la lista de mis preferidos, sea el catalizador de la trama de la novela que acabo de terminar. ¿Y quién sino ella, Noelia Lorenzo Pino, para encandilarme a mí así con la estrellita?

La estrella de quince puntas (Erein, 2020) es la quinta novela de la autora irunesa y la cuarta de la serie protagonizada por Eider Chassereau y Jon Ander Macua, de la Unidad Criminal de la Ertzaintza de Oiartzun, dos personajes muy cercanos al lector que han ido evolucionando caso a caso y cuyas circunstancias personales les han llevado a derroteros que yo de ningún modo había previsto (llamadme pava si os apetece). Aunque la trama policial de los casos se puede seguir sin ningún problema sin haber leído las novelas anteriores, siempre recomiendo leerlas en orden, puesto que los diferentes matices en los personajes y en sus relaciones tienen un papel de gran relevancia en las obras de Noelia. La trama de La estrella de quince puntas comienza un año después de los acontecimientos narrados en Corazones negros, que pusieron patas arriba la comisaría de Oiartzun y casi le costaron la vida a Jon Ander. Jon se prepara para oficial y puede pasar mucho más tiempo con su hijo, ya que la relación con su ex ha ganado mucho en fluidez; por su parte, Eider va superando su situación sentimental gracias a Vanessa, la sobrina adolescente de la que tuvo que hacerse cargo y que ahora es un pilar fundamental en su vida. Su relativa tranquilidad se verá alterada por la aparición del cadáver decapitado de una joven en las marismas de Plaiaundi, en Irún. Este caso traerá de cabeza (disculpad la ironía) a los investigadores, porque es imposible identificar a la víctima, ya que, aparte de cortarle la cabeza, su cuerpo carece de marcas y le han borrado las huellas digitales con ácido sulfúrico. Cuando parece que no hay hilos de los que tirar, a Eider le viene a la cabeza un caso antiguo sin resolver, y aparece un nuevo cuerpo en las mismas condiciones en Bizkaia, lo que supondrá un giro completo en la investigación y llevará a los agentes a colaborar con la comisaría de Erandio en el que pasará a conocerse como "caso Maniquí”. 

A través de un narrador omnisciente, que enfoca la narración desde la perspectiva de los distintos personajes, y una prosa sencilla y fluida, iremos observando los avances en la investigación policial en alternancia con la historia de los miembros de la familia Careaga, un miasma de culpas, traumas y deudas pendientes de una adinerada familia de turbios orígenes y oscuro pasado. Como viene siendo habitual , la autora nos sumerge materia con el eficiente apoyo de una pormenorizada cronología de los hechos, y deja patente de nuevo su enorme habilidad a la hora de profundizar en las relaciones interpersonales entre sus personajes. Una trama bien hilvanada con elementos como poco insólitos, personajes construidos con maestría, rigor en los procedimientos policiales y algún que otro componente emocional dan como resultado una novela que engancha desde el principio y mantiene el nivel de tensión narrativa hasta el final. No creo que sea necesario continuar... Os ha quedado claro, ¿verdad?




viernes, 24 de mayo de 2024

Corazones negros, de Noelia Lorenzo Pino

Es difícil explicar ciertos sentimientos al acabar algunos libros. Un nudo en la garganta, los ojos anegados en lágrimas y el latido de un corazón al galope atronando la mente y los oídos. Por fin el cuerpo se relaja y te dices: qué indiscutible maravilla que un/a autor/a logre hacerme sentir así con el fruto de su imaginación y de su esfuerzo. Incontestable su talento y su habilidad para conseguir sumergir al lector tan dentro de la historia que por momentos hasta le falta el aire, y tiene que recordarse que es ficción, que nadie se está desangrando en realidad, que quien sufre de esa manera tan espantosa es un personaje literario (ya como de la familia, pero un personaje construido impecablemente a efectos de generar empatía). Y no daré más rodeos para decir que Noelia Lorenzo Pino sabe hacer magia con las letras, pero magia de verdad. Así lo siento y así lo digo. Qué suerte la mía poder ir descubriendo sus obras con ojos de primera vez.

Galardonada con el premio Cubelles Noir a la mejor novela negra de 2018 escrita en castellano por una mujer, Corazones negros (Erein, 2018) es la tercera entrega de la serie protagonizada por la agente Eider Chassereau y el suboficial Jon Ander Macua de la Unidad de Investigación Criminal de la Ertzaintza en Oiartzun. Aunque no es necesaria la lectura de entregas anteriores para poder disfrutarla, yo recomiendo leerlas en orden para no perderse ciertos matices y poder apreciar la evolución de los personajes. Corazones negros es un thriller de primera calidad donde la autora le habla al lector del mercadeo de carne humana, de corrupción y de lealtad. La trama de la novela se inicia con el asesinato de Anna Karlatos (a la que llamaban Bihotza, que significa "corazón" en euskera), una prostituta víctima de la explotación sexual de ciertas mafias, al tratar de escapar de un individuo apodado Vikingo. El hallazgo del cadáver en el interior de una furgoneta accidentada es un auténtico varapalo para la oficial Baraibar, ya que resucita fantasmas de un pasado que la atormenta continuamente. En este momento, la investigación toma dos direcciones diferentes: la oficial, encabezada por Eider y Jon Ander, y la extraoficial de Baraibar. Algunos de los fantasmas de Juncal apestan a corrupción, pero lo malo es que ciertos vivos también parecen desprender un tufillo a cloaca. ¿De quién podrán fiarse para llegar hasta el fondo del asunto? Difícil, muy difícil. En un mundo donde los corazones negros, podridos, campan a sus anchas, brilla con una intensidad estremecedora la luz de la lealtad, bien por amor (romántico) o por amistad (que también es amor pero suele carecer de momentos eróticos). Una lealtad que desafiará cualquier tipo de barrera legal puesto que nace de la emoción pura.

En Corazones negros, Noelia Lorenzo ofrece al lector una narración dinámica, con frecuentes cambios de perspectiva para que obtenga información desde todos los ángulos posibles. La autora salpica con acierto una trama de ritmo ágil y escenas muy cinematográficas con la primera persona conmovedora de una voz en off, la de una chica compañera de Bihotza que habla mentalmente con su madre y le relata su situación, qué siente, qué piensa. Corazón encogido a más no poder. ¿Recomendable? No creo que tenga que decirlo.

lunes, 20 de mayo de 2024

La chica olvidada, de Noelia Lorenzo Pino

Creemos conocer a quienes tenemos cerca. Pareja, familia, amigos... Casi con total seguridad pondríamos la mano en el fuego por ellos, ¿verdad? Sin embargo, en la mayoría de ocasiones desconocemos qué riesgo corremos de acabar quemados y, mucho menos, de qué grado será la quemadura. Y es que, en realidad, cuando creemos conocer a una persona, si acaso atisbamos la punta del iceberg. La procesión de miedos, obsesiones, traumas, monstruos y otras taras va por dentro, y a menudo somos incapaces siquiera de imaginarla. Los personajes de la novela que acabo de terminar saben bien de lo que hablo, y su autora, también.

La chica olvidada (Erein, 2016), de Noelia Lorenzo Pino es la segunda entrega de la serie protagonizada por Eider Chassereau y Jon Ander Macua y deja bien patente el talento de la escritora a la hora de abordar una historia tan compleja como la que se nos presenta en esta obra. Ambientada en las tierras irunesas que tan bien conoce, la novela comienza una madrugada de octubre de 2013 con la aparición del cadáver de la joven Lorea Gálvez, cosido a puñaladas. Eider y Jon Ander se enfrentan a una investigación complicada y, para colmo, Lía Yoldi, una agente recién llegada a la comisaría de Oiartzun, se acerca a Eider con la intención de que esta la ayude a encontrar al asesino de su mejor amiga. En 1999 fue hallado el cuerpo sin vida de Maika con ocho puñaladas. A pesar de todos los esfuerzos de la Ertzaintza, no lograron esclarecer la autoría del crimen, y ni su familia ni sus amigos han conseguido superar tamaña tragedia. Catorce años después, en 2013, el asesinato de Lorea parece mostrar diversas similitudes con el de Maika: mismo número de puñaladas, una apariencia física similar, una edad parecida… A través de la lectura de su diario, descubriremos que Maika mantenía una aventura secreta con un hombre de mayor edad que ella, y, según el testimonio del exnovio de Lorea, esta mantenía relaciones con otra persona cuya identidad se desconoce. Lía, la mejor amiga de Maika, no tarda en apreciar las coincidencias, y hará todo lo posible por llegar hasta el fondo de la cuestión. En el plano personal, ni Eider ni Jon Ander atraviesan un buen momento. En el caso de ella, su matrimonio se va a pique sin que pueda remediarlo. Sin embargo, en esta entrega podremos conocer un poquito más a Jon, su relación con su ex-mujer, el amor por su hijo y la ilusión por una nueva aventura que comienza a gestarse en estas páginas.

En La chica olvidada, volvemos a encontrarnos con un thriller que no concede al lector ni un minuto de reposo. El nivel de tensión se mantiene estable a lo largo de toda la obra, y el ritmo que logra imprimir la autora a la historia es soberbio. La combinación de la vertiente personal y trama policíaca es magnífica (quizá porque Noelia habla de emociones y sentimientos como nadie, y el grado de empatía hacia sus personajes es elevadísimo), y aporta fluidez al texto, incrementando el interés del lector página tras página. Además, la autora es experta en jugar al despiste y, aunque podemos intuir quién es el culpable algo antes del final, durante toda la obra introducirá elementos que nos harán sospechar y dudar de todos y de cada uno de ellos. De esta obra, me quedo con lo acertado de su argumento y el modo de enfocar los abusos sexuales procedentes de un entorno cercano y, sobre todo, con la maestría de Noelia a la hora de narrar las relaciones personales, siempre en perfecto engranaje con las profesionales. Su manera de abordar la psicología de los personajes es sencillamente insuperable. Ahora ya sé que tener una novela suya en las manos es garantía de horas y horas de disfrute lector. ¿Que si la recomiendo? ¿En serio?

martes, 2 de abril de 2024

La sirena roja, de Noelia Lorenzo Pino


Aquella mañana, temprano, una extraña sirena salió de las profundidades del mar...El cuerpo desnudo estaba sobre la arena y, como si se tratase de una variedad exótica de pez, todo, excepto la cabeza, estaba recubierto por una especie de tono rojizo.

La etimología de la palabra "tatuaje" procede de Tahití, una isla del archipiélago de Samoa, y deriva de la raíz "ta-" o "tattau-", que significa dibujar. Fue el capitán James Cook quien la introdujo en la lengua inglesa y de esta se extendió a otras. A lo largo de los siglos, el tatuaje ha acuñado varios significados o simbolismos. ¿Sabiaís que el origen de los tatuajes se remonta a cinco milenios atrás? Diversos descubrimientos arqueológicos demuestran que, ya en el Neolítico, el ser humano llevaba la piel tatuada, bien por razones relacionadas con lo místico, como ritos de paso, o como símbolo de lucha y ferocidad. Otras teorías apuntan a que el primer tatuaje de la historia se encuentra en el antiguo Egipto, donde las mujeres se tatuaban por motivos religiosos. Por otro lado, en la Antigua Grecia, y por herencia persa, los tatuajes eran la señal distintiva que identificaba con eficacia a esclavos y a criminales, práctica que también se adoptó en la Antigua Roma para marcar a los mercenarios de los que se nutrían sus ejércitos. Hoy en día, el tatuaje, aparte de su función simbólica (personal e intransferible) cumple, sin duda, un objetivo estético. Algunos son pura belleza, auténticas obras de arte que adornan el museo de nuestra piel. Pero, ¿qué ocurre cuando alguien se obsesiona con estas manifestaciones artísticas o con el artista que las alumbra? Que se lo pregunten a los personajes de la novela que acabo de terminar...

La sirena roja (Erein, 2015), de Noelia Lorenzo Pino, es la primera entrega de una serie de novelas que se desarrollan en San Sebastián y cuyos protagonistas son la agente de la Ertzaintza, Eider Chassereau y el sub-oficial Jon Ander Macua. La crítica de esta obra era muy buena, y lo cierto es que, para esta lectora, ha superado las expectativas. La trama se inicia con la aparición de un cadáver al que le han desollado la espalda y le han envuelto la cabeza en film transparente, cual embutido en nevera. Bajo las órdenes de la oficial Juncal Baraibar, una mujer algo estirada que parece esconder algún secreto, los ertzainas Eider y Jon Ander comenzarán entonces a investigar el caso más importante de sus carreras, que adquirirá una nueva dimensión con el hallazgo del segundo cadáver, esta vez el de una jovel a la que han arrancado la piel de los hombros. Tras hablar con la familia de esta segunda víctima, se percatarán de que el nexo común entre ambas es que les han arrancado los tatuajes, lo que les conduce hasta Lorena Artiga, la mejor tatuadora de Donosti, en cuyo entorno descubrirán una antigua denuncia de malos tratos y una orden de alejamiento. Además, para mayor complejidad, se abren otras vías de investigación relacionadas una con un grupo religioso, y otra con un pariente de Lorena que se obsesionó con ella en el pasado. Eider y Jon Ander dedicarán la mayoría de su tiempo y sus energías al caso, puesto que es el más relevante en el que se han visto inmersos, lo que, sobre todo en el caso de Eider, tendrá consecuencias sobre sus vidas personales. A Eider, que no lleva ni medio año en la Unidad de Investigación Criminal, a veces le cuesta mucho controlar sus emociones. Su compañero Jon Ander es muy distinto, por carácter y por experiencia, y en ocasiones no le importa obviar las reglas si con ello consigue que la investigación avance. 

Esta es una de las cosas que me ha encantado de La sirena roja, lo bien que retrata Noelia el lado humano de sus personajes. El lector puede sentir cierta angustia ante las dificultades que atraviesa el matrimonio de Eider: incompatibilidad de horarios, cansancio, preocupación... Además, la ertzaina cuenta con la presión añadida de haber acogido a su sobrina, una adolescente poco comunicativa hija de una hermana fallecida por sobredosis hace años. Por su parte, Jon Ander está separado de su mujer y echa mucho de menos su hogar y a su pequeño... Honestamente, durante toda la lectura he sentido que estaba siendo testigo de la historia de personas reales, de carne y hueso. Otro punto a favor de la novela es la banda sonora rockera de la misma (he buscado algunos de los temas que no conocía, y me han encantado), y el tema de los tatuajes me ha picado aún más la curiosidad (a ver si va a ser porque me acabo de hacer el primero...)

Con respecto a sus aspectos narrativos, la historia está escrita en tercera persona de forma lineal casi en su totalidad, en capítulos cortos fechados que abarcan un mes desde la aparición del primer cadáver. Alternados en la narración aparecen también pasajes en primera persona donde el lector tendrá acceso a la voz del asesino, que le desvelará fragmentos de una infancia llena de crudeza, dolor y miedo que fue modelando al monstruo en el que se ha convertido hoy. A esto hay que añadir que Noelia Lorenzo le imprime a la obra un ritmo que, sin ser para morderse las uñas, no permite que ni la intriga ni el interés del lector decaigan en ningún momento, y que su estilo sencillo y directo, donde abunda el diálogo, hace posible que la lectura avance sin más escollos. La sirena roja es, sin duda, la historia de una obsesión que no deberían perderse.



sábado, 13 de enero de 2024

Chamusquina, de Noelia Lorenzo Pino


Hay autores/as que están en nuestra lista de pendientes desde hace años y, no sé muy bien por qué, no nos decidimos a abordarlos. Cuando por fin damos el paso y los escogemos, casi nos maldecimos por no haberlo hecho antes. Noelia Lorenzo Pino es, para mí, uno de esos casos (pero por fortuna ya no lo va a ser más). Sus Majestades de Oriente y ciertas recomendaciones por fin me han acercado a ella. ¿Y cómo suelen comenzarse las cosas? Pues por el principio, así que, haciendo caso al TOC cronológico lector que padezco y al que a veces me rindo, he empezado por su opera prima (aunque por su solidez y lo bien elaborada que está no parezca una primera obra) y asistiré encantada a su más que probable evolución hacia uno de los referentes femeninos del género negro a nivel nacional. 

Tras ciertos desencuentros con una editorial pirata que debieron dejarle a la autora un mal o peor sabor de boca, en 2017 la editorial donostiarra Erein publica Chamusquina, un thriller bien llevado, ambientado en Irún, que atrae la curiosidad del lector desde la primera página. La novela comienza con Laura, una treintañera ex-toxicómana que, en uno de sus paseos por el Parque Natural de Peñas de Aia para escapar de la adicción que intenta superar, descubre unos pájaros muertos sobre el suelo. Se lo comenta a su médico de toda la vida quien, para su sorpresa, intenta disuadirla para que no averigüe más sobre el tema. No obstante ella, curiosa por naturaleza, le lleva uno de estos pequeños cadáveres a la veterinaria que se ocupa de sus dos gatas, y los resultados de su análisis son como poco inquietantes. Casualmente, Jaime, el médico, muere en un accidente de tráfico pocos días después, dejando a Laura muy preocupada por la situación, lo que hace que se implique de lleno para hallar la verdad. Tendrá que hacer frente, con la ayuda de Gorka, su hermano ertzaina (con quien no se habla desde hace meses por una situación relacionada con su antigua drogodependencia), a un entramado mucho más amplio y peligroso de lo que pudiera haber imaginado, pues sus responsables, vinculados a importantes instituciones, no dudarán en quitar de enmedio a cualquiera que ponga en riesgo sus intereses. La compleja investigación alrededor de la que se articula el argumento se imbrica en un contexto donde la ambición, el amor y el sexo se combinan a la perfección, mostrándonos una fotografía bastante realista del paisaje de la corrupción en la sociedad actual.

Para ser una primera novela, Chamusquina es bastante extensa, y el número de sus personajes nada despreciable. En cuanto a esos personajes, son muy verosímiles y están muy bien perfilados, marcados por una personalidad muy clara e interconectados por las circunstancias. Noelia Lorenzo se vale de la trama de la novela para tratar temas que, desafortunadamente, siempre son de actualidad, como la corrupción, la drogadicción y el ecologismo, y se muestra especialmente incisiva en su forma de tratar la ambición desmedida. Al mismo tiempo, otorga gran relevancia al amor y a las relaciones familiares. Pese a que no es una novela con grandes giros argumentales que nos deparen grandes sorpresas, está muy bien hilada y mantiene la tensión y el interés del lector hasta el final. Para despedirme ya, os digo que es una lectura muy recomendable y os dejo una de las frases que más poso me ha dejado:

...esto es la vida, no su simulacro (p. 413) 

Danza de dragones (Canción de Hielo y Fuego V), de George R.R. Martin

En el inmenso tablero donde el poder se escribe con fuego y sangre, hay historias que no solo leemos. Vivimos en ellas. Las goza...