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miércoles, 31 de enero de 2024

La huella del mal, de Manuel Ríos San Martín


El conjunto arqueológico de Atapuerca contiene algunos de los restos de seres humanos más antiguos de la Península Ibérica (que, además, son los más antiguos y los más numerosos de los hallados en suelo europeo), restos cuyo descubrimiento tuvo y tiene un considerable impacto en la investigacion científica sobre los orígenes y la evolución del ser humano. Tanto, que cambió las hipótesis que hasta ese momento se barajaban acerca de quienes fueron los primeros pobladores de Europa y en qué momento llegaron, de dónde procedían y cuáles eran sus características físicas y sociales. Es un hito, a todos los niveles, haber encontrado, por primera vez en la historia, en un mismo yacimiento, vestigios de todas las especies de homínidos que habitaron el continente. Y, como todos los grandes hallazgos y revelaciones a lo largo de los tiempos, podéis imaginar que ha dejado su impronta en páginas y páginas de negro sobre blanco. Desde que Jean Marie Auel inició la senda con su fabulosa saga Los hijos de la tierra, en la novela histórica la prehistoria —con sus misterios y posibilidades— se ha convertido por derecho propio en uno de los períodos más visitados, tanto por escritores como por lectores. Pero, ¿cómo ha llegado esa prehistoria y sus implicaciones filosóficas y socioculturales a inspirar y moldear una novela negra de las mejores que caerán nunca en manos de un lector? Sin duda, la versatilidad, la prodigiosa imaginación y la asombrosa forma de engranar tramas del autor de la novela que acabo de terminar, tiene mucho que ver. 

La huella del mal (Planeta, 2019) es la segunda obra publicada de Manuel Ríos San Martín y supone un cambio sustancioso con respecto a la anterior, Círculos. De una trama futurista y distópica salta a una historia donde los pasados, más remotos o más cercanos, van a tener mucho que decir. Ambientada en el yacimiento de Atapuerca y sus alrededores, Manuel Ríos inventa la población de Niebla como centro neurálgico de una investigación en la que la tensión y la intriga no dejan descanso al lector. Todo comienza cuando, durante la visita de un grupo escolar, uno de los chavales descubre que en la representación de un enterramiento prehistórico, en lugar del consabido muñeco con apariencia humana, yace el cadáver de una joven en posición fetal. El escenario y las circunstancias aparentes del crimen muestran numerosas similitudes con un asesinato semejante que ocurrió seis años atrás en una cueva de Asturias, y que quedó sin resolver. Por ello, se solicita que lleven el caso los dos policías que en su día investigaron el anterior. Ella se llama Silvia Guzmán y es inspectora de la UDEV (Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta). Él se llama Daniel Velarde, y en el pasado fue el compañero de Silvia, de investigaciones y de cama, y tras aquel caso no resuelto dejó la policía por un mucho más lucrativo puesto como director de seguridad en una empresa privada relacionada con el petróleo. Nadie conoce que seis años atrás mantuvieron una relación que acabó francamente mal y probablemente impidiera la resolución del caso. ¿Serán ahora capaces de trabajar de nuevo juntos y conducir la investigación con éxito? Difícil, muy difícil, aunque cuentan con la inteligencia y las ganas de Rodrigo Ajuria, para quien este será su primer caso importante. Conforme las pesquisas vayan avanzando, usando a veces métodos poco o nada rigurosos, irán encontrando un entramado donde cada testigo calla mucho más de lo que sabe por distintos motivos. Cada vez que creen tener al autor de los crímenes, alguna pieza del puzle se desencaja y han de investigar una nueva vía. Varios sospechosos. El tiempo se les echa encima y la presión de los altos mandos cada vez es mayor. Ninguna certeza hasta que... Hasta que nada, que no voy a contar más. Si os ha picado el gusanillo de la curiosidad, ya sabéis lo que tenéis que hacer.

La huella del mal encaja a la perfección en el género negro, pero algunos de sus aspectos la hacen muy particular. Por ejemplo, en muchos momentos de la novela se plantean reflexiones filosóficas sobre la naturaleza del ser humano. ¿Qué es lo que lo hace diferente del resto de animales y cuándo y por qué comenzó a ser así? Manuel Ríos indaga y reflexiona también sobre el origen y la causa de la violencia, sobre el bien y sobre el mal, recurriendo en muchas ocasiones a nuestros antepasados homínidos. De hecho, las prímeras líneas que abren el texto son ya toda una declaración de intenciones:

El instinto de la violencia se esconde dentro de nosotros, en lo más profundo, agazapado. En el ADN, en el alma. Cada uno puede llamarlo como quiera, pero la realidad es que está presente, que no se puede eliminar sin matar la esencia del ser humano. Es primitivo, atávico, esencial. Existe desde hace millones de años. Es el misterio que nos define. Y tan solo debemos esperar a que la rabia o el dolor lo despierten. O la envidia. O el miedo. O la lujuria...

Al margen de la trama de investigación, el interés del lector se va a centrar indefectiblemente en la evolución de la relación entre los dos protagonistas y su interacción con el caso anterior, por lo que en algunos capítulos el autor recurre a la analepsis y la acción retrocede seis años y se desplaza al entorno asturiano donde tuvo lugar aquel otro asesinato ritual de características tan similares. 

Como era de esperar, y aunque las referencias y las expectativas eran francamente muy altas con respecto a esta obra, he disfrutado de La huella del mal mucho más de lo que esperaba. Me ha enganchado desde el principio al ser una novela negra de excelente factura que a la vez es capaz de analizar las claves del mal, presentando diferentes alternativas pero dejándole suficiente espacio al lector para que saque sus propias conclusiones. A ello hay que añadirle el aliciente de una trama muy bien articulada y atractiva en la que, de una forma muy didáctica, se nos explican características y formas de vida y cultura de nuestros antecesores en la cadena evolutiva. El ritmo es ágil, la tensión siempre in crescendo y el desenlace, asombroso. ¿Queda claro y nítido que la recomiendo, verdad?

domingo, 28 de enero de 2024

Círculos, de Manuel Ríos San Martín



En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color, del cristal con que se mira. (Ramón de Campoamor)

En el "Mito de la Caverna" de Platón, alegoría epistemológica sobre el conocimiento, se nos dice que, a no ser que rompamos las cadenas que nos atan a nuestra propia cueva, la verdad será inaccesible. Ló único que percibiremos serán las sombras proyectadas por nuestro ego y nuestras circunstancias. Pero, ¿existe la Verdad en estado puro? ¿Que es más cierto, que llueve o que la lluvia me moja? Me temo que todo es una cuestión de foco. Y si ya es difícil acercarse a cualquier concepto de verdad en un contexto de pura constatación empírica, intentar acercarse a ella en un entorno dominado por los mass media y los tentáculos infinitos de la alianza internet-tecnología punta es una labor titánica y prácticamente imposible. En mayor o menor medida, todos los días de nuestra vida somos manipulados por intereses espúreos. La novela que acabo de terminar ahonda de manera incisiva en estos temas, y deja al lector en un estado de turbación, con mil preguntas martilleándole la cabeza, intentando dibujar fronteras entre lo que éticamente acepta y lo que rechaza.

Círculos (Suma de Letras, Penguin, 2017) es la primera novela que vio la luz de Manuel Ríos San Martín. Desde que leí Donde haya tinieblas supe que quería más de él y, como es habitual en mí, decidí empezar por los inicios. Cuando nos adentramos en Círculos, lo hacemos en un thriller complejo en el que debo reconocer que me costó entrar al principio (quizá por el cyberpunk distópico al que no estoy acostumbrada). Muy diferente de lo que había leído hasta la fecha. Una vez aceptada la dinámica de la obra y suprimidos ciertos complejos y clichés que me dificultaban fluir con ella, me encontré ante una novela interactiva que ofrece al lector la posibilidad de complementar la experiencia lectora con contenido en redes sociales y documentación online. Un poco complicado al comienzo pero, después, una experiencia satisfactoria. 
Manuel Ríos ambienta Círculos en un Londres de un futuro desafortunadamente no muy lejano, asfixiado por la atmósfera irrespirable resultado de la huelga de los servicios de recogida de basura que dura ya varias semanas, sumergido en una brutal crisis económica en la que el desempleo —sobre todo juvenil— alcanza cuotas estratosféricas.  Para colmo, los animales de los zoológicos muestran extraños comportamientos (agresividad, suicidios, etc.) carentes de explicación para los etólogos. Ajenos a las circunstancias del exterior, en los hogares, la gente contempla absorta sus televisiones y dispositivos electrónicos, contribuyendo a una sociedad gobernada por redes sociales y reality shows cada vez más radicales, más vulgares y más faltos de sentido. Ondaseven es una cadena de televisión especializada precisamente en ese tipo de realities. El arranque de la novela coincide con la final de uno de ellos: un concursante, para ser premiado con un apartamento en Miami, debe sumergirse en una pecera gigante custodiada por dos enormes hembras de tiburón toro. Contra todo pronóstico, pues se supone que todo estaba debidamente controlado y el riesgo en realidad era mínimo, el concursante, para consternación del público, tanto en el plató como en sus casas, es despedazado por los escualos, sin que se detenga la emisión en directo, lo que convierte al programa en trending topic mundial. Cuando llega la policía, con el inspector Jellineck al mando, el presentador del programa, Shultheiss, ha desaparecido. Sin embargo, a los pocos días, Shultheiss reaparece tras una extraña transformación física, se cuela en la emisión en directo de Ondaseven y lanza un mensaje como poco inquietante: "Os voy a joder la vida. A todos." Lo que en un principio tenía pinta de un desgraciado accidente toma un cariz más macabro que deberá ser investigado por Jellineck y su ayudante Fesser. Mientras, en paralelo, el autor nos presenta a Patrizia, una joven peculiar, obsesionada —patológicamente— con la televisión y las redes sociales, integrante de un grupo antisistema llamado Attak, novia de un niño pijo llamado Laszlo y torturada por un pasado que constantemente se le escurre por las heridas que se autoinflige en la piel cuchilla en mano. Una chica perdida que lanza al mundo mensajes de socorro sobre su cuerpo. 

Manuel Ríos nos ofrece en Círculos una novela con un estilo muy cinematográfico y visual. Su prosa es sencilla y directa, y navega entre la brusquedad de unos párrafos de frases cortas y precisas y la emotividad de otros, más íntimos y elaborados. Sus personajes, sobre todo Jellineck y Patrizia son tremendamente complicados y, por qué no decirlo, incómodos. Sus complejidades, junto con la trama de la obra, sacan al lector de su zona de confort y lo arrastran hacia sus propios rincones de penumbra, removiendo conciencias. El autor aprovecha el argumento de su obra para tratar varios temas: una crítica a los medios de comunicación y sus estrategias para aumentar la audiencia, la aterradora soledad del individuo y la alienación y manipulación provocadas en la sociedad por los mass media y las redes sociales. En resumen, Círculos, es un thriller diferente a todo lo que había leído con anterioridad. Con una trama ágil y absorbente, resulta una lectura turbadora, incómoda, molesta incluso, ya que nos permite vislumbrar un panorama desolador que quizá asuste por su verosimilitud y su más que probable cercanía. 

   

domingo, 3 de diciembre de 2023

Entre los muertos, de Mikel Santiago


Si quieres hacer reír a Dios (o a Mikel Santiago), cuéntale tus planes.

Dicen que cada uno elige el muro contra el que se va a estrellar, pero dudo mucho que sea cierto. Si algo tengo claro es que uno no decide de quién se enamora. Podemos intentar influir en el curso de los acontecimientos posteriores o cometer la soberana estupidez de soltar las riendas y sordos, mudos y ciegos, abandonarnos a los designios de otros cuyas voluntades desconocemos por completo. ¿Inevitable? Creo que sí. Eso es lo que le sucede a Nerea Arruti, protagonista indiscutible de la novela que acabo de terminar. Y qué novela, por favor. Si El mentiroso y En plena noche lograron situar al autor cercano a la cúspide del panorama nacional del género negro, esta última obra lo afianza en él de manera incontestable.

Entre los muertos (Ediciones B, de Penguin, 2022), de Mikel Santiago, es la tercera y última entrega –por el momento– de su Trilogía de Illumbe, ambientada en la población ficticia del mismo nombre, donde el censo de secretos y mentiras parece ser interminable. Como en las novelas anteriores, Mikel acierta de pleno con un comienzo inmejorable que lleva al lector, en movimientos rápidos, de sorpresa en sorpresa. En Entre los muertos, nos encontramos con Nerea Arruti, la ertzaina de la policía judicial adscrita a la comisaría de Gernika que investigó los casos de las entregas anteriores, como protagonista total. Investigadora y víctima. Cazadora y presa. Enamorada hasta las trancas del forense Kerman Sanginés, con quien mantiene una relación clandestina al ser él un hombre casado. La trama arranca un domingo, tras un fin de semana de pasión y sentimientos a flor de piel, cuando sufren un accidente de regreso a casa. "Infidelidad" y "accidente" en el mismo término complican la ecuación sobremanera, y Nerea Arruti debe desaparecer de la escena a pie y dirigirse hacia donde tiene estacionado su vehículo, dejando a Kerman en el coche con un tobillo roto y presto a llamar al 112 en cuanto ella se aleje lo suficiente. Se despiden con un beso y la promesa de un mensaje en cuanto la situación se resuelva. Fácil, ¿no? Pues no. Al día siguiente, la vida de Nerea va a dar un giro de 180° cuando llegue al trabajo y el comisario la informe de que el coche de su amante ha sido pasto de las llamas y se ha hallado en el asiento del piloto el cadáver calcinado de un hombre del mismo peso y altura de Kerman Sanginés. Mundo patas arriba. Lágrimas atragantadas. Y, por supuesto, le toca investigarlo y cerrar la boquita para salvaguardar la reputación de ambos. La forma de Mikel Santiago de relatar esta situación es soberbia, pero el mérito del autor radica en que el desarrollo de la narración mantiene el nivel de interés y de tensión in crescendo hasta el final. Secretos del pasado, relaciones ocultas y pactos criminales se irán sucediendo dentro de unos parámetros delimitados por la credibilidad, y Nerea Arruti, siempre en medio. Todo se pinta tan de negro que es imposible que salga bien.

En Entre los muertos, Mikel Santiago ha planteado una trama repleta de ingenio, intensa y muy cuidada, a la que ha mimado en su exposición. El personaje de Nerea Arruti está perfilado de manera magistral, como una mujer fuerte y frágil al mismo tiempo, natural como la vida misma, y con una capacidad brutal de atraer la empatía del lector. Aquí unos fragmentos del texto que la definen muy bien:

Maldita sea, tengo casi cuarenta tacos, disparo armas de fuego y me rompo la cara con quien haga falta, pero hay espinitas clavadas tan adentro que da igual lo fuerte que seas. Te hacen temblar como si fueras una niña de seis años.

Una lágrima demasiado gorda se escapó y resbaló por mi mejilla. Quería añadir mucho más. Decirle que mi vida quedó marcada. Que desde entonces me daba miedo involucrarme con nadie, con nada. Una vida inútil por la que pasaba de puntillas, sin querer hacer demasiado ruido, sintiendo que no me merecía gran cosa.

A Nerea Arruti se le van complicando las cosas, porque el embrollo en el que se mete sin pretenderlo acaba envolviéndola en algo muy turbio y su situación pasa de delicada a peligrosa. El autor ha creado una ficción extraordinaria y ha conseguido que cada situación sirva de apoyo para incrementar el interés de la siguiente. Un inicio vertiginoso y narrado de forma tan espectacular en la que no hay descanso, la tensión, los giros y el misterio nos acompañan hasta el final de la historia. Muertes, intereses ocultos, tensión, relaciones inesperadas y más todavía son los ingredientes a encontrar en esta novela, a lo que se le une un final de altura. Más que recomendable.



miércoles, 29 de noviembre de 2023

En plena noche, de Mikel Santiago



En la vida, como en las novelas, hay giros. Alguien muere, alguien nace, alguien se enamora de alguien. También cambias tu vida cuando tomas una decisión importante.

O cuando la toman por ti. 

En ocasiones nos pensamos, ilusos, dueños de nuestro sino. Hacemos planes, nos dejamos llevar por la euforia de un reto conseguido, de un sueño cumplido y, de repente, ¡zas!, el maldito guionista de nuestra película decide que la sonrisa es menos taquillera que la lágrima y se saca de la manga un golpe de efecto que lo pone todo patas arriba y nos manda al arroyo. Si el daño no ha sido mortal, por puro instinto sobrevivimos agarrándonos, si es necesario, a un clavo ardiendo. Escondemos la herida bajo infinitas capas de cualquier cosa y salimos adelante pero, ¿qué ocurre cuando es inevitable mirar a los ojos del pasado? Difícil respuesta, ¿eh? Diego León, el protagonista de la novela que acabo de terminar, podría hablar largo y tendido sobre ello. 

En En plena noche (Ediciones B, de Penguin, 2021), la segunda entrega de la Trilogía de Illumbe de Mikel Santiago, el lector regresa al pequeño pueblo ficticio que ya ambientó su anterior obra, El mentiroso. Nos encontramos en Illumbe, un pequeño pueblo, un lugar donde todos se conocen, un ambiente cerrado donde hasta las piedras respiran secretos y mentiras con solera, y cuyo objetivo es mantener el pasado sepultado en los pozos más profundos de negrura. La trama de la novela comienza una madrugada de 1999 tras el concierto de la banda Debruak en un garito del pueblo. Éxito total. Movida rockera vasca. Tras el concierto, un accidente y la desaparición nunca resuelta de Lorea, la novia de Diego, el líder de la banda, dan al traste con los planes de futuro del personaje. Con ese escenario de fondo, sitúa el comienzo de la acción Mikel Santiago que, inmediatamente después de esa breve presentación que pone al lector en antecedentes, nos traslada al año 2020. En la actualidad, Diego reside en Almería, donde recibe una inoportuna llamada de su madre anunciándole el fallecimiento de Bert, uno de sus antiguos compañeros de banda, en un incendio. Sin pensárselo mucho regresa a Illumbe, pero su llegada al pueblo reavivará recuerdos indeseables. La lista de sospechosos de la investigacion policial iniciada tras la desaparición de Lorea fue bastante larga, y las especulaciones dieron vida a rencillas eternas. La desconfianza hizo el resto y surgieron los enfrentamientos. Por algún extraño capricho del destino, Bert parecía haber descubierto un dato importante de lo sucedido aquella noche que lo cambió todo, por lo que su muerte no parece tan accidental. Justo ahí da comienzo una enrevesada historia en la que Mikel Santiago maneja con habilidad reencuentros, amistades, nostalgias y la propia investigación llevada a cabo por la ertzaina Nerea Arruti; en paralelo, los antiguos miembros de la banda, reunidos de nuevo, van de aquí para allá intentando por su cuenta esclarecer lo que pasó aquella noche, hasta que, como sucede en ocasiones, tocan la tecla adecuada y las consecuencias son imparables. 

En En plena noche, Mikel Santiago ofrece al lector el escenario ideal para adentrarse en la historia, un pueblo rodeado de mar donde todos se conocen y todos parecen ocultar algo, donde el pasado vuelve con fuerza para marcarles la vida a fuego. Como en la entrega anterior, Mikel se vale de un arma poderosísima: la ambientación. Lugares oscuros donde la lluvia no cesa, el frío y la sensación de opresión nos acompaña en cada momento para que sintamos lo mismo que los protagonistas de la historia. Utiliza la narración en primera persona –lo que facilita la empatía con el protagonista– siguiendo una línea temporal aderezada con algunos flashblacks que nos transportan a los días previos y posteriores a la desaparición de Lorea para que tengamos el mapa casi completo de lo que ocurrió entonces. Los capítulos de la novela son cortos y dinámicos, lo que hace que la lectura sea ágil y entretenida. El autor mantiene el misterio desde el prólogo y a medida que se van pasando los capítulos, los secretos se van desvelando pero van apareciendo otros que nos mantienen en vilo hasta las últimas páginas. La trama está llena de giros, personajes misteriosos, mentiras y distintos puntos de vista, que volverán loco tanto al protagonista como al lector y pondrán muy difícil que consigan averiguar la verdad. Mikel Santiago consigue que dudemos de todos y de todo hasta llegar a un gran final en el que todo queda perfectamente hilado. Además, y aquí vuelven a tocarme uno de mis talones de Aquiles, la música tiene un papel de gran relevancia en la obra. 

Os dejo uno de los fragmentos que más me ha gustado de la novela: 

La música, al igual que los aromas, actúa como un «marcador» en la memoria. En las profundidades de ese lago oscuro que hay en nuestra cabeza, una melodía reluce como una pieza de oro. Nos guía hacia sentimientos, imágenes, sensibilidades que creíamos haber perdido para siempre, que descansan enterradas en ese lecho olvidado... (p. 460)

viernes, 24 de noviembre de 2023

El mentiroso, de Mikel Santiago


Decir la verdad dicen que es lo más fácil, pero no estoy de acuerdo. La verdad es lo más difícil de sacarse del alma.

Empiezo esta reseña con uno de los fragmentos más honestos y certeros de los que he leído últimamente. Aparece en la página 468 de la novela que acabo de terminar y que me ha tenido cuatro días con el alma en vilo, un auténtico thriller adictivo hasta el extremo. Como ya sabréis, el término thriller viene del verbo inglés thrill, que significa "asustar", "emocionar" o "estremecer" y, dentro del ámbito literario y cinematográfico hace referencia a un género que mantiene la atención y la expectativa del lector siempre en niveles altos a traves de una tensión narrativa que va continuamente in crescendo. Pues bien, habiendo leído solo una obra suya, creo firmemente que en los diccionarios debería aparecer la foto de este autor como uno de los mejores ejemplos del género. Llegué hasta él por recomendación explícita, y no me queda más que mostrar mi más sincero agradecimiento.

La trama de El Mentiroso (Ediciones B, de Penguin Random House, 2020), de Mikel Santiago, está magistralmente urdida y sus giros muy bien trazados y resueltos. Comienza con el protagonista, Álex Garaikoa, tendido en el suelo de una nave abandonada mirando a los ojos de un cadáver. En la siguiente escena, el mismo Álex despierta en una cama de hospital tras 24 horas en un estado cercano al coma. Sufre de una amnesia retrógrada que le impide recordar nada de las 48 horas anteriores. Erin, su novia, le explica lo que le ha ocurrido: mientras conducía de madrugada su furgoneta se salió de la calzada y colisionó contra un árbol. Haciendo un esfuerzo, Álex consigue recordar ciertas cosas: un trabajo de jardinero en casa de un actor famoso, unas cervezas..., pero todo lo que sucedió a continuación se ha borrado del disco duro de su memoria. En su mente van apareciendo flashes en los que se ve a sí mismo en una fiesta con música de Chet Baker. No sabe si esos fogonazos son reales o fruto de su imaginación, lo mismo que el recuerdo del cadáver de la fábrica abandonada. Ni siquiera sabe si fue él el asesino… Decide averiguar lo ocurrido por su cuenta, e irá hallando una red de secretos y mentiras que yacen dormidas en la historia del pueblo desde hace años.

No contaré más, pues conviene adentrarse en la lectura de El mentiroso abiertos a la sorpresa y a los giros inesperados. Mikel Santiago me ha sorprendido con su manejo del ritmo, imprimiendo gran velocidad a muchos acontecimientos y evitando que el lector se pierda. Sus referencias modernas a videojuegos como "Mario Kartz", personajes como Thor, y estilos musicales variados, otorgan a la novela una enorme frescura. La ambientación es excelente, entre montañas del norte de España, con carreteras solitarias, y noches oscuras y lluviosas. Sus personajes están perfectamente dibujados y justificados. Pese a que el objetivo de la obra probablemente esté dirigido a un entretenimiento de calidad, El mentiroso da que pensar sobre temas como la soledad, la propia identidad, y el olvido, capaz de provocar que la vida deje de tener sentido. Asimismo, el lector hallará ciertas reflexiones sobre la ética en el oficio de novelista y algún toque feminista, al hablar de maltrato machista. El mentiroso es un asombroso thriller psicológico, lleno de mentiras y secretos, repleta de intriga y de misterio. Una novela muy entretenida que no te dará tregua, con abundancia de diálogos y una tensión y un ritmo que no decae a lo largo de toda la novela. Además de todo lo anterior, la prosa de Mikel Santiago es directa y muy visual, lo que provocará que el lector disfrute sin duda de unas cuantas horas de distracción y diversión.

domingo, 19 de noviembre de 2023

El final de la fiesta, de Nagore Suárez




Imagino que el proceso de escribir una novela y llevarla a buen término ha de suponer un esfuerzo ingente. Si hablamos ya de una trilogía, estaréis de acuerdo conmigo en que la magnitud del empeño se multiplica en progresión geométrica. Si encima la autora ni siquiera ha alcanzado el hito de la treintena, con la experiencia que ello comporta, el mérito es incuestionable. Una autora desconocida hasta 2020 que dio el salto a la fama con los hilos de suspense que publicaba en Twitter y que, con la novela que acabo de terminar, pone la guinda al pastel de una trilogía que la consolida como joven promesa del género negro. Nagore Suárez. Quedaos con ese nombre porque estoy segura de que va a dar mucho que leer y que hablar.

El final de la fiesta (Penguin Random House, 2022) cierra la denominada Trilogía de los Huesos, iniciada con La música de los huesos (2020) y continuada con El ritual de los muertos (2021). Las dos novelas anteriores se ambientaban en un pueblo ficticio de la Ribera de Navarra, sobre todo en la casa indiana de la familia de la protagonista, Anne Aribe. Tanto el pueblo como la casa vuelven a aparecer en El final de la fiesta, pero ahora la acción se traslada casi en su totalidad a una Pamplona enfebrecida de sanfermines. Los personajes centrales son los mismos que en las anteriores entregas de la trilogía: Anne Aribe, una joven periodista con cierta predisposición a complicarse la vida enredándose en situaciones peligrosas, y Gabriel Palacios, inspector de la Policía Foral de Navarra que tuvo que investigar el asesinato que dio comienzo a la saga y que, en esta entrega, ya es pareja oficial de Anne y viven juntos en Pamplona, aunque sus maratonianas jornadas laborales dificultan bastante su relación. La trama "negra" arranca un seis de julio, día grande en Pamplona, poco antes de que el chupinazo de comienzo a las fiestas, cuando hallan el cuerpo sin vida de una chica en un parque junto al río Arga, cerca del Portal de Francia. El momento no podría haber sido peor para las fuerzas del orden, para la ciudad y, en especial, para Anne, cuyo padre, del que casi nada sabe, hace su aparición estelar pidiendo ingreso en su vida. El eco de acontecimientos del pasado adquiere forma y cubre las calles de la capital pamplonica, en especial a la comisaría encargada del caso, en la que se encuentran Gabriel y Jone. Anne se entera del hallazgo en la redacción de La crónica de Navarra, en donde apenas lleva trabajando unas semanas y a donde con posterioridad llegará un sobre cerrado y sin remitente que despertará la curiosidad de Anne. En paralelo, Mendive, ex compañero de Gabriel y subinspector en la comisaría de Estella, investiga el caso de un hombre quemado dentro de la vivienda que okupaba. En un arrebato de verdadero periodismo de investigación, este caso espoleará el interés de Anne que, como ya ocurrió anteriormente, comenzará a investigar con su inseparable amiga Paloma. Y el final, ay, qué final de infarto.

En El final de la fiesta, Nagore Suárez nos ofrece un thriller correctamente ejecutado que cuenta con todos los ingredientes apreciados por los lectores aficionados al género: misterio, dosis medidas de suspense, un amplio abanico de sospechosos y un culpable insospechado. Además, vuelve a valerse de la mezcla, a la que ya nos tiene habituados, entre el argumento noir y los dilemas sentimentales de los protagonistas. Lectura amena, ágil, de las que hace al lector devorar página tras página y lo mantiene en vilo hasta el final. 

miércoles, 15 de noviembre de 2023

El ritual de los muertos, de Nagore Suárez


A veces, cuando una se acerca a la primera obra de un/a autor/a y le gusta, podría pensarse que es fruto de la casualidad. Sin embargo, si ocurre también con la segunda, comienza ya a ser mérito del escritor/a. Ya tenía buenas referencias de Nagore Suárez pero, tras acabar la novela que acabo de cerrar, estoy absolutamente convencida de que se ha ganado (y muy bien ganado) un puesto relevante en la lista de las escritores de novela negra y policíaca. Es buena narradora, se vale de una prosa sencilla y directa, conecta a las mil maravillas con el lector y consigue una excelente fluidez en la lectura.

El ritual de los muertos (Penguin Random House, 2021) de Nagore Suárez supone la segunda entrega de su Trilogía de los Huesos y vuelve a estar ambientada en la Ribera navarra. Los personajes son básicamente los mismos que en La música de los huesos, con algún añadido de calado. Si bien es cierto que se puede leer sin haber leído la primera entrega, ya que se trata de una trama diferente e independiente de la anterior, es aconsejable leerla para no perderse ninguno de los entresijos ni la evolución de las relaciones entre sus personajes. La trama de El ritual de los muertos comienza siete meses después del desenlace de La música de los huesos. En esta ocasión, Anne regresa al pueblo para asistir al funeral del padre de su amigo Abel Arbaiza. En principio iban a ser solo unos pocos días, pero su amiga Paloma la convence de que se quede unos cuantos más para averiguar qué le ocurre a su amigo Abel, quien desde hace un tiempo viene comportándose de forma extraña y se ha rodeado de compañía poco recomendable. El nuevo empleo de Anne le permite teletrabajar, por lo que a Paloma no le cuesta mucho convencerla. Casi de manera inmediata, se descubre en el pueblo, cerca del cementerio, el cadáver de un hombre degollado, un empleado de la empresa de Abel relacionado con el trapicheo de drogas. Al mando de la investigación encontrará el lector a Gabriel Palacios, recién ascendido a inspector, y a la subinspectora Jone Etxezarreta. Sin embargo, la investigación de peso en la trama es la que realiza de forma paralela Anne que, gracias al pozo de sabiduría de su amiga Paloma, descubre que, meses atrás, una tumba del cementerio del pueblo fue profanada y ciertos huesos robados. Asimismo, se entera de que recientemente han aparecido en el campo cadáveres de animales enterrados o mutilados. ¿Tendrán todos estos sucesos extraños alguna relación entre ellos? La intuición de Anne le dice que sí, y la llevará a descubrir una serie de rituales ancestrales asombrosos a la par que escalofriantes. ¿Y qué pasa con la relación de Anne y Gabriel, que llevan meses sin hablarse (pero sin dejar de pensarse) y al principio de la novela no quieren ni verse? Ay, el amor... No diré más, que ya todo sería spoiler... 

En El ritual de los muertos, volvemos a encontrarnos con un thriller ameno de capítulos cortos (de esos que te obligan a leer "solo uno más"...) y abundancia de diálogo, lo que le imprime un ritmo fresco, ágil y rápido. Nagore Suárez vuelve a ofrecernos una trama perfectamente concebida, definida y desarrollada. También destacaría el método expositivo, claro y sencillo de la autora, que hace de esta una lectura atrayente y sugestiva, y su excelente concreción de los personajes. Una historia que atrapa al lector desde la primera página y lo mantiene enganchado en la sospecha hasta el final. En definitiva, una lectura muy recomendable.

sábado, 11 de noviembre de 2023

La música de los huesos, de Nagore Suárez




Dice la RAE que la música es el «arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente». Los que la amamos sabemos que cualquier definición se queda corta. Unos acordes iniciales, el rasgueo de una guitarra, la respiración de un bajo o el latido de una batería son un regalo que acaricia todo aquello que escondemos bajo la coraza y es capaz de rescatarnos del pozo más profundo y más oscuro. Podréis intuir sin mucha dificultad que mis vicios confesables son la lectura y la música, y os digo que, cuando un/a autor/a las combina en una obra, casi casi me ha ganado la partida sin haberla empezado. La obra que acabo de terminar cuenta, entre sus ingredientes, con festivales musicales, letras y títulos de canciones (el título de cada capítulo corresponde al de una canción). Si a eso le sumamos la solvencia narrativa de la autora y su capacidad de mantenerme en tensión de la primera a la última página, ya podéis imaginar el resultado.
La música de los huesos (Penguin Random House, 2020) es la primera novela de Nagore Suárez y la que encabeza su Trilogía de los Huesos. Es un thriller policíaco ambientado en tierras navarras que me ha dejado con ganas de más (por lo que no os extrañará que, una vez acabe de escribir estas líneas, me lance de cabeza a por el segundo). En su primera novela, la autora nos presenta a Anne Aribe, una joven de veinticinco años que decide cambiar de aires, abandonar su empleo en una agencia de comunicación para ser periodida freelance y cambiar Madrid por la Ribera Navarra, donde su familia materna tiene una residencia de verano. Allí tiene la intención de reencontrarse con viejas amistades y bailar hasta la extenuación en un festival de música. Antes, por supuesto, parará en San Sebastián para visitar a su abuela y pasar un par de días con ella. Sin embargo, el destino tiene otros planes para Anne. Al poco de llegar a casa de su amatxi, reciben una llamada del encargado de las obras de la residencia veraniega informándolas de que han encontrado unos huesos enterrados junto a la fuente del jardín y han tenido que dar parte a la policía foral. Anne se verá obligada a adelantar su viaje al pueblo para encargarse del tema que, en principio, es sencillo. Hace unos 15 años enterraron allí a Uva, el perro de su amigo Abel. No obstante, la foral le hará saber que, bajo la osamenta del can, se han hallado restos humanos. Nagore Suarez utiliza, con mucha habilidad, dos líneas temporales para el desarrollo de la trama. En capítulos alternos, hace al lector desplazarse hasta al año 1978 cuando Marga, la madre de Anne, y su mejor amiga Carmen, madre de Paloma (amiga de Anne en el presente), vivirán una experiencia de juventud relacionada con el Festival Internacional de Rock por el Nuevo Milenio y unos hippies a los que acaban de conocer. Una experiencia que las dejará marcadas para siempre. En la trama del presente, el lector será testigo, junto a Anne, Paloma, Abel y Gabriel Palacios (un conocido de la infancia que ahora es subinspector de la foral), del avance de la investigación acerca de los huesos y de los entresijos del festival de música que ese año vuelve a celebrarse en la localidad. La aparición del cadáver de una asistente al festival supondrá un giro importante ya que entrecruzará ambas líneas temporales. Pasado y presente se combinarán en un rompecabezas que los protagonistas deberán resolver a pesar de las resacas.

En La música de los huesos, Nagore Suárez ya demuestra su solvencia con una trama bien definida e hilada. Ofrece al lector un ritmo ágil y fresco mediante capítulos cortos y abundancia de diálogo. Por supuesto, no se olvida de la dosis necesaria de amor que mueve el mundo y pellizca un poco el estómago y el corazón. La autora mezcla todos los ingredientes necesarios para que la lectura sea amena, y que una esté deseando llegar a casa para volver a coger el libro. Muy recomendable.

domingo, 5 de noviembre de 2023

Aún no es tarde, de Paola Boutellier




Poner tierra de por medio para comenzar de nuevo. Refugiarnos tras un muro de silencio para no escuchar las voces que pueden hacernos sentir. Distanciarnos de los ojos y los brazos que un día fueron hogar. Perdernos entre la muchedumbre para olvidarnos a nosotros mismos. Haríamos cualquier cosa para alejarnos de ese dolor que nos muerde las entrañas con dientes afilados y ponzoñosos y nos roba el sueño y la alegría. Sin embargo, no podemos. No nos es posible enajenarnos del todo y dejarlo atrás, porque vive tan dentro de nosotros que, al hacerlo, nos rompemos. Dicen los que saben que abrazarlo y sanarlo es la única forma de superarlo. Decirlo es muy sencillo, pero ¿cómo se hace eso? Yo, desde luego, no lo sé y, al parecer, los personajes de la saga que acabo de terminar, tampoco. Aunque puede que aún no sea tarde para aprender.

Aún no es tarde (Penguin Random House, 2023), de Paola Boutellier, es la tercera y última entrega de la saga iniciada en A ojos de nadie y protagonizada por la periodista Mera Clarke y los hermanos Moore, Luca y Harry. En esta novela, Paola Boutellier nos traslada desde Torquay, la pequeña ciudad donde se ambientaban las dos entregas anteriores, al bullicio de la gran urbe londinense. Tras el huracán de tragedia desencadenado en los últimos meses, Mera y Luca deciden que es mejor darse un tiempo y sanar antes de proseguir su relación. Ambos deciden dejar su pasado atrás, cambiar de trabajo y de entorno y refugiarse en Londres (cada uno por su lado, sin saber nada del otro pero pensándose continuamente). Harry se queda en Torquay, pero debe desplazarse a Londres en el mismo momento en que su hermano, Luca, lo llama porque su compañera de trabajo ha aparecido ahorcada, colgada de la farola de un lúgubre callejón londinense (curiosamente, el que inspira el callejón Knockturn en Harry Potter). El nombre de la chica asesinada es Emily Baker, y es hija de un importante cargo político del partido que en ese momento gobierna. Harry Moore se ve literalmente obligado a investigar el caso (ya se descarta el suicidio desde el principio) como detective privado, y deberá hacer frente tanto a los testimonios de los posibles implicados (con sus correspondientes mentiras, por supuesto) como a la falta de implicación por parte de Scotland Yard, quienes deberían indagar de manera oficial pero, sin embargo, se cruzan de brazos. ¿Qué oculta la comisaria Hill para frenar la investigación y dejar a un asesino suelto? Para colmo, la chica asesinada era algo más que una compañera de trabajo para su hermano Luca, lo que lo sitúa de nuevo como sospechoso. A Mera, cuyos problemas auditivos le pasan factura entre el ruido de la gran ciudad, le puede su vena investigadora y las ganas de ayudar a los dos hermanos (que lleva en el corazón, aunque no quiera) y vuelve a dibujarse el triángulo espinoso. Por si faltaba algo, el abuelo de Mera fallece durante las pesquisas y deja una carta que, sin quererlo, es una pista que les ayudará a resolver el misterio londinense.

Mientras el lector busca pistas junto a los protagonistas y se devana los sesos tratando de averiguar quién miente, Paola Boutellier irá dando pinceladas, en capítulos concretos y aislados, de la historia de dos niños y una madre que sufren el más cruel de los maltratos por parte del monstruo que ejerce de cabeza de familia.

En Aún no es tarde intensidad, emotividad, intriga y tensión por las nubes se combinan en una trama totalmente adictiva poniendo el broche a una saga que, prácticamente desde el primer momento, hace dudar al lector de todo y de todos. 

miércoles, 1 de noviembre de 2023

Asesinato de un culpable, de Paola Boutellier


Culpable: 1. adj. Se dice de la persona a quien se imputa una acción u omisión ilícitas por haberlas cometido de forma deliberada o con negligencia de sus deberes (Diccionario de la RAE).

Cuantas más novelas negras leo, más capaz soy de percibir los diferentes matices, tonos y gradaciones que podrían aplicarse a dos conceptos que anteriormente consideraba de algún modo absolutos: «culpable» e «inocente». Al mismo tiempo, me queda cada vez más claro que tanto el significado como los blancos, negros y grises de ambos términos están estrechamente vinculados a subjetividades varias. Perspectivas, filias y fobias, afinidades, sentimientos y emociones juegan un papel de vital importancia a la hora de emitir, como lectores, sentencias sobre personajes, acciones o situaciones de la historia en la que estamos inmersos. Ciertos autores tienen la habilidad de conseguir, capítulo tras capítulo, que nos percatemos de esas subjetividades, de cambiarnos las certezas por interrogantes y las sentencias a priori por incertidumbre. Si nos paramos a analizarlo con detenimiento, el mayor o menor éxito de una obra radica en gran medida en la solvencia del autor/a para manipular nuestras emociones. La escritora de la novela que acabo de terminar debe de tener, sin duda, un máster en manipulación.

Asesinato de un culpable (Penguin Random House, 2022), de Paola Boutellier, es la segunda entrega de la saga iniciada en A ojos de nadie, y también se ambienta en Torquay, en la costa meridional inglesa. Al igual que en la primera entrega, Mera Clarke, Harry Moore y Luca Moore llevarán la voz cantante y someterán al lector a situaciones desagradables, asfixiantes y complejas en extremo. Con el objetivo de no hacer demasiado spoiler de A ojos de nadie, solo les diré que por causas derivadas del final de la primera novela, Mera Clarke asciende al puesto de directora del Barton Express, periódico del que anteriormente era jefa de redacción. El anterior director, John Barton, ha sido encausado en un proceso por agresión sexual aunque, gracias a la astucia de su abogado y a otras circunstancias, sale de rositas del asunto. Mera Clarke, pese a su reticencia inicial, decide denunciar que el tipo en cuestión intentó abusar de ella una noche amparándose en su status social y profesional, con el fin de evitar que otras mujeres sufran la misma situación. Primero se lo cuenta a Luca Moore, su antiguo compañero en la redacción del periódico (que ahora dirige la empresa familiar por venganza póstuma de su padre), actual compañero sentimental y hermano del inspector Harry Moore. Tras poner la denuncia en comisaría, Luca Moore no es capaz de contenerse y da rienda suelta a sus impulsos, plantándose en el domicilio de John Barton. La misma tarde de la visita de Luca, los padres de Barton encuentran, en el baño de su domicilio, el cadáver de su hijo con evidentes signos de violencia. Sin embargo, cuando la policía se persona en la vivienda, el inspector Harry Moore se percata de algo que se guarda para sí hasta no tener los resultados de la autopsia. El pobre Harry no se las ha visto más negras en toda su carrera. Su hermano pequeño, posible agresor y ¿asesino? del hombre que intentó abusar de la mujer que ama. Durante la investigación, el lector irá descubriendo, junto a los personajes, mentiras, medias verdades y dudas más que razonables. Un cadáver y una galería de asesinos en potencia, todos y todas con sus razones de peso.

En Asesinato de un culpable, Paola Boutellier entremezcla, entre los capítulos que desarrollan la trama, otros que muestran al lector la perspectiva de John Barton, enferma, machista y depravada, pero su perspectiva al fin y al cabo. Por si la situación no es tensa ya de por sí, la autora hace especial hincapié, además, en el triángulo amoroso, complejo y espinoso, entre los tres protagonistas. Asimismo, sigue haciendo un homenaje a su fuente de inspiración, Agatha Christie, en cada una de sus páginas. En definitiva, lectura adictiva y muy recomendable. 

sábado, 28 de octubre de 2023

A ojos de nadie, de Paola Boutellier


Después de Shakespeare, el escritor más vendido en el mundo tiene nombre de mujer: Agatha Mary Clarissa Miller o, como sin duda la conocerán mejor, Agatha Christie, la gran dama del misterio y el crimen. Autora de cientos de novelas y relatos, este icono de la literatura es probablemente responsable de cientos de debilidades (o adicciones) por la narrativa policíaca/detectivesca/negra, e incluso de alguna pasión por la lectura. ¿Que por qué les hablo yo ahora de la célebre escritora británica? Muy sencillo: porque la novela que acabo de terminar se ambienta en Torquay, pueblo de la costa meridional inglesa donde nació Agatha Christie, como homenaje a la fuente de inspiración de su autora.

A ojos de nadie (Penguin Random House, 2021), de Paola Boutellier, es una historia de cicatrices y heridas que el tiempo no ha sido capaz de sanar. La trama arranca en septiembre de 2019, cuando Mera Clarke, joven jefa de redacción del diario Barton Express, vuelve al trabajo tras unas vacaciones en Málaga, ciudad de origen de su padre. Una llamada de su jefe la insta a acudir a la oficina a la mayor brevedad posible, pues un incidente serio requiere acción inmediata. Al llegar al periódico, descubrirá que alguien ha entrado en el Orfanato de Santa María, situado en la calle Barton (la misma en la que está ubicado el periódico), ha puesto patas arriba el despacho de la directora y ha escrito —con sangre— en una de las paredes un mensaje complejo de interpretar: "Barton arderá". Al tiempo que descubre este suceso, conocerá a Luca Moore, un individuo atractivo con el que a partir de ese momento compartirá responsabilidades laborales y algo más. Poco después de volver del orfanato y antes de acabar el correspondiente artículo, recibirá la llamada angustiada de su primo Tom. Mera se personará en su casa con urgencia, para que este le comunique que su ¿ex-novia? ha desaparecido desde la última vez que se vieron. Apenas ha terminado Tom de contarle el motivo de su angustia, la policía se presentará en su casa, pues el jardinero que trabajaba para la desparecida ya ha dado parte de la desaparición de la chica. A la cabeza de la investigación, el inspector Harry Moore, con quien Mera mantuvo una relación de ¿amistad? años atras. A partir de ese momento, tendrán que luchar contra las agujas del reloj y el hermetismo que parece proteger ciertos asuntos en una trama repleta de traiciones, secretos y familias.

Paola Boutellier irá salpicando la trama del tiempo presente con episodios acaecidos veinte años atrás, muy relacionados con la solución del enigma actual. Conjugando presente y pasado irá desgranando historias de orfandad y amor, de familia y maltrato, de dinero y falta de escrúpulos. Historias que dejan huellas indelebles en los personajes, cuyas cicatrices son visibles a Ojos de nadie

sábado, 23 de septiembre de 2023

Lo que arrastra la lluvia, de Men Marías


El problema no es la lluvia sino lo que arrastra la lluvia.

Qué indescriptible sensación la de acabar una lectura y quedarse quieta, con el cuerpo relajado y la vista fija en la pared (blanca, muy blanca) mientras los pensamientos se retuercen en una danza frenética al ritmo silencioso de las letras que acabo de dejar con mucho mimo sobre la mesita de noche. Cómo. Por qué. Placer e incomodidad a un tiempo. Un coro de preguntas. ¿Qué abren sus palabras: heridas o caminos? ¿Qué es la bondad? Según la RAE, la inclinación natural a hacer el bien. Según la mayoría, no existe. Nuestro respeto por nosotros mismos, como sociedad y como individuos, ha languidecido hasta casi marchitarse, y no somos capaces de reconocer en otros benevolencia, generosidad, afabilidad y dulzura. Casi tan difícil como aceptar que alguien ama nuestra imperfección. Solemos barruntar en quien gasta de esta bondad —a menudo incómoda— agenda ocultas, imposturas o cualquier otro atributo que los miedos y los prejuicios nos susurran al oído. Pero, ¿saben qué? Que yo sí creo en ella. Que ciertas personas salvan un mundo al menos una vez al día.

En Lo que arrastra la lluvia (Editorial B, Planeta, 2023), ambientada en su Granada natal, Men Marías explora los límites de donde habita la bondad y los hace colindar con la envidia, la maledicencia y la locura. Año 2008. Crisis global a todos los niveles. Economía, sociedad, valores. Dinamita para lo que damos por supuesto. Cuando las pobrezas entran por la puerta, la seguridad de los vulnerables salta por la ventana. Marina Pastrana trabajaba como profesora de lenguas clásicas en una academia y de repente se ve condenada a la mendicidad. Su pasado, el más reciente y el más remoto, está plagado de zarzas venenosas donde se le ha enredado la vida. Nada. No tiene nada, y hasta para ser mujer se necesita dinero. Un día cualquiera, el destino la cruza con los ojos de un gris imposible de Carmen Salvaterria, gallega afincada en Granada que cree en el bien por encima de todo y destila bondad por los cuatro costados. Carmen lo tiene todo: estatus social y económico, un marido que la adora, una joya adolescente que sangra en un blog su primer amor... Carmen decide ayudar a Marina y la lleva a vivir a su casa, y a partir de ahí el lector será testigo de los complejos y oscuros mecanismos que gobiernan la mente humana. Parte de la trama será también la tortuosa relación entre Leonor, en cuyo corazón pesan las muertes de su hermano y su sobrina y está decidida a meter a su asesina entre rejas, y Lola, que tuvo que huir de Granada tras la investigación de la muerte de los parientes de Leonor. Y Betty, la Beatriz que no se elige, cuñada de Carmen, sazonará el argumento con una historia de amor y maltrato, de disfraces y letras. Y en mitad de todo, un magnífico ejercicio metaliterario repleto de reflexiones sobre la condición humana mediante las cuales se profundiza en el alma de las protagonistas.

Difícil etiquetar Lo que arrastra la lluvia. Novela negra, sí, en el aspecto de que indaga y profundiza en el lado oscuro de la mente y alma humanas. Sin embargo, sé que hay algo más que no logro definir. Un aguijón. Una flecha. Un puñal de letras. Su formato narrativo aúna eficiencia y eficacia, e imprime dinamismo a la obra. Un narrador omnisciente que desgrana vida y entrañas. Una voz epistolar ahonda en llagas que escuecen. Y, luego, la inocencia de los catorce años vestida de blog. Men Marías lo cuida todo. La construcción de personajes, soberbia. El tempo y los tonos, armónicos. Y el Oh Fortuna de Camina Burana desgarrando el aire mientras su prosa te hace cosquillas en las certezas. Les dejo unos pocos de los fragmentos de los muchos que me llevo conmigo de esta maravilla:
El ser humano no es un animal social, es un socio que necesita dinero para no ser un animal. (p. 71)
Y amar es cuidar. Quien ama algo contribuye a su salud, no a su muerte. (p. 103)
Un ser afortunado es aquel al que se le permite ser consciente de que está viviendo una última vez. (p. 104)
Cada cuerpo tiene una combinación de teclas, solo hay que pulsarla en el orden correcto para alcanzar el clímax. (p. 146)
Sé que te parecerá una locura, pero es una locura que se ha tragado todas las coherencias. (p. 199)
No tenemos ni idea de lo que es el amor porque estamos enfermos de utopía.(p. 350)

miércoles, 19 de julio de 2023

El buen padre, de Santiago Díaz

¿Hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar para proteger a los nuestros? ¿Qué límites nos sería posible transgredir si aquel o aquella que precisa de nuestro amparo es sangre de nuestra sangre? ¿Qué frontera no cruzaríamos si estuviese en juego la salvación de nuestros hijos? La respuesta es compleja y constituye todo un dilema moral, ¿cierto? ¿Y para salvarnos a nosotros mismos? Más difícil todavía, ¿verdad? Sobre estas cuestiones construye Santiago Díaz el argumento de la novela que acabo de terminar, un thriller policíaco que, francamente, me ha dejado con la boca abierta y el corazón en un puño.
El buen padre (Penguin Random House, 2021) es la segunda obra en ver la luz de Santiago Díaz Cortés, escritor y guionista al que tuve la suerte de conocer gracias, una vez más, a Cartagena Negra. La novela arranca con la policía entrando a la escena de un crimen. Una mujer en un charco de sangre y, en la habitación contigua, el marido de la misma de rodillas con un cuchillo de trinchar. Parece fácil, ¿no? Pues un año después, mientras Gonzalo Fonseca –el supuesto homicida— cumple condena en prisión, secuestran a la jueza que dictó sentencia del caso, al abogado que debió haberlo defendido y a la testigo que aseguró haber presenciado como el reo agredió a la víctima en el ascensor de un hotel. Mientras las cadenas de televisión bombardean a la audiencia con la noticia de los secuestros, un anciano se entrega a una patrulla de vigilancia asegurando ser el captor. Su nombre, Ramón Fonseca. Su objetivo, reabrir el caso de su hijo y encontrar al verdadero culpable de la muerte de su nuera. Su amenaza, acabar cada semana con la vida de uno de los secuestrados que, según declara, fueron sobornados para que su vástago cargara con el muerto y acabara entre rejas. Su exigencia, que el caso lo lleve Indira Ramos, inspectora obsecuente donde las haya, con un TOC de manual agravado por un incidente acaecido cinco años atrás durante una investigación y repudiada por haber denunciado a un compañero por mala praxis. La inspectora Ramos y su equipo iniciarán una carrera contra el tiempo para intentar esclarecer los hechos y salvar a las víctimas. Mientras se desarrolla esta línea argumental, el narrador, mediante flashback, nos irá mostrando la historia personal de cada uno de los personajes, sus puntos de partida, sus motivaciones y las consecuencias de sus decisiones. ¿Logrará el buen padre su objetivo? Ya saben, si quieren averiguarlo...léanla.
En la lectura de El buen padre me ha pasado todo lo que un lector podría esperar de una buena novela. Con capítulos cortos y escenas muy visuales, Santiago Díaz me ha hecho morderme las uñas manteniendo la intriga y la tensión hasta prácticamente la última página (literal). He vivido momentos cien por cien tarantinianos en los que la aprensión y la risa competían en condiciones de igualdad. Me ha emocionado algún desenlace totalmente inesperado. Y, aunque no he sido capaz de ponerme en la piel de la inspectora Ramos (que lo mismo eso hubiese terminado en diván), le he cogido cariño y, cuando consiga avanzar en el interminable listado de pendientes, me gustaría volver a ella. En definitiva, novela muy recomendable.

domingo, 2 de abril de 2023

Astillas en la piel, de César Pérez Gellida

HORIZONTAL (SIETE LETRAS): Fragmento de superficie irregular, fino, alargado y puntiagudo, que se desprende de la madera, de un hueso, de un mineral, etc., o se forma en ellos, al partirlos o al romperse.

En el ámbito de la Física, los principios de la mecánica de fractura establecen la relación entre propiedades, niveles de tensión, presencia de defectos y mecanismos de propagación de grietas, con el objetivo de hallar hipótesis que expliquen la rotura de un objeto. Según la fuerza aplicada, la temperatura y la tenacidad del material, este se  fisurará en mayor o menor medida, se escindirá en partes, se hará añicos o será, directamente, pulverizado. Prueben ustedes a dejar caer al suelo un cuenco de loza o uno de aquellos míticos vasos de Duralex y podrán comprobar empíricamente cómo aplican esas leyes. Sin embargo, ¿podría alguien decirme qué principios rigen cuando se nos rompe el alma? Ningunos, será su respuesta lógica, puesto que el alma carece de sustancia definida. Será, entonces, cuestión de metafísica, porque el alma es susceptible de hacerse pedazos y, cuando esto sucede, se nos quedan adheridos a la piel ciertos fragmentos que los años no depuran. Invisibles pero latentes, pasan en décimas de segundo de la catalepsia forzosa a una catarsis dolorosa de consecuencias imprevisibles. Y como dice Álvaro Vázquez de Aro, uno de los protagonistas de la novela que acabo de terminar, «hay astillas que conviene no extraer jamás, estén clavadas donde estén».

Astillas en la piel, publicada por Suma de Letras (de Penguin, 2021), es el título y César Pérez Gellida el nombre del autor. Novela negra, sí, pero diferente. El asesinato del inicio es brutal, hay cierta dosis de investigación (lo menos relevante, al fin y al cabo), pero el corte de la lectura es profundamente psicológico. Tras el golpe de efecto inicial, Pérez Gellida sitúa al lector en la localidad vallisoletana de Urueña, en mitad de una cencellada de proporciones quasi-apocalípticas. En tales circunstancias nos presenta a Álvaro, afamado escritor de novela negra y residente en Madrid, que se ha desplazado unos cientos de kilómetros impelido por la súplica de un amigo de adolescencia, Mateo, crucigramista en bancarrota. El argumento será desgranado en dos líneas temporales y alternas en el relato. El personaje de Mateo –un Mateo de 13 años– narrará la línea del pasado, los sucesos que tuvieron lugar entre los años 1993 y 1994 en el Colegio San Nicolás de Bari, donde ambos amigos permanecían internos, y que exigen resarcimiento en la línea temporal del presente, contada por un Álvaro ya adulto que piensa, con este viaje, dar por saldada su deuda con Mateo. Un pasado traumático de abusos dolorosos y vergonzantes que desembocará en la vendetta de un presente trazada durante años y concretada en un plan que saldrá a pedir de boca hasta que el autor decide ponerlo patas arriba y dejar al lector con la boca abierta y los ojos como platos. No les cuento más. Tendrán que leerla si su curiosidad se ha visto de algún modo afectada.

En Astillas en la piel, César Pérez Gellida nos ofrece un plato que, en el menú de clasificaciones literarias, se encuadraría en la sección de género negro, pero con matices que lo hacen sustancialmente diferente. Su planteamiento, original. Su narración es sumamente visual y deja clara su maestría en el manejo de la intriga y su habilidad para cocinar una historia compleja de incertidumbre y a ratos locura, con giros argumentales insospechados que podrían aturdir al lector más avezado. Original también su encabezamiento de los capítulos a modo de definición de crucigrama. Una buena lectura, sí señor.








Danza de dragones (Canción de Hielo y Fuego V), de George R.R. Martin

En el inmenso tablero donde el poder se escribe con fuego y sangre, hay historias que no solo leemos. Vivimos en ellas. Las goza...