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martes, 25 de febrero de 2025

El club de los psicópatas, de John Katzenbach

La figura del psicópata es una de las más explotadas en el ámbito del thriller y la novela negra. Evidentemente, las posibilidades en torno a este tipo de personaje son variadas y numerosas. ¿Hasta qué punto podría llegar la mente del psicópata? ¿Son individuos aislados o capaces de trabajar en grupo en torno a un objetivo común? La penúltima novela publicada de John Katzenbach, genio del suspense y escritor que me deslumbró en El psicoanalista, sumerge al lector en un universo luctuoso, perturbador e inquietante a más no poder. Sin embargo, no he encontrado en esta novela, ni mucho menos, la genialidad de El psicoanalista

En El club de los psicópatas (Ediciones B, 2021), Katzenbach ofrece al lector una trama llena de intriga que concierne a un grupo de asesinos en serie que operan en la clandestinidad de la dark web, congregados en una sala de chat exclusiva y unidos tanto por una pasión enfermiza por la muerte como por cierto grado de delirio megalómano. Se hacen llamar "los muchachos de Jack", en honor a su máximo ídolo, Jack el Destripador, a quien pretenden imitar e incluso superar. Cierta noche, Connor Mitchell y Nikki, su novia, entran por casualidad en la sala de chat psicopático mientras investigan la dark web en busca de información para cometer un futuro crimen. En un alarde de imprudencia y bravuconería patrocinadas por el supuesto anonimato que proporcionan las redes, Connor insulta a "los muchachos de Jack", al parecer infligiéndoles una herida mortal en el orgullo. Desde ese momento, acabar con el adolescente y su novia se convertirá en el principal objetivo de vida de los modernos destripadores, que destinarán todos sus esfuerzos a planificar una venganza escalofriante. Conforme avance la trama, el lector descubrirá que aparte de asesinos, los miembros del club son expertos en las artes de la manipulación y engaño, y se ocultan en las profundidades de la red para poder operar en la sombra y evadir a la justicia. La policía, por su parte, se enfrenta a un caso complejo y desconcertante, ya que los asesinatos parecen no tener ninguna conexión aparente. capaces de ejecutar sus macabros planes? ¿Serán sus víctimas los estúpidos adolescentes que ellos piensan? Para saber, tendréis que leer.

Aunque reconozco que a ratos he estado enganchada a sus páginas, reconozco que El club de los psicópatas no me ha terminado de convencer como obra. A pesar de que uno de los puntos fuertes de la novela y del autor en general es la construcción del personaje, creando caracteres profundos y perturbadores, complejos y fascinantes, opino que en ocasiones se excede dibujando sus paisajes interiores, llegando al punto de aburrir y desconectar al lector de la trama. No he logrado empatizar con ninguno, quizá porque no era mi momento para esta lectura. Por otro lado, el autor lo ha logrado activar mi suspensión de la incredulidad, con lo que tampoco he podido entrar en la historia. Sí es cierto que cerca del desenlace se producen sorpresas y giros argumentales que mantienen en vilo al lector, pero eso, cerca del final. Nunca pensé que diría esto, y es la primera vez que lo hago pero, en mi humilde opinión, a esta novela le sobran unas cuantas páginas. De todos modos, para gustos, los colores... así que si os decidís y la leéis, ya me contaréis.

miércoles, 20 de noviembre de 2024

Jaque al psicoanalista, de John Katzenbach


...los vencedores siempre están convencidos de que son inmunes. Nunca creen que el juego pueda no haber terminado.

La venganza es seguramente uno de los conceptos más antiguos de la historia y ha sido sobre todo utilizado como recurso propagandístico y como subterfugio de inquinas varias. Como sentimiento, tiene un significado un tanto complejo y en ocasiones inabarcable. En general, se considera un acto retributivo hacia una persona que ha dañado previamente a uno o más individuos, y habitualmente consiste en hacer padecer al sujeto en cuestión al menos el mismo dolor que propició a sus víctimas. Pero todos sabemos que a veces va mucho más alla, y el agravio sufrido es susceptible de aumentar en progresión geométrica. Y como todo lo que es relevante en el mundo, la venganza resulta un tópico tremendamente jugoso que la literatura ha sabido conjugar bien a su antojo. John Katzenbach es un buen ejemplo de ello, pues la coloca en el foco de El psicoanalista y de su continuación, que es precisamente la novela que acabo de terminar, un thriller psicológico cuya trama vuelve a girar en torno a una venganza que se gestó tiempo ha y vuelve a trastocar la vida de un personaje ya para mí memorable.

En Jaque al psicoanalista (Ediciones B, 2018), Katzenbach sitúa la trama cinco años después de los acontecimientos narrados en la entrega anterior, que aún le ocasionan a su protagonista pesadillas recurrentes. En un intento de comenzar de cero, el psicoanalista Frederick Starks se ha instalado en Miami, donde reparte su labor profesional entre una pequeña consulta donde solo atiende a pacientes adinerados y el ala de psiquiatría de un hospital donde presta sus servicios de manera altruista, en una suerte de redención de algún pecado que la inexperiencia le llevó a cometer en el pasado. Un día cualquiera, al volver a casa tras terminar su jornada de trabajo, se encuentra, tumbado en el diván de su consulta, al señor R, el individuo que intentó acabar con su vida en la entrega anterior y del que ya creía haberse librado. El señor R le "pide" amablemente su ayuda, a punta de pistola, para salvar la vida de sus hermanos. El asunto es sencillo. Si falla en su cometido, pierde la vida. El doctor Starks tendrá que descubrir la identidad del potencial asesino y resolver el supuesto crimen antes de que ocurra. Su reto supone una carrera contrarreloj en la que carece prácticamente de posibilidades. Significa situarse deliberadamente entre el cazador y su presa. ¿Por qué arriesgarse por las personas que le arrebataron su vida anterior? En el macabro ajedrez al que le obligan a jugar, muerte se paga con muerte pero, ¿existe la posibilidad de hallar un equilibrio? Si quieren saber, tendrán que leer...

Aunque Jaque al psicoanalista es sin duda una novela entretenida que mantiene al lector en tensión, el desarrollo argumental de Katzenbach en esta segunda entrega responde exactamente al mismo patrón que ya utilizara en su antecesora (protagonista amenazado, carrera contrarreloj, quién es quién con el asesino, el intento de adelantarse a sus acciones...) en detrimento de la originalidad y de cierto grado de factor sorpresa. Katzenbach vuelve a colocar el foco de la narración única y exclusivamente sobre el Dr. Starks, privando al lector de la perspectiva de otros personajes, ciertamente secundarios pero que aportan la frescura de la que su protagonista ya carece. Eso sí, el personaje central está hábilmente construido a nivel psicológico y garantiza al lector barra libre de sus cavilaciones, por lo que entenderá a la perfección el por qué de sus decisiones. Katzenbach vuelve hacer gala de un estilo sencillo y de una prosa concisa en la que abundan las descripciones detalladas. Sin embargo, el peso del diálogo en esta segunda entrega es bastante mayor que en la primera, lo que provoca un ritmo más acentuado y, cómo no, un aumento de la tensión y el suspense mientras nos vamos acercando a un final que, no sé los demás lectores, pero yo de algún modo me esperaba. Os dejo una frase de la obra que me ha gustado mucho: 

La muerte es como cualquier deuda de dudoso cobro. Al final hay que pagarla.

viernes, 19 de enero de 2024

El psicoanalista, de John Katzenbach



Cuando conocí a Rumpelstiltskin, dudo mucho que hubiera sabido pronunciar su nombre (cuanto menos escribirlo). Era muy pequeña, y aquel Enano Saltarín del cuento que me contaba mi madre me cayó mal enseguida. Un duendecillo aprovechado y trepa que chantajeaba a la hija de un molinero para salir del embrollo regio en el que se encontraba por culpa del bocazas de su padre. Su futuro primogénito era nada más y nada menos la prenda que exigía Rumpelstiltskin por prestar su ayuda. Cuando llegó el momento, y vino el enano a cobrar su deuda, sometió a la pobre madre a una tortura adivinatoria: tres días para averiguar su nombre y condonaría la deuda. Este antagonista por excelencia, procedente del folklore alemán y trasladado  a la literatura por los Hermanos Grimm es fuente recurrente de inspiración para diversos personajes, entre ellos el "malo" de la novela que acabo de terminar. 

El psicoanalista (Ediciones B, 2005) es una de las obras más leídas y aclamadas de John Katzenbach, y llevaba años en mi lista de pendientes. Su protagonista, Frederick Starks ("Ricky") disfruta de una vida sosegada instalado en una confortable rutina de psicoanalista metódico hasta que, el día de su 53 cumpleaños, su mundo da un giro insospechado al recibir una extraña carta que comienza así:

Feliz aniversario, doctor. Bienvenido al primer día de su muerte.

Dicha amenaza contiene una amenaza explícita a su vida y lo convierte en partícipe forzoso de un macabro "quién es quién". Si quiere sobrevivir, tendrá que descubrir la identidad del remitente de la carta en el plazo de quince días. Si no lo logra, se verá en la obligación de elegir entre suicidarse o ver cómo el señor R perjudica de cualquier forma la vida de sus familiares. Para averiguar el verdadero nombre de Rumpelstiltskin y salvarse a sí mismo y a su familia, tendrá que seguir ciertas pistas que tanto el señor R como sus ayudantes le irán dejando en el camino y que implicarán volver la vista hacia un pasado que no consideraba susceptible de marcar su futuro. Sin embargo, en el transcurso de esos quince días se irá desencadenando una serie de acontecimientos —ataques a sus finanzas y a su reputación y la destrucción de su hogar— que desestabilizarán al doctor Starks y le impedirán centrarse en su objetivo. La presencia quasi constante de la belleza y actitud provocadora de Virgil, personaje de reminiscencias dantescas cuyo propósito es guiarlo en su camino hacia el infierno, tampoco se lo pondrá fácil. 

El psicoanalista se divide en tres partes que, en mi opinión, van de menos a más. La primera parte de la novela es quizá la que más carga psicológica comporta, y puede que la más complicada de leer. La segunda parte ya es más dinámica y curiosa porque implica cambios que el lector no esperaba y, la tercera, tensión pura y dura. Otro de los puntos fuertes de la novela es la evolución de Rick, el protagonista. Es fascinante ver cómo comienza afrontando la situación desde una perspectiva analítica y sosegada y va cambiando hacia métodos más expeditivos. En resumen, El psicoanalista es un thriller psicológico —de trama fascinante sin perder atención al detalle— que gana en fuerza conforme protagonista y lector se van adentrando en un juego siniestro donde el premio es la vida. Muy recomendable.

Danza de dragones (Canción de Hielo y Fuego V), de George R.R. Martin

En el inmenso tablero donde el poder se escribe con fuego y sangre, hay historias que no solo leemos. Vivimos en ellas. Las goza...