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miércoles, 5 de noviembre de 2025

Bruja fracasada busca demente que la aguante, de Gema Tacón


Y bien. Aquí creo que termina todo. Estoy dentro de un ataúd con un vibrador rosa fluorescente como única fuente de luz, y me da que a ese cacharro no le queda mucha luminiscencia. El sudor me resbala por la espalda y se mezcla con el olor rancio del plástico caliente. Tengo una rodilla dormida y la otra empieza a latir con un cosquilleo odioso. No sé si me han enterrado viva, si esto es parte de un hechizo fallido o simplemente lunes.

Cuando una novela empieza así, ya sobra cualquier introducción en la reseña. Cara de asombro seguida de la primera carcajada. Cuando piensas que ya no puede sorprenderte con situaciones más rocambolescas e hilarantes, llega ella y te demuestra que sí, que su imaginación desbordante, su cachaza y su talento dan para eso y para más. Cada novela suya es un constante desafío a las cremas antiarrugas, porque las de la risa se marcan bien marcadas. ¿Que de quién hablo? Pues de Gema Tacón, evidentemente. 

Su última novela, recién salidita del horno, se titula Bruja fracasada busca demente que la aguante y es casi un pulso al último vestigio de cordura que pueda quedar en la mente de la gaditana. La autora la ha definido como cozy mistery, pero yo creo que le han bailado un poco las letras porque en realidad quería decir crazy (pero muy crazy) mistery. Su protagonista, Minerva, es una treintañera con una configuración mental poco normativa (vamos, que está como una maraca), limpiadora de profesión y con una tendencia natural a verse envuelta en saraos no exentos de riesgo. Cuando era pequeña descubrió (y robó, todo sea dicho) en la biblioteca un manual de brujería y, desde entonces, su principal misión en la vida es despertar sus supuestos poderes brujeriles y ser aceptada en algún aquelarre. Dos sucesos vendrán, de forma casi simultánea, a poner patas arriba su ya de por sí excéntrica existencia. En primer lugar, encontrará una adorable mofeta en un contenedor y sin pensarlo dos veces la adoptará como mascota, bautizándola como Belcebú, porque sin duda es un ser demoníaco, un familiar de bruja o algo por el estilo (viva la colección de mascotas raras de la Tacón). Poco después llegará un nuevo vecino al piso de enfrente del suyo, y su acertadísimo instinto la advertirá de que es un ser sobrenatural, y centrará sus esfuerzos en desenmascararlo, provocando algún que otro desastre, entre ellos enamorarse perdidamente de él. Bruno, que así se llama el vecino, empezará a trabajar en uno de los tanatorios de la localidad, y ambos se verán envueltos en una trama llena de misterio (y de riesgo) de muertos y negocios de vivos. Como ellos solos no van a salir sanos y salvos del entuerto, precisarán la ayuda de refuerzos familiares, y vaya refuerzos. Romance, mofeta, cadáveres, maquiávelicas ex, madres de hierro, alguna asiática ninfómana y un comando de señoras que ni los GEOs se combinarán para no dejaros dormir hasta que no os acabéis la novela.

¿Es que os tengo que decir más todavía para que la leáis? No creo...

lunes, 2 de junio de 2025

Las Soliña. Brujas, sapos, Ángeles y Nornas


Mirad, yo no sé cómo empezar a escribir esta reseña, porque a estas alturas del cuento y con este calorcito que pega ya tengo la cabeza del revés. Podría comenzar diciendo que esta autora tiene una manera maravillosa de volverme loca, pero me quedaría corta seguro. ¿Cómo es posible llorar y reír con dos párrafos de diferencia? Pues preguntadselo a ella, porque es la reina del disloque. No has terminado de limpiarte la lagrimilla de una escena cuando se te escapa una carcaja que, sin más dilación, da paso a nuevo puchero. 

Las Soliña. Brujas, sapos, Ángeles y Nornas (2024) de Gema Tacón es la cuarta entrega (sí, porque si no leéis la novela corta de la Navidad se os queda un pelín cojito) de la saga protagonizada por la familia de brujas más loca y entrañable del panorama brujeril literario, y no iba a ser menos que las anteriores. Volvemos en ella a sumergirnos en un universo repleto de magia y de locura, con situaciones surrealistas y cómicas a más no poder. Esta entrega empieza con una supuesta vuelta a la normalidad tras los sucesos de la anterior (y el paréntesis navideño dentro de una bola de nieve). Las brujas que cumplían 21 años y que no pudieron hacer la presentación de sus dones en sociedad a causa de la debacle de la primera entrega lo van a hacer ahora en un macroaquelarre extempore. Apesadumbrada por volver a la realidad después de su idílica estancia en la bola de nieve, Sarah Soliña se prepara para el evento y para ello tiene que realizarse un ritual previo para que no se muestre cierta parte de ella que causaría un ligerísimo revuelo entre sus congéneres. Pero, ay, que antes de acabarlo se vuelve a liar parda y nadie sabe por qué. De respente aparecen unos rayos de colores que van convirtiendo a los asistentes al festival en zombies, fantasmas, cerdos o bebés demoníacos (según el color del rayo, claro). ¿Quiénes serán los artífices de este nuevo despropósito? Ahhh...misterio. Sarah tiene por delante otro buen berenjenal, con su familia convertida en cualquiera de esas cosas, el velo que separa las dimensiones cada vez más roto, y lo hará con la ayuda de su prima la demonia dragona, su inseparable Pepe, un ángel pelín turbio y el premio gordo: un comestible bebé con alitas. Se supone que contarán con la ayuda de las Nornas, esos beatíficos seres (¡ja!) que hilan el destino de todos pero ya veréis qué ayuda más chula. Y si faltaba algo, tendrán como refuerzo a una panda de arcángeles en vías de jubilación con métodos motivacionales no exactamente legales. ¿A que pinta bien? Pues está mejor todavía.

En esta entrega de Las Soliña, aparte del lado descacharrante, también tendremos espacio para la reflexión. Aparte de visibilizar el trastorno TDA/TDAH presente durante toda la saga, nuestra protagonista (y nosotros con ella) aprenderá que toda decisión tiene sus consecuencias (por muchos hilos que tejan las Nornas) y que a veces, cuando nos preguntamos quiénes queremos ser, a lo mejor es necesario mirar un poquito hacia dentro y reconocer que, oye, quizá no está tan mal ser nosotros mismos. Y una vez acabado el momento moñas, como no es cuestión de hacer la reseña más larga que el libro, voy cortando y os la recomiendo encarecidamente si lo que buscáis es pasar un buen rato leyendo. Ojo a los mensajitos de los sobres de azúcar, ciertamente personalizados, que dan comienzo a cada capítulo...no tienen desperdicio ninguno.

martes, 27 de mayo de 2025

Las Soliña. Brujas, ángeles y demonios celebran la Navidad, de Gema Tacón

Pocas cosas se me dan bien, pero parece que una de ellas es llevar la contra. A lo que sea. Que hace frío, pues yo calor. Que dicen que esta semana ya suben las temperaturas y va a parecer verano, pues yo a leer una historia navideña. Que de todo tiene que haber en el mundo, como decía el sabio de mi abuelo, y a mí me debió tocar el palito más corto (¿o era el más largo? Vete tú a saber). ¿Veis? Ya me estoy quedando yo como la Sarah Soliña de mis amores, que todo se pega menos, evidentemente, la hermosura.

Cuando leí las dos entregas anteriores de Las Soliña, pensé que ya más no le podía descarrilar la imaginación a Gema Tacón, pero anda que no estaba equivocada. Noniná... Las Soliña. Brujas, ángeles y demonios celebran la Navidad (2023) es una ida de olla maravillosa. Imaginad a un grupito de personajes sobrenaturales escondidos en un sótano cada uno a hacer sus cositas y, ¡tachán!, de repente aparece la cabra alcohólica barra oráculo barra tocapelotas máxima y los encierra a todos en una preciosa bolita de esas navideñas con su nieve dentro y todo. Como un escape room pero sin entender un caraj... lo que tienen que hacer para poder salir, ya que el mensaje que les deja más críptico no puede ser. ¿Lograrán los diez personajes entenderse y cumplir las expectativas de la caprina beoda? Menudo disparate de bolas y muñecos de nieve, hechizos y besos, alas, cuernos y rabos (sí, rabos, de todos los tipos). 

Gema Tacón consigue en este relato de poco más de 80 páginas que nos ríamos lo más grande, pero también nos pellizca el corazón a ratitos. O a mí al menos, que últimamente a moñas no me gana nadie. Ni a perturbada, que puedo llorar y reírme siete veces en la misma página. Si podéis, leedla, y dejad que su magia os descacharre la cabeza más de lo que ya la podáis tener. ¿O a vosotros no os gustaría que os metieran en una bola de cristal con nievecita y os obligaran a ser lo que realmente sois y a sentir aquello de lo que estáis huyendo?

lunes, 26 de mayo de 2025

Las Soliña. Brujas, sapos, ángeles y demonios, de Gema Tacón


Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, y suele atinar bastante en eso la sabiduría popular. Sin embargo, casi toda regla tiene su excepción y, en este caso, la norma deja de cumplirse cuando de libros se trata. Esa sensación de terminar un libro y que te puedan las ganas de saber qué ocurre con los personajes en el siguiente es incomparable. Y, si hablamos de las locuras de la Tacón, ya para qué contar... Como un cencerro es poco, pero qué cencerro más maravilloso (que no se note que estoy tratando de darles jabón a las vacas y a las cabras sicarias, ¿eh?).

Si en la primera entrega de Las Soliña disfruté como una cría con el berenjenal paranormal y surrealista que había escrito la gaditana, solo deciros que la segunda, Las Soliña. Brujas, sapos, ángeles y demonios (2023) la he devorado en dos tardes (bueno, puede que alguna hora noctura también) y la he gozado como una enana, aunque en esta me haya hecho soltar un par de lagrimillas. Tras el final apoteósico de la entrega anterior, el mundo de las Soliña se ha quedado un pelín patas arriba, aunque seguirán haciendo de las suyas hasta lograr que nos tronchemos de risa. La trama de la novela comienza con Sarah, la bruja más encantadora y locuela que conozco, encerrada en su habitación, triste y apática. Ay, el mal de amores que no da tregua ni a los seres sobrenaturales. James lleva días desaparecido en compañía de una angelical tetona, sin conexión mental alguna con su brujita preferida. Lo que no saben en la Tierra es que el hechicero descubrirá su origen en el Cielo, y volverá con la misión de salvar a la humanidad de un nuevo Diluvio Universal. Al parecer, cierta Soliña inquieta, con su peculiar manera de viajar a lomos de un estornudo, ha abierto demasiadas grietas en el velo que separa el mundo de los vivos y el de los que ya no lo están y, o consiguen atajar el problema, o...agua para todos. Entre aventura y aventura de nuestra protagonista, Sarah, que parece no dar pie con bola, iremos desvelando más misterios sobre su vida a la vez que conoceremos personajes nuevos. A los que ya aparecían en la entrega anterior se unirán ahora ángeles y demonios para romper estereotipos y hacernos dudar sobre el Cielo y el Infierno. Ah, que queréis saber más... pues a leerlas se ha dicho (y en orden, que si no luego no os enteráis).

Fiel a su estilo, Gema Tacón vuelve a ofrecernos en esta segunda parte de Las Soliña una mezcla que no sé bien cómo definir pero que me encanta. Que tiene arte es un hecho, porque a ver si no quién consigue que convivan en las mismas páginas unas brujas desquiciadas y desquiciantes pero entrañables, hechiceros mestizos y sus Pinochos, un cónclave sobrenatural para tirarse de los pelos, ángeles de blanco Neutrex con demonios encerrados, ninfas vengadoras, monjes asesinos y posesiones de lo más salido...sin olvidar un gremlin del infierno, un sapo fantasma y lamedor y una cabra alcohólica que...bueno, mejor dejemos a la cabra tranquila. Y no me enrollo más. Si queréis disfrutar de ratitos de lectura donde no os falten las carcajadas (que si, que alguna lagrimilla también), no os perdáis a Las Soliña. Yo voy de cabeza a por el siguiente.

domingo, 25 de mayo de 2025

Las Soliña. Brujas, sapos, cabras y sanguijuelas, de Gema Tacón

Desde pequeñita siempre me gustaron las brujas. Desconozco el motivo, pero nunca inspiraron en mí el terror que se esperaba (será que lo de no acatar las normas fue el don con el que fui bendecida al nacer). En lugar de miedo cuando las nombraban, lo que sentía era una enorme curiosidad. La bruja Curuja, su homóloga Piruja, la madrastra de Blancanieves y la que trató de engordar a Hansel y Gretel para comérselos sin duda fueron las heroínas de mis primeros años de lectura. ¿Sería la malvada Bruja del Oeste que aterrorizaba Oz verde de verdad? Ya desde niña fui consciente de que se las trataba fatal en el imaginario colectivo, y eso que aún no sabía nada de la Santa Inquisición... cuando supe del Santo Oficio todo empezó a encajar. Samantha, la bruja que movía la nariz, me decepcionó un poco, pero la que rompió mis esquemas de forma brutal fue la bruja Avería, que me causaba (y me causa) pavor y fascinación a partes iguales. ¿Que por qué esta disertación brujeril a estas horas de un domingo por la mañana? Pues porque los personajes de la novela que acabo de terminar son brujas y hechiceros acompañados de sapos y cabras fantasmas. Pinta bien, ¿verdad? Y si os digo que la autora es Gema Tacón, pinta mejor todavía, ¿a que sí?

Hoy os traigo Las Soliña. Brujas, sapos, cabras y sanguijuelas (publicada en 2023), la primera entrega de una saga que garantiza dos cosas básicas: excelentes ratos de lectura y numerosos episodios de risa que hace que la gente te mire un poco regular cuando estás leyendo en la playa. Gema Tacón combina en esta saga una especie de fantasía urbana con los mejores ingredientes de la comedia familiar y romántica (y algún puntito de nudo en la garganta también, ¿eh?), sumergiendo al lector de inmediato en un mundo de brujas y otros seres mágicos. Las Soliña son el aquelarre más poderoso que se ha visto en los últimos siglos. Todas menos Sarah Soliña, la protagonista, cuyos poderes se limitan a hablar con animales muertos y a desaparecer cuando estornuda, apareciendo en el primer lugar que se le pasa por la cabeza de formas un tanto embarazosas. La acompaña siempre una ricura de sapo del Más Allá y pronto se unirá a ellos una cabra que también está más para allá que para acá... Pero, ¿por qué empieza la novela con Sarah crucificada en top less y rodeada de vacas? Os lo va a explicar, pero tendréis que esperar unos cuantos capítulos para averiguarlo, y mientras tanto conocer a las Soliña en plena preparación de su viaje a la reunión anual de aquelarres, donde Sarah tendrá que hacer gala de sus poderes para obtener el certificado oficial de bruja por derecho propio (todas las brujas han de hacerlo al cumplir los 21 años). Sin embargo, Sarah no podrá llegar a hacer el esperado ridículo porque de repente un hecho inesperado provoca el caos en el macroaquelarre y su preocupación principal pasa a ser proteger y defender a su familia. Para ello, contará al mismo tiempo con la ayuda y la distracción que le aportará James, un misterioso y atractivo hechicero que la hará perder la cabeza en más de un sentido (si es que no la tenía ya suficientemente perdida). En medio de todo ese barullo, puede que Sarah y el lector empiecen a sospechar que a lo mejor, solo a lo mejor, Sarah no es el desastre de bruja que se nos presenta en las primeras páginas... pero tendréis que leer, porque yo no os pienso contar más.

Además de la excelente ambientación que permite al lector adentrarse en un mundo de seres sobrenaturales y visualizar a los personajes a todo color, y la divertida trama repleta de locuras, uno de los puntos fuertes de esta primera entrega de Las Soliña es ir descubriendo la extraordinaria relación que mantiene Sarah con su familia y los secretos que esta guarda, que intuyo van a dar mucho juego. Gema Tacón opta, de forma muy atinada, por la narración en primera persona, que elicita de inmediato la implicación y empatía del lector, y lo hace, como es habitual, de una forma muy ágil, directa y coloquial, concediendo a cada personaje su propia voz y marcando mucho cada una de sus personalidades, provocando que los queramos casi al instante. Una historia repleta de misterio, de enredos, de diversión y de carcajadas, pero también de una importante reflexión que queda clara como el agua en la nota de la autora. Dadles una oportunidad a Las Soliña y no os arrepentiréis (que os recuerdo que las arrugas de la risa son más sexys que las que salen por fruncir mucho el entrecejo).

martes, 28 de enero de 2025

La vida secreta de la última wiccana, de Gema Tacón


La Wicca es una religión muy conectada a la tierra y a sus ciclos, que no busca la divinidad en el exterior, sino en el interior de cada uno de nosotros, y se basa en las energías creadoras que se unen y generan todas las energías del universo, llamadas el dios y la diosa (energía masculina y energía femenina respectivamente). Los wiccanos y wiccanas se conectan con el lenguaje de la naturaleza y de la tierra, y saben interpretar el significado de que haya más o menos sol durante el año, qué nos quiere decir la lluvia o qué pueden hacer por nosotros las plantas, y a conjugar todo lo anterior con los elementos. No conocía esta religión vinculada a la brujería y a otras religiones antiguas, pero como dicen que no se acuesta uno sin aprender algo nuevo, pues aquí llega Gema Tacón para ilustrarme y que me pueda ir a la cama.

En La vida secreta de la última wiccana (2017), Gema Tacón ofrece al lector una historia de fantasía y aventuras cuyas páginas estarán pobladas por brujas, seres fantásticos y hasta el propio mal hecho carne y hueso. La trama comienza con Anastasia, la protagonista, viviendo el peor momento de su vida. Su abuela Iris, que la crió y con quien siempre ha vivido, ha muerto, y la chica piensa que ya no tiene a nadie en el mundo, pues la relación con su madre no es precisamente buena. Pero Iris nunca le contó su gran secreto: era una poderosa bruja Wicca, y es Anastasia quien recibirá su legado. Medio desquiciada al conocer sus orígenes, Anastasia se verá obligada a embarcarse, junto a otros cuatro jóvenes a mos que acaba de conocer, en la peligrosa (casi kamikaze) misión de búsqueda de unos objetos mágicos que les permitirán derrotar a un mal encarnado en demonio cuyo fin es aniquilar toda la magia del mundo acabando con los seres que la portan o son capaces de usarla. Poco a poco Anastasia se va haciendo más consciente de la verdad de su abuela y sus posibles consecuencias, por lo que empieza a vislumbrar por qué la anciana lo mantuvo en secreto. Además, el aquelarre impuesto se convertirá en poco tiempo en su familia, y conocerá el sentimiento de pertenencia a un grupo. Pero, ¿lograrán nuestro jóvenes héroes reunir los cinco artefactos y usarlos como es debido para vencer al demonio Hippomane? Ahhhh, si queréis saber, tendréis que leer. 

Una vez más, la Tacón consigue absorberme y que no quiera dejar de leer hasta no saber qué pasa. En La vida secreta de la wiccana, mezcla elementos reales de la Wicca (curiosa e interés labor de documentación la suya, por cierto) con fantasía y ese sentido del humor sin el que no sería ella. No sé cómo lo hace, pero a sus personajes dan ganas de adoptarlos, y a ella...bueno, cierto grado de tortura tampoco estaría mal, porque hacer sufrir así a esta lectora... En resumidas cuentas, que la leáis si tenéis la oportunidad, porque la vais a disfrutar. 




sábado, 25 de enero de 2025

Vencida, La Reina de las Sombras II, de Gema Tacón


Uno de los recuerdos que tengo grabados de cuando mi hija era pequeña es tener que detener una película para serenarla y recordarle la diferencia entre la ficción y la realidad. Lo que está ocurriendo no ocurre de verdad, cariño, le decía. Pero es que yo lo siento como si fuese verdad, mamá, me contestaba. Nunca tuve dudas acerca de la procedencia de tal capacidad de empatizar (y de sufrir, todo sea dicho), porque a mí me ocurre exactamente lo mismo con algunas obras. Si encima el autor/autora de las mismas tiene el don de provocar la empatía inmediata con sus personajes, el resultado es impresionante: una lectora con el corazón encogidito y rogando a los espíritus de las letras que la prota se salve una vez más, que llegue a tiempo, que... Y mira que algunas autoras lo ponen difícil, ¿eh? 

Acabo de terminar Vencida (publicada en 2021), la segunda entrega de la saga La Reina de las Sombras, de Gema Tacón, y no veo el momento de acabar de escribir esta reseña para ponerme con la entrega final (y más le vale a la autora que acabe bien...). Después de toda la acción, expectación y suspense de Escondida, en esta nueva entrega la autora se supera. Qué nervios, por favor. La trama de Vencida comienza unos meses después de lo ocurrido al final del anterior. La protagonista, Helen, y sus fieles y peculiares amigos se hallan en el antiguo hogar de esta, ultimando los detalles de su reconstrucción tras la desolación causada por la Reina de las Sombras. Tras meses de búsqueda, Helen no ha logrado encontrar a su amado Sam, pero pronto aparecerá Ahharu, un apuesto ser medio ángel medio vampiro que llegará a su vida para perturbarla un poquito más si cabe. Helen ha descubierto que tiene familia y persevera en su incesante búsqueda de respuestas. Va cambiando y agregando dones a los que ya de por sí posee, a la vez que va descubriendo más secretos sobre su linaje mágico. La pérdida de seres queridos parece ser tan inherente a su naturaleza como respirar. Por supuesto, la Reina de las Sombras tiene mucho que ver con esas pérdidas, pues no ceja en su empeño de capturarla y hacerla elegir la oscuridad. En esta entrega, Helen contará con la ayuda de criaturas como los Pukas (caballos mágicos), una Banshee y algún que otro sidhe. Sin embargo, por más que se esfuercen todos, acabará en manos de su peor enemiga. ¿Conseguirá salvarse una vez más? ¿A quién perderá esta vez por el camino? Ya sabéis, si os ha picado la curiosidad, tendréis que leerla, pasando primero por Escondida, la anterior.

Esta vez no os voy a hablar de prosas, ni de diálogos, ni de giros argumentales (que los tiene, ¿eh?, y muy potentes). Primero porque tengo mucha prisa por coger el siguiente, Condenada, y segundo porque lo que quiero destacar es la asombrosa habilidad de Gema Tacón para conjugar elementos literarios de forma que el lector no consigue despegarse de las páginas ni aunque quiera. Y de hacerme a mí sonreír, sufrir, y emocionarme como pocos han conseguido hasta la fecha. No me queda más que recomendaros esta historia donde la fantasía y la tensión se combinan con el obetivo de que la devores. ¡Ah!, que se me olvidaba, y de bonus lleva un interesante triángulo amoroso... Que la leáis, ya está. 

viernes, 24 de enero de 2025

Escondida, La Reina de las Sombras I, de Gema Tacón


Dicen que a veces necesitamos la fantasía para no morir de realidad, y qué cierto es a veces. Algunas personas (por decir algo) la necesitamos incluso para terminar de ser nosotras mismas, como por ejemplo esta lectora que vuelca aquí sus letras como quien entierra un tesoro para que perdure en el tiempo. Dadme un poco de magia y dominaré el mundo. Dadme a un elfo guapo y... Uy, a ver si me estoy liando... Es lo que pasa por tener la cabeza en cualquier sitio menos en este mundo. Ya en serio, aunque me encanta la novela negra, policíaca o similares y disfruto con una buena historia si me la cuentan bien, mi debilidad es la fantasía. Será porque mi alma es la de un unicornio, o la de un gnomito de jardín, quién sabe. Por eso tenía muchas ganas de ver cómo se desenvolvía una de las autoras más versátiles y locas de mi lista de favoritos en el terreno fantástico, y la verdad es que he quedado muy satisfecha (y con ganas de más, por supuesto). Y es que la he devorado. La novela que acabo de terminar, quiero decir, no a la autora. 

Escondida (publicada en 2021) es la primera entrega de la saga La Reina de las Sombras, de la gaditana Gema Tacón. Mezclando varios subgéneros fantásticos, la imaginación desbordante de la Tacón nos ofrece una historia de lo más entretenido y que engancha ya casi desde la primera letra. Su protagonista, una joven que responde al nombre de Helen, huye de su hogar para buscar algo que no tiene y parece esencial en la vida de sus congéneres: su libro de familia. Pero no el que expiden en el Registro Civil, ¿eh? Al parecer, en el entorno mágico del que proviene, se recibe al cumplir los 16 años y, aparte de la genealogía familiar, contiene información ciertamente interesante para la existencia en el mundo mágico. Perdida, asustada y confusa, sus pasos la llevan a un piso compartido con inquilinos un poco peculiares. Tan peculiares que resultan ser seres mágicos... Antes de que puedan llegar a conocerse siquiera un poco, debido a la aparición de unas insólitas criaturas que persiguen a la prófuga, Helen y sus nuevos compañeros deberán emprender una frenética huida que les garantizará (a ellos y al lector) adrenalina por un tubo. ¿Quién es en realidad Helen? ¿Por qué la persiguen esos bichos? ¿Lograrán escapar de ellos? Ahhhh, si queréis saber, tendréis que leer. 

Elfos, licántropos, hadas, ángeles caídos y hasta un gnomo salido poblarán las páginas de Escondida, una novela entretenida con una prosa asequible y una narrativa donde predominan la acción y el humor que mantiene al lector enganchado. Personajes muy bien construidos y giros argumentales que sorprenden y enganchan más todavía. Y cómo no, una historia de amor que promete (y roza lo imposible, por supuesto)... A mí me ha dejado con ganas de más, y en cuanto termine de escribir estas letras voy de cabeza a la siguiente...


sábado, 15 de junio de 2024

Los crímenes de la caja, de Gema Tacón

Los que de algún modo conocemos el mundillo literario sabemos de sus entresijos, vericuetos y de la mala baba que se gastan ciertos individuos e individuas que se creen dioses cuando en realidad encajarían mejor en un mal atrezzo de alguna historia creepy. Fraudes editoriales, desmedidos egos que rozan la estratosfera de la estupidez y envidia, mucha envidia, campan a sus anchas en el universo donde nacen las letras que llegan a nuestras manos en forma de libro. Sin embargo, como todo ying tiene un yang, también he de decir que se respira mucho cariño, apoyo y buen hacer de las buenas gentes que engrosan las filas de este ejército de magos que nutren con mimo a las almas lectoras. En la novela que acabo de terminar, la gaditana Gema Tacón hace una crítica social al mundo de la literatura con unos toques de humor muy negros.  

La obra en cuestión se titula Los crímenes de la caja (Khabox, 2021) y a su protagonista, Ana Catalina Verde (telita con el nombre) la vida no le va precisamente bien. Su última novela ha sido un fracaso absoluto, un pequeño accidente en una gala mandó al traste su prometedora carrera como escritora, ha perdido su trabajo como repartidora que le permitía subsistir y, por todo ello, como podréis imaginar, sus ánimos reptan por el subsuelo. Su mejor y única amiga, Johanna, que regenta una librería, es su principal punto de apoyo. Un buen día, encuentra en la puerta de su casa una caja en cuyo interior una escueta misiva la informa de que ha sido seleccionada como testeadora de un nuevo videojuego en fase de desarrollo. Tras el rechazo inicial de esta primera caja, el morbo puede más y acepta participar en un juego diseñado a su medida: idear el crimen perfecto partiendo de los datos y las pistas proporcionadas en las diferentes cajas. Cuatro participantes elucubrando para hallar la mejor manera de asesinar a una persona. A Ana el asunto en cuestión es el que mejor se le da, puesto que así pergeñaba sus tramas de ficción, así que parece contar con ventaja con respecto al resto de jugadores. Sin embargo, van a empezar a aparecer una serie de cadáveres y el foco de la presunta culpabilidad va a iluminarla precisamente a ella. Ni en sus peores pesadillas podría haber imaginado que las ideas que aporta al juego van a servir para concretar los planes de un verdadero monstruo, y en lugar de maquinar para ganar, tendrá que hacerlo para salvar el pellejo. Para colmo, va a tener que lidiar con los sentimientos e instintos —que tenía adormecidos— que despierta en ella su apuesto vecino del ático. ¿Saldrá bien parada nuestra heroína bendecida con el don de un carácter de perros? ¿Quién y por qué se beneficia de cada una de esas muertes? Si queréis saber... tendréis que leer.

En Los crímenes de la caja, Gema Tacón vuelve a ofrecernos un thriller de los más originales que han pasado por mis manos, salpicado, como es habitual en ella, con pinceladas del mejor humor. La trama se desarrolla casi por completo en un solo escenario: el edificio donde vive la protagonista, y Gema consigue que la ambientación acompañe a la tensión dramática que irá in crescendo página tras página. A lo largo de la novela la autora nos muestra algunas malas prácticas que ejercen ciertos individuos del sector editorial (afortunadamente, hay otros muchos editores maravillosos y respetuosos con los autores, todo hay que decirlo): los contratos denigrantes, los engaños y manipulaciones, los cambios exigidos en aras de que el producto sea más comercial, y los insignificantes réditos obtenidos tras un trabajo arduo. Gema Tacón no da puntada sin hilo, y los nombres de sus personajes nunca están escogidos al azar, sino a conciencia, como puede comprobarse cuando se leen sus glosarios. Una perfecta combinación de misterio y humor negro que solo podría haber escrito ella. Muy recomendable.

domingo, 9 de junio de 2024

Un diminuto contratiempo, de Gema Tacón

A veces no sabes cómo empezar a escribir algunas reseñas, sobre todo cuando aún te duele la tripa de todo lo que te has reído. ¿Y qué digo yo que esté a la altura de este maravilloso disparate? Si os digo que la autora es la gaditana Gema Tacón, ya deberíais saber entonces que la dosis de risas (y de muertes también) va a ser altísima. En la novela que acabo de terminar Gema Tacón ha vuelto a lucirse y poner en las manos del lector una obra original que solo podría haber sido concebida por su mente alocada y talentosa. Una novela en la que mientras te carcajeas te vas diciendo: uy, cuidado que parece que el bulto ese que hay en el suelo es un fiambre. Y si encima la historia incluye un par de cameos de tu adorada detective Warne, pues qué os voy a contar. 

Un diminuto contratiempo (autopublicación en Amazon, 2021) es una novela cortita (unas 150 páginas en digital que se amplían a unas 196 en edición impresa) rebosante de ingenio donde la protagonista es Ada Lovelace, una científica flacucha y poco agraciada que trabaja en un proyecto secreto en el laboratorio de una gran empresa (otra prota con el sello tacón: una mujer peculiar y alejada de los stándares sociales que va a cargar sobre sus estrechos hombros con la gran responsabilidad de resolver el marrón en el que se ha metido y detener a los malos). Junto al apuesto John Dalton (daltónico monocromático, vaya tela), del que está enamorada en secreto, Ada ultima un experimento con una mini impresora 3D con la que pueden cambiar sustancialmente el tamaño de los objetos. El problema surge cuando Ada entra en la habitación estanca donde van a hacer la prueba sin percatarse de que Sputnik Tercero (la rata alopécica que tiene como mascota) va dentro de su traje, y organiza un buen tinglao en el que sin querer se pone en marcha la máquina. Las consecuencias de este contratiempo van a ser a ratos diminutas y a ratos tamaño real, procurándole a Ada unas situaciones en las que el lector se va a partir de risa. Sin embargo, oh! primer cadáver: nuestra protagonista va a encontrar a su jefe muerto y va a ser acusada de asesinato. Para colmo, Nocat, un mafioso y megalómano de primer nivel, parece muy interesado en los resultados del experimento para llevar a cabo su malvado plan de dominación mundial, que constituiría una gran amenaza para el orbe terrestre. Para ello, secuestra a Ada y a John y los amenaza con hacer daño a personas cercanas. ¿Podrá nuestra flacucha cerebrito con la ayuda de sus amigos —y con alguna otra sorpresa— impedir una catástrofe mundial? 

Con infinitas pinceladas de humor, en Un diminuto contratiempo, Gema Tacón enfrenta al lector a situaciones disparatadas, escenas de acción y ciencia ficción, aliñadas con numerosas dosis de ternura y humanidad. La originalidad de este thriller donde la ciencia ficción y la comedia van de la mano radica en nuestra heroína, que intentará salvar al mundo echando mano de sus conocimientos y a pesar de su manifiesta torpeza, sus impulsos y sus sentimientos. El dinamismo y el ritmo trepidante que requiere la honrosa misión de salvar a la humanidad (y el propio pellejo si es posible) se ven salpicados de escenas cómicas que se apoyan en la escatología, el sarcasmo, la sexualidad o los accidentes tontísimos. Al mismo tiempo, también nos abre la puerta a la reflexión: está claro que los avances tecnológicos son, en general, beneficiosos, pero, ¿pero qué consecuencias entrañarían de caer en las manos inadecuadas? Lectura muy amena y, por supuesto, muy recomendable.




domingo, 5 de mayo de 2024

La leyenda Jurado, de Gema Tacón


De forma genérica, podríamos definir las leyendas como composiciones literarias que narran sucesos imaginarios en cuya base se entremezclan datos históricos, personajes fantásticos y fenómenos sobrenaturales, entre otros elementos. Los hermanos Grimm, por ejemplo, las consideraron relatos folclóricos dotados de base histórica. Las leyendas involucran valores, son evocadoras de emociones así como vehículos de transmisión de experiencias, interpretan o explican fenómenos de la naturaleza y muestran un potencial importante (aparte de un gran contenido simbólico) para conocer la idiosincrasia de la cultura en la que se han desarrollado. Multitud de autores han usado las leyendas como materia prima de sus narraciones, pero pocos con la gracia y el desparpajo de la autora de la novela que acabo de terminar. 

La leyenda Jurado (2020), de la gaditana Gema Tacón, se articula en torno al hecho de que, en ocasiones, esas leyendas escapan de los límites que constriñen el folclore y se vuelven reales como la vida misma, convirtiéndose en una penitencia para los protagonistas hasta que estos no averiguan el porqué de los extraños acontecimientos que se desarrollan a su alrededor. Ambientada en Málaga, en el Cortijo Jurado, sobre el que pesa un amplio bagaje leyendístico, La leyenda Jurado conjuga dos tramas separadas casi un siglo en el tiempo. En el pasado, en 1920, Elena es una joven que desempeña la función de sirvienta en el Cortijo Jurado, propiedad entonces de la familia Gasset. A sus primeras experiencias amorosas con los dos hijos de una señora a todas luces insoportable ha de añadir los horrendos gritos que se escuchan de vez en cuando en el cortijo y la aparición de algún cadáver en el tramo de río donde acude a lavar la ropa. Una noche, presa de su propia curiosidad, decide investigar el origen de unos gritos y, sin querer, se da de bruces con un secreto que más le valdría no haber descubierto, porque a partir de entonces una serie de giros dramáticos pondrán su sencilla vida patas arriba. En el presente, año 2018, la protagonista es Amalia, una treintañera áspera y ácida como ella sola (me encantan el perfil de personaje femenino taconiano), que estrena puesto de relaciones públicas en el momento de la apertura del Gran Hotel Jurado (evolución del antiguo cortijo). Ya el primer día en el hotel, comienzan a sucederle cosas extrañas y a asaltarla visiones de personajes fantasmagóricos. Además, la madre de Amalia sufre de una dolencia que la mantiene encerrada en su mundo interior en una clínica, y de repente empieza a sufrir extraños desórdenes de comportamiento. Con la ayuda de Germán, encargado de mantenimiento del hotel, Amalia tendrá que desentrañar el origen de todas sus experiencias sobrenaturales e incluso a averiguar el misterio de su propia familia mediante una investigación a través de pasadizos, sombras y sótanos llenos de polvo (del que flota en el ambiente, ¿eh?).

Gema Tacón nos ofrece en La leyenda Jurado dos historias en paralelo, donde la sangre va a ser uno de los elementos principales del atrezzo, que convergen en un punto. Las protagonistas en el presente y en el pasado deberán desentrañar la telaraña de secretos, mentiras y espantosos crímenes que las rodea antes de que esta las fagocite. Nos encontramos en esta novela ante otro thriller taconiano donde lo paranormal y el suspense se dan la mano (como en El nido del Lobo o El último susurro, por ejemplo). A riesgo de parecer repetitiva (que lo pareceré, seguro), diré que la autora tiene una habilidad pasmosa para hacer que esta lectora entre en la historia de inmediato y tarde medio segundo en empatizar con las protagonistas. Además, conjuga muy bien los dos tiempos de la narración, lo cual no siempre es fácil. Y, sobre todo, valoro enormemente esos toques de humor que te hacen soltar la carcajada de tu vida por grotesca y horrenda que sea la escena donde te hallas. ¿Que si lo recomiendo? Pues si a estas alturas no os ha quedado claro... En fin, que ya está, que lo dejo ya, que va a ser más larga esta reseña que las 170 páginas de la novela. Permitidme solo que os deje un par de fragmentos que...bueno, ya me conocéis:

A veces, tenemos que poner punto y final a las historias que tan solo llevan puntos y aparte, seguidos de más puntos suspensivos...

...la mayoría de las cosas se ven con el corazón y no con los ojos.





jueves, 4 de abril de 2024

El nido del lobo, de Gema Tacón


Como esta semana pintaba medio regular nada más ( y demasiado bien pintaba para como está saliendo), decidí apostar por lo seguro, por una lectura que, fuera del tipo que fuera, en algún momento me provocara una sonrisa cuando no una carcajada directa. A riesgo de ser reiterativa, insistente e "intensita", diré que, en ocasiones, una sonrisa nos salva de muchas cosas. Sin más dilación, lo consulté con mi asesor almohadil y lo tuvo claro: Gema Tacón. Y entonces mi TOC cronológico me susurró dulcemente al oído: taconea lo que quieras, pero por donde toca. Y no tocaba uno de risa, no, tocaba uno de muertecitos y muchos. Sin embargo, la Tacón tiene estilo propio y te ríes quieras o no, aunque estés mirando a la misma muerte a los ojos.

El nido del lobo (2018) ,de Gema Tacón, no pienso ni intentar etiquetarlo. Thriller seguro. ¿Negro? ¿Paranormal? ¿De misterio? Acabamos antes: de todo un poco. La novela está ambientada en Ochagavía, un tranquilo pueblecito del Valle de Salazar, en la sierra navarra donde se supone que todos se conocen y donde pocas cosas se salen de lo ordinario (pues menos mal). La trama comienza cuando Blanca, una gaditana treintañera cuyo destino la obliga a cambiar de aires, llega a Ochagavía a realizar sus prácticas en las "instalaciones" forenses de la localidad. Su supervisor, un buenorro de catálogo que responde al nombre de Haize. Sus primeras impresiones sobre el lugar y lo que allí percibe son ciertamente inquietantes pero ¿quién no pierde un poco el oremus la primera vez en una morgue? La primera noche que pasa en la casa que ha alquilado, Blanca será víctima de un sueño aterrador cuya protagonista es Aintzira, una joven del pueblo que murió ahogada en una cascada cercana al mismo una mañana que salió a correr. ¿No es la chica cuyo expediente estaba en la oficina y alguien hizo desaparecer? ¿Y si no ocurrió como cuentan y ese sueño significa algo? A Blanca, que no es ni un poquito cabezota (irony mode on), se le mete entre ceja y ceja desentrañar lo que considera un crimen sin resolver, incluso poniendo en riesgo su propia vida. De su salud mental ya ni hablamos, porque el tictac de un reloj la introduce siempre en un mundo de pesadillas del que su cuerpo siempre sale malparado. Secretos oscuros, aliados y enemigos simultáneos que aportan luz u oscuridad dependiendo de la página, suspense, terror y alguna escena espeluznante serán algunos de los ingredientes de esta original historia donde nada es lo que parece a primera vista. 

Con una prosa sencilla y directa, sin fuegos artificiales pero precisa en cuanto, por ejemplo, a términos técnicos, Gema Tacón le ofrece al lector en El nido del lobo una novela que engancha desde el inquietante prólogo. La autora juega muy bien con los personajes y la tensión, haciendo la lectura, ágil, amena y de una irreverencia genéticamente taconiana que tiñe de humor incluso la situación más tensa. Y que no digo nada más, que la leais y ya está.

sábado, 2 de septiembre de 2023

Qué pasó cuando se terminaron las perdices 2, de Gema Tacón

Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír.
Dijo Mark Twain que la raza humana tiene un arma verdaderamente eficaz: la risa. La risa es fuerza, es rebeldía, es calor que ahuyenta a la melancolía y a los inviernos que se acercan peligrosamente a nuestra alma. Nos salva a menudo de las tristezas irremediables que a veces nos tocan en suerte y nos protege hasta incluso de nuestra propia estupidez. La cita que encabeza esta entrada es la que utiliza Gema Tacón al principio de la obra que acabo de terminar y que he devorado en tan solo una tarde.

Qué pasó cuando se terminaron las perdices 2 (2017) es la hilarante continuación de la novela del mismo título (acabada en 1, como manda la lógica). En la segunda entrega de esta bilogía, la voz cantante la sigue llevando Ariel. El letrerito de calamidad y peligro público número uno, también. Al inicio de la nueva historia, Ariel ha regresado a su solitario faro tras las aventuras de la anterior. Sin empleo, y sin haber tomado una decisión con respecto a su embrollo sentimental, recibe una oferta laboral muy interesante. Un aparatoso accidente (para variar) le impide acudir a la primera entrevista, y a partir de ahí comienza el encadenamiento de disparates y despropósitos que ya se ha convertido en norma para ella y donde arrastrará al resto de sus amigas. Una importante revista la contrata para una investigación de incógnito. Tendrá que recabar toda la información posible sobre dos mujeres, Reina y Cruella, sin levantar sospechas y sin que la relacionen con la revista. Para agravar más si cabe su atolladero sentimental, se cumple la máxima de donde caben dos caben tres y un tercer y apuesto caballero se colará en su vida (y en sus bragas, y ya si alguien puede que le quiten lo bailao). Sus pesquisas la llevarán a descubrir asuntos más que turbios, constitutivos de delito, y a salvar las vidas de dos inmigrantes ilegales, de nombre Po(cahontas) y Mulán. La ayudarán su inseparable Mérida, una Aurora muy espabilada, una Blancanieves con un bombo a punto de nieve que al explotar alumbra al mundo la hermosura de Tiana (hija también de Naveen, personaje que adquiere relevancia con respecto a la novela anterior) y una Jasmine que acude desde allende los mares a salvarles el culo en helicóptero.

A diferencia de la primera entrega, Qué pasó cuando se terminaron las perdices 2 aúna la vena cómica (la jartá de reír, vamos) y la intriga investigadora que tan bien se le da a Gema Tacón. Aunque si algún día me encuentro con la autora ya le pediré cuentas acerca de su forma un tanto expeditiva de concluir ciertos asuntos, me lo he pasado en grande y he disfrutado de la lectura enormemente. Sin duda, Gema consigue su objetivo de que el lector se olvide del mundo mientras la lee. 

Qué pasó cuando se terminaron las perdices 1, de Gema Tacón

La primera vez que fui al cine fue en las navidades de 1990. Tenía ocho años y mi madrina me llevó a ver el último estreno de Disney: La Sirenita. Aquella sirena loca de pelo naranja que hablaba con peces, cangrejos y gaviotas me fascinó en extremo, y el verano siguiente me resarcí de mi via crucis particular (fue un año muy difícil para una mocosa de 9 años a la que los cánones estéticos empezaron ya a amargarle la vida) imaginando ser aquella criatura rebelde y soñadora. Morfológicamente más parecida a una croquetilla que a la esbelta princesa, y ya que no lograría ni remotamente ser ninguno de mis otros héroes (el Power Ranger azul, M.A. Barracus o El Último Guerrero del pressing catch), ponía mucho empeño en juntar las piernas dentro del agua y hablaba con los ermitaños, las medusas y las estrellas de mar de las escolleras. Con los años aquella princesa cayó en el olvido, y no fue hasta que nació mi hija que la recuperé, a ella y a toda la realeza disneyana. Siempre juntas, pasábamos tardes enteras leyendo los cuentos, viendo las películas y cantando las bandas sonoras a pleno pulmón. Ahora, a punto de cumplir mi "pequeña" diecinueve años, de cuando en cuando lo seguimos haciendo, y son momentos de un valor incalculable. Por eso, al empezar la obra que os traigo, se dibujó una sonrisa enorme en mi cara y no tardé ni diez segundos en enviarle un WhatsApp.

Qué paso cuando se terminaron las perdices 1 (2017), de Gema Tacón, es una divertidísima novela destroza infancias responsable de que los vecinos de sombrilla de la playa hayan vuelto a mirarme raro. La historia arranca con una reunión remember de algunas de las celebérrimas princesas Disney. Las riendas narrativas de la obra las va a llevar Ariel, mi adorada sirenita, en primera persona. Torpeza, caos, y un corazón que no le cabe en el pecho (que imagino ya no podría tapar con las almejitas). El resto de asistentes al reencuentro son Blancanieves, Jasmine (de Aladdin), Aurora (la Bella Durmiente), Bella y Mérida (de Brave). Ariel, separada del príncipe Erick desde hace años, columnista sentimental en un diario de poca monta y con dificultades económicas, piensa que sus circunstancias no están a la altura de las vidas asquerosamente perfectas y glamurosas de las demás, hasta que unos chupitos de tequila y unas cuantas cervezas obran el milagro y descubre que sus perdices felices tampoco han sobrevivido al paso del tiempo. Infidelidades, infelicidades y otras poluciones han convertido los cuentos de hadas en dramones de serie B. Como consejera sentimental sin estrenar, Ariel se propone ayudarlas y... Y piensan que se lo voy a contar, claro. Pues no. Se lo leen si se han quedado intrigados.

Qué paso cuando se terminaron las perdices 1 tiene un puntillo romántico, sentimental, pero, por encima de todo, hace reír al lector, mucho, muchísimo. La autora, con su desparpajo habitual, juega con clichés y arquetipos para provocar la carcajada irremediable. A los que conocen la forma de hablar y el acento de Gema Tacón, quizá les ocurra como a esta lectora, y lean la voz de Ariel como la de su autora (y entonces tengan que sujetarse la tripa porque les duele). Ya saben, siempre es mejor reír, sobre todo cuando la vida se pone cabrona. 

viernes, 18 de agosto de 2023

El aquelarre perdido de Trasmoz, de Gema Tacón

¿Sabían que en España existe un pueblecito excomulgado desde el s. XVI? No se preocupen, yo tampoco hasta que empecé a leer la novela a cuya lectura acabo de poner fin. Pues sí, en la provincia de Zaragoza, en la comarca de Tarazona y el Moncayo, se encuentra Trasmoz, una localidad con poco más de 80 habitantes que ostenta el morboso honor de ser el único pueblo oficialmente maldito y excomulgado por un Papa de la Iglesia Católica. Cuna de un vasto legendarium sobre brujas y aquelarres, no me extraña que haya sido fuente de inspiración de diversas obras literarias. Bécquer, sin ir más lejos, hizo buen uso de alguna de sus leyendas. Y la gaditana Gema Tacón se sirve de él como escenario geográfico y elemento clave en el argumento de la novela que me ha secuestrado durante los últimos dos días.

El aquelarre perdido de Trasmoz (2022) es la cuarta novela que he leído de la autora y actúa a modo de spin off continuador de la saga Susurros. Aquí Kate Warne ya no es personaje principal, sino que cede el protagonismo a Lidia, hija de una herborista que padece una inusual progeria (vejez prematura) y a William, periodista de investigación tocapelotas que se dedicó a desprestigiar en prensa la labor de Warne cuando esta aún pertenecía a las fuerzas del orden público. Ambos protagonistas se verán involuntariamente involucrados en una guerra contra fuerzas esotéricas mientras tratan de desvelar el misterio de sus vidas. Tras la muerte de su madre, Lidia indagará en los orígenes de su familia, y el azar cruzará su camino con el de William, que lleva años intentando demostrar (a los demás y a sí mismo) que su padre no lo abandonó en un bosque cuando tenía tres años, sino que desapareció en extrañas circunstancias. Sus destinos se darán la mano mientras viajan a la zona de Trasmoz buscando respuestas (ella junto a su amigo John y él junto a su hermana Alicia), y desde entonces sus existencias quedarán ligadas a escobas, brujerías, maldiciones, monjes fantasma y señoras bigotudas de armas tomar. ¿Y qué pinta Kate Warne en todo esto (junto a personajes que ya conocimos en Ola de Silencio como Nandor Fodor, Madre Shipton o la gauda Leo? Pues...pues lo leen si les ha picado la curiosidad (que debería).

En su línea habitual, en El aquelarre perdido de Trasmoz Gema Tacón es capaz de crear, con una prosa asequible y sin dobleces y un desparpajo tremendo, una historia llena de misterio donde el drama y la tensión se ven compensados por la sonrisa o incluso la carcajada del lector, cosa que yo valoro enormemente, al igual que las sorpresas. Y qué sorpresa más preciosa cuando empecé la lectura y me saltó el corazón al encontrarme con el prólogo de Javi (Marín), maestro de los giros argumentales al que aplaudiría sin duda Jeffery Deaver y creador de Marco Duarte, otro de mis investigadores preferidos. Cosas bonicas que tiene la vida y que te ponen una sonrisa en la cara. En definitiva, que lo lean, que merece la pena. 

martes, 15 de agosto de 2023

Ola de silencio, de Gema Tacón


Serendipia: f. Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual.
Bendita serendipia. Creo que una de las cosas más bonitas del mundo es reconocer cuando alguien hace algo maravilloso y hacérselo saber. En mi pequeño gran universo de letras, corazón y algún suspiro, ciertos obsequios son recompensados con una gratitud infinita: que me hagan reír, que me sorprendan y que me obliguen a devorar un libro como si no hubiese un mañana. Por eso, aprovecho estas líneas para agradecerle a Gema Tacón el haberme regalado las tres cosas. Estamos a mitad de agosto, y ya me atrevo a decir que con Kate Warne y su autora he encontrado el tesoro del año. Cierto es que me vuelven loca y a veces me dan ganas de matarlas un poquito, pero en ello reside parte de su encanto. Gracias también a todos aquellos que con vuestras reseñas y vuestra insistencia me habéis llevado a descubrirla. Y dejo ya el terreno de lo empalagoso (que cuando la vena moñas hace pop ya no hay stop), porque lo que yo venía a contarles es cuánto he disfrutado con la novela que acabo de terminar.

Se trata de la tercera entrega de la saga Susurros de la gaditana Gema Tacón (hombre, no iba a ponerme ahora, después del momento moñas, a escribir sobre el libro de otro) y se titula Ola de silencio (primera edición 2023). Esta vez, la autora sitúa la trama en la tranquila isla de Tabarca (tranquila hasta que ella la escribe, claro). La ya ex policía Kate Warne (aunque no sea oficial, ella ya no se considera tal), con el alma rotísima tras el desenlace de El Apóstol de la muerte y con la semillita de su gremlin creciendo en su interior, decide tomarse un respiro lejos de los suyos para encontrarse a sí misma y convertirse en la mujer madre que realmente quiere ser. La noticia en un diario de la desaparición de una joven en la isla de Tabarca la lleva a hacer el equipaje y trasladarse hasta allí. Solo para ayudar un poco, se dice y, como siempre, se mete hasta un poquito más arriba del cuello. En colaboración (obligada) con la capitana Barrera, de una comisaría de Alicante, se verá inmersa en una investigación de lo más accidentado rodeada de un varioponto elenco de personajes, desde la cotilla del pueblo, pasando por un párroco con talante y nombre pelín inquisitorial, un par de polis poco espabilados a la primera vista y un simpático camarero que le hará tilín donde hacía ya tiempo no sonaba ninguna campana. Contarán con la impagable ayuda de la cerebrito Penélope García y con un cuarteto de individuos insólitos como poco cuyo dominio no es de este mundo. ¿Lograrán salir sanas y salvas y descubrir al criminal? Tendrán que averiguarlo ustedes, si acaso la curiosidad les pica.

Sangre, intriga, tensión, acción, cocktail de emociones, magia y alguna criatura onírica son algunos de los ingredientes de Ola de silencio que me han hecho disfrutarla al máximo. Suelo sentirme afortunada porque voy disfrutando de los autores y obras que elijo (o que me eligen, vaya usted a saber), pero es difícil igualar la conexión total que siento con las páginas de la gaditana. Su desparpajo, su manera desenfadada de escribir y provocarme una carcajada para que me miren raro mis vecinos de sombrilla. Su modo de desgarrar un corazón con frases cortas y punzantes. No diré más, que bastante me he alargado ya. Leedla. Merece la pena.

sábado, 12 de agosto de 2023

El Apóstol de la muerte, de Gema Tacón

Que no, que puedes irte a beber agua a la cocina, que no se te va a esacapar el malo. Que no, que a ti no te quiere eliminar ningún francotirador oculto desde un tejado. Que no aprietes un acelerador que no tienes bajo el pie porque nadie va a llegar más rápido a ningún lugar. Deja ya de hiperventilar, poramordediosbendito, y relaja las mandíbulas, que luego te va a doler la cabeza. Que no, que a ti no se te ha roto el corazón (o sí, pero será por otros motivos).

Que todo eso no te ha pasado a ti, sino a Kate Warne, y tú solo eres el lector o lectora que acaba de terminar El Apóstol de la muerte de Gema Tacón (la segunda edición de 2023, que la primera es de 2019), y ahora no sabes, dada la improbable situación de tenerla enfrente, si le plantarías un beso en los morros o le darías un bofetón épico. Por esta segunda entrega de la saga Susurros, la gaditana sería merecedora del Nobel del Sadismo porque, vamos, la forma metódica y concienzuda de causar sufrimiento al lector... La trama de El Apóstol de la muerte se inicia un par de años después de los hechos narrados en El último susurro, que aún van a dar algún coletazo que otro para complicarle la vida a Kate Warne, ahora ya capitana de la comisaría tras la resolución del caso anterior. Acostumbrada a la acción y a una vida disoluta, Warne se ahoga por momentos entre las cuatro paredes de su despacho y en la relación consolidada con Joseph Bell, hasta que el destino decide volver a jugar con ella a los dados y la nueva incorporación a su equipo —una rubia despampanante que le va a dar algún quebradero de cabeza— entra en tromba en su despacho para anunciar la desaparición de cinco mujeres que, al investigar un poco, resultan no existir. A la llamada de una desconocida que asegura que las desapariciones no son tales le sigue el asesinato en modo barbacoa de uno de los cinco denunciantes y, a partir de ahí, la trama va dando unos giros que traerán de cabeza (o de culo, según se mire) al equipo de Warne. Para colmo, al sur de la ciudad, un ángel exterminador con delirio megalómano —al que los medios pronto bautizarán como el Apóstol de la muerte— pretenderá purificar las calles eliminando a pecadores tales como prostitutas, drogadictos, mendigos y homosexuales. Con dos frentes abiertos de tal calado, a Kate Warne no le será posible tomar decisiones con la cabeza y, tanto ella como otros miembros de su equipo de verán expuestos a situaciones límite que acabarán... Si, hombre, que lo voy a contar todo. A sufrir como yo si quieren saber.

El Apóstol de la muerte es una obra sencillamente brutal. No entiendo por qué, pero al comenzar a leer no es que empatice con Kate Warne, sino que, mediante algún tipo de magia negra, de repente es su piel la que me cubre los huesos. En capítulos cortos y con un nivel Dios de tensión en cada uno, Gema Tacón consigue que el lector no quiera dejar de leer en ningún momento. Ni se imaginan la lucha que he mantenido conmigo misma para no saltar hasta las últimas páginas y que todo se arreglase, que fuese una confusión, un mal sueño, lo que fuera. Mientras perpetro esta reseña ( o este ejercicio de enajenación mental necesario para mantener la cordura) aún noto los latidos de un corazón que parece querer salírseme por la boca.

El último susurro, de Gema Tacón

Dicen que uno nunca se va a dormir sin haber aprendido algo nuevo, y yo me enteré hace un par de días de que existe algo llamado ASMR, una experiencia física y psicológica —orgásmica y ansiolítica— en la cual, mediante estímulos básicamente visuales y auditivos, se consiguen respuestas sensoriales en un amplio abanico que abarca desde el escalofrío hasta el orgasmo de baja intensidad, proporcionando una sensación relajante que facilita, entre otras cosas, el sueño. Al parecer, hay personas que se ganan la vida (y bastante bien, por lo que leo) abasteciendo de esta suerte de sedante natural a los internautas. Boca abierta como reflejo de mi ignorancia mayúscula y otra que le debo a San Google por la sapiencia prestada. ¿Que por qué me meto yo en estos jardines? La culpa la tiene una autora recién descubierta y la primera novela que he leído de ella.

El último susurro (yo he leído la segunda edición, de 2023, pero la primera es de 2017) es la primera entrega de la saga Susurros, de la gaditana Gema Tacón. Todo un thriller de novela negra, adictivo y poco recomendable para aquellos que estén intentando dejar de morderse las uñas (para que los que no se las quieran morder, peor). Además, los nombres de sus personajes están inspirados en personajes reales célebres en sus menesteres (hasta el mismísimo August Dupin mora entre sus páginas). El último susurro nos presenta a Kate Warne, policía en el camino correcto hacia la autodestrucción a causa de la pérdida de su anterior compañera y pareja (¡ay, la culpa!), a las puertas de la investigación del asesinato de una ASRMartist (es decir, una celebrity dentro del mundillo del ASRM del que hablábamos antes). La jefa de policía, que al parecer no la tiene en mucha estima, le asigna un nuevo compañero para el caso, y encima lo pone al mando de la investigación. Juntos, con el apoyo de la forense Clea (íntima amiga de Kate) y un elenco de personajes peculiares, deberán echarle un pulso a las agujas del reloj para detener a un asesino hábil y escurridizo. Cada vez que parecen estar cerca de atraparlo, un giro desmonta el plan y alguien cercano a Kate acaba pagando las consecuencias, hasta que esta acaba con sus huesos en un centro psiquiátrico y... Que no, que no. Que no les voy a seguir contando. Si les interesa, ya saben.
Lo cierto es que Gema Tacón ha sido todo un descubrimiento. Incisiva, mordaz y sin andarse por las ramas me ha regalado a Kate Warne, una protagonista de esas con las que empatizo desde el primer instante (absténgase quien la conozca de emitir juicio alguno sobre el estado de mi azotea). Malhablada y desagradable en la mayoría de ocasiones, con cero respeto por normas o convenciones sociales, me provoca unas tremendas ganas de abrazarla y darle un poco de la ternura que le falta. Me quedo tranquila porque de eso ya se encarga Joseph, su obligado adlatere. Con capítulos cortos de ritmo frenético y giros argumentales que dejan al lector con la boca abierta al menos un palmo, Gema Tacón consigue en El último susurro la ansiada suspensión de la incredulidad que preconizaba Brecht: te da igual si es posible, verosímil o no. Que se salve, que no muera, que atrapen al asesino, es lo único en lo que piensas mientras estás leyendo. Otro mérito de la gaditana (no se rían, por favor) es que ha sido la primera que logra que esta lectora "sienta" un beso inventado en negro sobre blanco... ¿Recomendable? Por supuesto.

Danza de dragones (Canción de Hielo y Fuego V), de George R.R. Martin

En el inmenso tablero donde el poder se escribe con fuego y sangre, hay historias que no solo leemos. Vivimos en ellas. Las goza...