sábado, 28 de diciembre de 2024

Hija de la muerte, de Alba Cayuelas


Qué ocurre tras la muerte es una de las preguntas que más han espoleado la curiosidad (y quizá atribulado) de la humanidad desde el principio de los tiempos. Según diferentes tradiciones religiosas, entre ellas la cristiana, de la que principalmente bebemos en Occidente, todo se resume en una estancia eterna en algún Cielo o Infierno, y el ticket de entrada a uno u otro depende de ciertos criterios morales articulados básicamente en torno a la sempiterna dicotomía bien vs. mal. Lo cierto es que, aunque teológicamente no me interese en demasía, es un tema que da mucho juego a nivel literario, sobre todo en el terreno de la fantasía. La novela que acabo de terminar (y que me tiene intrigada hasta que salga la segunda parte) establece un curioso mecanismo mediante el cual los humanos efectuamos ese último viaje en compañía de unas figuras muy interesantes que combinan a la perfección su faceta humana con la sobrenatural. 

Hija de la Muerte (Knowmadas Books, 2024), de Alba Cayuelas, mezcla en una lectura muy entretenida fantasía urbana y romántica en una trama repleta de misterio y alguna pincelada de ironía. Su protagonista, Libby Skelett, es una joven que anhela cumplir los dieciocho para cambiar su vida radicalmente. No tiene nada realmente claro, con excepción de dos cosas: por un lado, es hija de la Muerte y, como consecuencia, desea alejarse completamente de su influencia y seguir su propio camino. Sin embargo, pocas veces los planes resultan como proyectamos, y la desaparición de su padre provoca tanto un cambio radical en sus planteamientos como el descubrimiento de que su existencia hasta la fecha no ha sido más que un cúmulo de mentiras o medias verdades. En lugar de la ansiada normalidad a la que aspira Libby, su horizonte futuro se plaga de incógnitas que irá resolviendo en parte conforme avancen las páginas de la novela. Con la ayuda de Ángel, personaje con el que sentirá una conexión tan profunda y sincera como imposible, una poderosa médium y una comunidad de Muertes (humanos destinados a acompañar a las almas en su ascenso al Cielo), averiguará que su mera existencia es un desafío a las reglas del Plan establecido y que, por más que se empeñe, no podrá cambiar su destino, pues este está escrito. Descubrirá también una posible red de intrigas y traiciones orquestadas para derrocar el Plan del Guardián, y conocerá el sentimiento más terrible e inevitable que padecen los humanos. ¿Cuál será? ¿Logrará Libby encontrar a su padre y despejar por fin todas sus dudas? ¿Será Libby una Muerte como su progenitor? ¿Encajará por fin en algún sitio? Si queréis saberlo, no os quedará más remedio que leer, puesto que yo no os voy a contar más.

Narrada a varias voces, que permiten al lector conocer la perspectiva de diferentes personajes, Hija de la Muerte amalgama los mejores ingredientes de una buena lectura para los amantes de la fantasía que se permiten disfrutar también de una dosis de romántica de cuando en cuando (ni os cuento ya si sois aficionados a la romántica). La trama es una excelente mezcla entre luz y oscuridad, y la ambientación es bastante potente también. Como os he dicho al principio, me ha enganchado tanto que estoy deseando que llegue la segunda parte para satisfacer mi curiosidad lectora. Si queréis disfrutar de unos ratitos de buena lectura, ya sabéis, a por ella.

domingo, 15 de diciembre de 2024

Aurora no se durmió, de Judith Romero


Cuando era pequeña me encantaba que me contaran cuentos. Mi madre me enseñó a leer muy pronto y comencé a leerlos a una velocidad endiablada. Habitualmente me encantaban todos los que leía hasta que, no recuerdo a qué edad, me encontré con el de La Bella Durmiente. No sé si fue primero el cuento o la película de Disney, la verdad, pero no me convenció en absoluto. Una princesa que se llamaba como yo y cuya única gesta se resumía en pincharse con una aguja y dormirse todo el cuento hasta que el maravilloso príncipe azul venía y la despertaba con un beso. Pues no, oye, no me conformaba. Al menos que se raspara las rodillas o se llenara el vestido de barro, ya que se llamaba como yo. Siempre me pareció un cuento de lo más ñoño, y casi casi se había perdido en mi memoria, hasta cruzarme con la novela que acabo de leer. 

Aurora no se durmió (Knowmadas Books, 2023), de Judith Romero, es, en efecto, un fantástico (en todos los sentidos de la palabra) retelling de la historia que Walt Disney llevó a la pantalla allá por 1959. La introducción a la trama de Judith Romero comienza con la desdichada sentencia que las Hadas Supremas (máximo y único órgano de gobierno del mundo feérico) imponen a un hada y un humano que han transgredido sus ancestrales reglas de forma aberrante (según ellas, claro está). Una parte de esencia perdida, dos corazones rotos y una maldición que despertará a una criatura letal, la Durmiente. Un contrahechizo que logrará salvar a una criatura que no incurrió en culpa alguna, pero que condenará a un siglo de sueño al resto de su familia... Muchos años después, en Inveraray, Escocia, Aurora, una chica congelada en los 15 años a causa de una maldición, busca junto a sus tres tías hadas (Fauna, Flora y Primavera), la clave para deshacerla y despertar a su familia del sueño al que fueron condenados el día de su decimoquinto cumpleaños. Un buen día, el segundo reloj de arena de un amuleto –que hasta la fecha desconocía– se pone en marcha, y las tres hadas y Aurora, acompañada sin poder evitarlo de su mejor amiga Daracha, tendrán que viajar hasta otro enclave escocés para hallar a la segunda víctima de la maldición e intentar detenerla a tiempo. A partir de ese momento, el ritmo de la acción comenzará a ser frenético, pues no solo deberán convencer a la víctima y a su tío (un tipo de armas tomar) para que las ayuden, sino que tendrán que protegerse al mismo tiempo de criaturas sacadas directamente de sus peores pesadillas. El tiempo se agota, y aún deberán averiguar la identidad de la tercera víctima para que la maldición no sea irreversible y sus consecuencias nefastas. Mientras tanto, los ojos de Aurora se encuentran con el azul de los de Calem, que le van a descolocar todo lo que hasta ese momento creía seguro. El clímax del argumento tendrá lugar en el castillo de Glamis, un lugar repleto de mentiras, secretos y magia. ¿Lograrán detener a la Durmiente y romper la maldición? ¿Lo harán de una sola pieza? Para saber... tendréis que leer.

Judith Romero combina en Aurora no se durmió todos los elementos necesarios para poner en manos del lector una buena historia, y lo hace combinando con mucho acierto tradición y originalidad. Personajes muy bien construidos, un argumento sólido y, como no, la magia de las hadas que hechiza los ojos lectores desde la primera página. El personaje de Aurora vira maravillosamente de princesa durmiente a pelirroja guerrera en un mundo al que tiene que ocultar su realidad. No puede permitirse ciertas licencias que para el resto de sus congéneres son tan comunes, como por ejemplo enamorarse...Hasta que se hace inevitable. Quienes me conocéis sabéis que yo de literatura romántica, poco, pero he de reconocer que...bueno, no, mejor no, que esto se queda escrito. Solo diré que muy buen trabajo el de la autora en ese aspecto en concreto. Y la galería de personajes, ¡impresionante! Mi debilidad son los seres fantásticos de toda índole, así que ya podréis imaginar que he disfrutado como una enana entre hadas, elfos, hombres lobo, fantasmas y algunos más. Si os apetece un buen rato de lectura y magia, ya sabéis...

domingo, 8 de diciembre de 2024

Siervos de la guadaña, de Víctor Morata


Empiezo a escribir esta reseña y la primera palabra que me viene a la cabeza es SUERTE, así, con mayúsculas. Descubrir autores nuevos que superen con creces las expectativas iniciales es una suerte. Si encima el mago de la pluma es de tu tierra, la fortuna viene aderezada con una dosis extra de orgullo patrio del que no suelo hacer gala. Conocí a Víctor Morata el verano pasado en un evento literario, me pareció un escritor interesante y compré la novela que justo hace un rato que acabo de concluir. Repito, qué suerte la mía. Porque ya os digo que, a pesar de ser su opera prima, se nota a leguas en cada página que el autor lleva a sus espaldas muchas horas de vuelo, como lector y como escritor. 

Quienes me conocéis sabéis que las etiquetas de género se me dan regular (básicamente porque me dan bastante igual), pero, a efectos pragmáticos, podríamos encuadrar Siervos de la Guadaña (Amazon KDP, 2021) en el amplio espectro del thriller negro con trasfondo y tinte sobrenatural. Su protagonista se llama Eladio Jones, es inspector de policía en la población ficticia de Corralas de San Juan y, si hubiera que definirlo con dos palabras, esas serían CULPA y REMORDIMIENTO, hijas de un truculento pasado del que de ningún modo logra huir. Repudiado por sus compañeros de profesión (con motivos más que de sobra), se enfrenta al que probablemente sea su último caso, pues su "jubilación" (de una manera y otra) está próxima. El suceso que le toca investigar es de lo más extraño y radica, sin que él tenga ni pajolera idea, en su propio pasado. Con el único apoyo de su siempre leal ayudante, Tolino, el inspector Jones deberá indagar en las pistas de unos asesinatos que tienen toda la pinta de ejecuciones. Las víctimas se ofrecen mansamente al criminal, y Jones tendrá que esclarecer tanto el motivo como la identidad del verdugo de la gabardina negra (al más puro estilo de Matrix). En paralelo a la investigación, y puede que muy relacionado con ella, el lector irá descubriendo más detalles sobre ese pasado que le rompió el alma al inspector, sobre su pésima relación con su ex-mujer, y será testigo del naufragio anunciado de su paternidad irresponsable, que lo mortificará más aún si cabe (su relación con Marina, su única hija, se va a pique y no encuentra faro que lo guíe). La novela se irá moviendo paso a paso, página a página, hacia el hallazgo de una sociedad secreta, una telaraña cuyos letales hilos comprenden desde las élites hasta los más bajos fondos de la sociedad. ¿Logrará el inspector Jones encontrar quién y por qué? ¿Conseguirá Eladio redimirse de su atroz pretérito? Ya sabéis, si os ha picado la curiosidad, tendréis que leer para saber. 

Siervos de la guadaña ha sido una de las obras más originales en cuanto a su argumento que he leído hasta la fecha. Además de los buenos ingredientes con los que Víctor Morata articula la trama y los personajes tan bien construidos en torno a los cuales gira, cabría destacar la calidad de la prosa del autor. Morata utiliza un lenguaje cuidado, preciso, y su registro siempre va en consonancia con el contexto del pasaje en el que se desenvuelva. Además, es muy habilidoso en su forma de implementar la injerencia de lo sobrenatural en la apariencia de realidad sobre la que se asienta nuestro mundo conocido. Lo que os digo, un auténtico descubrimiento por el que me siento muy afortunada. Si podéis, no os lo perdáis. De verdad merece la pena y vais a disfrutar. 

La casa entre los cactus, de Paul Pen

Hay autores cuyas letras desprenden tanto magnetismo que sus páginas te atrapan como luz a una polilla. Sus historias están narr...